Capítulo 409
Capítulo 409
Rafael no entrò a casa, se quedó parado en el umbral.
Sacó su celr y volvió a mar al teléfono de Violeta, pero nadie contestaba, igual que antes.
Luego, continuó mando a Antonio Pinales, quien justo estaba con Marisol. Al escuchar su pregunta,
se sorprendió y afirmó que no había visto a Violeta.
Después de colgar, Rafael sintió que el temor en su corazón se intensificaba.
Sin dudarlo, marcó otro número: “?Lamberto, soy yo!”
Lamberto, que ya estaba en su casa y ni siquiera se había quitados pantus, soportaba el rega?o.
incesante de su esposa.
“?Rafael?”
Lamberto se sorprendió al ver mada y se acercó a ventana del piso, “?Qué sucede, hay algún
problema?”
“Lamberto, usted se encontró con Violeta hoy, ?cierto?”, preguntó Rafael directamente.
“?Sí!”, respondió Lamberto aún confundido, “?Qué pasa?”
“?Cuándo se separaron? ?No he podido contacta y no ha regresado a casa!”
“?No se puede contactar? ?Qué está pasando?!” Lamberto se preocupó y recordando dijo, “No
estuvimos juntos mucho tiempo, hubo un incidente y tuve que irme antes de terminar el café. Violeta
tampoco debería haberse quedado mucho tiempo allí, ?quizá fue a casa de alguna amiga?”
Al mencionar el incidente,nzó una mirada a su esposa.
“No, ?no encuentro por ningúndo!”, dijo Rafael con voz grave.
Lamberto frunció el ce?o y preguntó. “Rafael, ?sospechas que ha desaparecido?”
Rafael no respondió, pero su tono lo decía todo, “La última vez que viste fue en cafetería de
librería, ?cierto?”
“?Sí!”, confirmó Lamberto.
“?Voy para allá a revisars cámaras de seguridad!”, y con eso, Rafael colgó.
Lamberto sostuvo el móvil, con una expresión cada vez más seria.
No creía que Rafael estuviera siendo demasiado precavido, sino que empezaba a preocuparse por si
a Violeta realmente le había ocurrido algo…
Como Melisa no había escuchado bien conversación telefónica, pero sí había captado el nombre
“Violeta”, se levantó del sofá y corrió hacia él, olvidándose de su imagen habitual, “?Lamberto, ya estás
en casa y todavía tienes el descaro de mencionar a Violeta, y encima con tanta familiaridad! ?Me das
vergüenza!”
Lamberto pareció no escucha, ya que estaba concentrado en lo que Rafael había dicho por
teléfono.
Desde arriba, se escucharon pasos y Bianca bajó en pijama, “?Papá, mamál ?Qué están discutiendo?
Escuché sus voces desde mi habitación. ?Qué pasa?” Dijo e.
Melisa, viendo que sus golpes erano pegarle al aire, le hizo se?as a su hija.
?Papá?” Bianca miró hacia su padre.
“Tu madre está en menopausia!”, dijo Lamberto frunciendo el ce?o, y luego, con el móvil en mano,
a?adió, “Tengo un asunto urgente, nca, cuida de tu mamá.”
Con esas pbras, se dirigió rápidamente hacia entrada.
Melisa se puso de pie para seguirlo, pero Bianca detuvo y le sonrió con confianza.
Cuando Lamberto llegó a cafetería, Rafael ya estaba saliendo.
“Rafael, ?qué encontraste?”
Rafael se sorprendió un poco al ver a Lamberto, pero ya no había tiempo para eso y le dijo, “Revisé
las cámaras, pero el callejón es profundo y justo estaba en un punto ciego, ?no he descubierto ninguna
información úti!!”
?? ? ?
Al oír eso, Lamberto también se dio cuenta de gravedad de situación y se sintió profundamente
arrepentido. Si no hubiera sido por su sugerencia de ir a ese lugar, quizá Violeta no estaría
desaparecida…
Rafael miró a su alrededor y de repente su vista se posó en el BMW que estaba estacionado no muy
lejos.
Cuando había estado revisandos grabaciones des cámaras de seguridad, notó que el BMW había
estado alli todo el tiempo, y dentro tenía instda una cámara de grabación continua de veinticuatro
horas.
Se acercó rápidamente y mó al número del due?o del coche que estaba anotado.
Por suerte, el due?o del BMW vivía en el edificio de enfrente y bajó enseguida.
Al vers imágenes de cámara de grabación, Rafael golpeó con fuerza el capó dntero de su
camia.
La sensación de inquietud en su corazón se confirmó; lo que más temía habia sucedido, jens
imágenes de cámara se vio ramente que Vivi había sido secuestrada!
Era obvