AliNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
AliNovel > Dulce Disparo al Jefe Cachorro Enamorado > Cap铆tulo 419

Cap铆tulo 419

    Capítulo 419


    Capítulo 419


    Violeta se sonrojó ante sus pbras.


    Con su hombro abrazado por él y temiendo que realmente se asfira, dejó de preocuparse por los


    detalles y to ayudó a bajar de cama del hospital y caminar con cuidado hacia el ba?o.


    Cuatro a?os atrás no era primera vez que lo ayudaba a llegar al ba?o, así que ya tenía experiencia.


    Además, rción entre ellos no era para preocuparse por esas cosas, aunque una mirada furtiva le


    aceleraba el


    corazón.


    Cuando escuchó el sonido del agua corriendo, e suspiró aliviada.


    Al volver a habitación, Rafael se detuvo en seco en puerta.


    Pensando que se sentía incómodo, Violeta le preguntó con preocupación, “?Qué pasa?”


    Rafael, todavía con el rostro algo rojizo, sonrió y dijo, “Me siento incómodo, realmente quiero


    ducharme.”


    Violeta frunció el ce?o y dijo. “Pero en tu estado actual, ?no puedes ba?arte porpleto!”


    Rafael miró y dijo con ojos bajos y voz perezosa, “El médico solo dijo que no puedo sumergirme en


    agua, puedes limpiarme con una toa húmeda.”


    “Bueno…” Violeta asintio con vión.


    Desde que fue herido y llevado al hospital noche anterior hasta ese momento, Rafael apenas había


    tocado el agua, solo se habíavado lo básico. Pero empezó a hacer calor y llevaba casi tres días sin


    ducharse, seguro que se sentía incómodo.


    Como era una habitación de hospital privada, el ba?o era grande y tenía una ducha.


    Violeta puso una si allí, colocó almohadis suaves en el asiento y en el respaldo para que él


    pudiera


    sentarse cómodamente.


    Lleno un balde con agua tibia, y con toa empezó a limpiarlo.


    Normalmente, esa tarea podría haber sido realizada por una enfermera, pero Rafael no lo habría


    permitido y e tampoco quería. Después de todo, no le gustaba idea de que mujeres se acercaran


    tan intimamente a él, y imagen de un hombre haciéndolo era aún peor….


    Aparte de cuando el médico le cambiabas vendas, Violeta le había ayudado a cambiar su ropa


    interior y exterior, por lo que sabía dónde tenía heridas.


    Sin embargo, cada vez ques veía, su corazón se encogía de dolor.


    Pensando ens enfermeras que lo maban “héroe”, e estaba de acuerdo con eso; él era su héroe.


    Aun cons heridas, le costaba respirar al ver el resto de su cuerpo, el cual estaba musculoso pero no


    excesivamente, cada músculo delineado era seductoramente atractivo.


    Especialmente cuando terminó de limpiar su espalda y llegó a su pecho.


    Violeta sostenía toa en su mano, su rostro calentándose poco a poco.


    ?Este hombre!


    Cuatro a?os habían pasado, pero su figura seguía siendo impresionante….


    Si esas jóvenes enfermeras lo vieran, seguramente gritarían de emoción.


    Con ese pensamiento, decidió que en el futuro, incluso para cambiarle camisa, debería hacerlo en el


    ba?o.


    Cuando Violeta se preparaba para levantarse, él tomó de mano, se?aló su único boxer y dijo,


    “Falta un lugar por limpiar.”


    10.20


    E dijo con cara ardiendo de vergüenza. “?Hazlo tú mismo!”


    La mirada de Rafael era traviesa y dijo. “Nadle deja el trabajo a medias!”


    Violeta se sentia sudorosa y avergonzada, a pesar de haberlo visto y tocado antes, todavia le daba


    vergüenza.. Decidió no continuar, lenzó toa y dijo, “?Si no te limpias, te pongo ropa encima!”


    Al ver que e realmente no lo ayuda, Rafael tuvo que tomar toa él mismo.


    Violeta esperaba de pie escuchando el suave sonido de limpieza. Después de unos segundos,


    preguntó con losbios apretados, “?Terminaste?*


    “Si, respondió Rafael tranqumente.


    Al oírlo, Violeta se volvió hacia él.


    Casi grita en voz baja.


    Rafael de hecho se había limpiado, pero su bóxer ni siquiera estaba puesto, así parte baja de su


    cuerpo estaba expuesto al aire.


    Violeta se sentía casi incapaz de mantener los ojos abiertos por el calor, y él seguía diciendo


    lentamente, “Se cayó a mis tobillos, no puedo agacharme para recogerlo. Vivi, ?me ayudas a


    ponérmelo?”


    Con una costi rota, ciertamente no podía inclinarse ni agacharse….


    Eso también había sido una instrión directa del médico.


    Violeta, con el rostro enrojecido, se agachó dnte de él, recogió su bóxer caído en los tobillos y


    lentamente lo subió hacia arriba, hasta llegar a cintura, sintiendo su respiración pesada y dificultosa.


    “Vivi, tienes ganas, ?verdad?”


    De repente, una voz serena pero con un toque de picardía y un timbre ronco resonó sobre su cabeza.


    Violeta contuvo respiración, negando con cabeza en un estado de pánico, “Yo no… no estoy…”


    Sus ojos vagaban sin rumbo, porque él había acertado. Justo en ese instante, su mente había sido


    invadida por imágenes intimas con él, y para su sorpresa, él lo había notado…


    Violeta se quedó en silencio y sus ojos se agrandaron de repente.


    Rafael tomó su mano y llevó hacia abajo.


    Al sentir el cambio, ya no se trataba solo de si e tenía ganas, sino que era evidente que éls


    tenía….


    Violeta recuperó un poco de cordura y dijo, “Tu salud no está para eso ahora…”


    “No importa. Rafael esbozó una sonrisa y con una leve presión en su mano derecha, atrajo hacia su


    regazo. Luego, mordisqueando su oído le susurró, “?Te dejo el control a ti!”


    E abrió boca, intentando protestar, pero él selló susbios.


    La temperatura en el cuarto de ba?o se elevaba cada vez más, y sus ojos empezaban a tenirse de


    rojo.


    Entre neblina de su conciencia, pensó para sí misma que el uso de sus bragas había sido en vano…


    De repente, oyeron el sonido de puerta del hospital abriéndose.


    Violeta se rmó y dijo, “?Qué hacemos, Rafael? Escucha, parece que alguien viene…”


    Los pasos, filtrándose a través de puerta, sonaban increíblemente ros.


    “?Shh, silencio!” Rafael ie besó boca para aca.


    “Qué raro, ?dónde se habrán metido? Es hora de medicación”, se escuchaba a alguien hando


    mientras los pasos recorrían habitación y se acercaban a puerta del ba?o.


    ‘Toc, toc, too!”


    A continuación, una voz preguntó, “Sr. Castillo, se?orita Violeta, ?hay alguien ahí?”


    Violeta, con losbios sedos por Rafael, no se atrevía a emitir un solo sonido.


    Estaban inmóviles y permanecieron en silencio, sus dedos de los pies se tensaron,o si estuvieran


    en medio de un asunto ndestino.


    Por suerte, había cerrado puerta con ve al limpiarlo, porque si alguien los encontraba en esa


    situación vergonzosa, Violeta hubiera preferiría estrerse contra los azulejos del ba?o.


    La voz de jefa de enfermeras se fue apagando, al parecer, al no recibir respuesta, creyó que no


    había nadie y no tardó en marcharse.


    El sonido de puerta cerrándose llegó y Violeta soltó unrgo suspiro que tenía atrapado en el pecho.


    Era demasiado estimnte…


    N?velDrama.Org (C) content.


    Sin siquiera recuperarse del shock, Rafael abrazó por cintura y dijo, “?Continuamos!”


    Una vez que pasión se desvaneció.


    Violeta ayudó a Rafael a salir del ba?o.


    Como siempre, su ropa parecía desordenada enparación con su bata de hospital, y su rostro


    estaba encendido mientras sus ojos parecian destr un brillo primaveral, incluso con los párpados


    aun ligeramente rojizos.


    Al pensar en lo que acababan de hacer, se sentía terriblemente avergonzada.


    No pudo contrrse y cayó ante su sedión en un momento de debilidad…


    Justo cuando Violeta había ayudado a Rafael a volver a cama del hospital, puerta se abrió de


    golpe, dándole un buen susto, y su espalda se tensóo si hubieraetido un acto indebido.


    “?Violeta, Sr. Castillo?”


    La que entró fue misma jefa de enfermeras de antes, que también parecía sorprendida al verlos, y


    con asombro exmó, “?Vaya! Hace un momento habitación estaba vacía y no había nadie en el


    ba?o, ?adónde fueron?”


    “Violeta, incómoda, se aró garganta, evitando el contacto visual con jefa de enfermeras, “Eh,


    estábamos… dando una vuelta por el pasillo…”


    La jefa de enfermeras, confundida, miró a Violeta y al Sr. Castillo en cama, luego volvió a mirar


    hacia dirión de puerta y dijo, “?En serio? Porque también busqué por el pasillo y no los vi…”
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
Shadow Slave Beyond the Divorce My Substitute CEO Bride Disregard Fantasy, Acquire Currency The Untouchable Ex-Wife Mirrored Soul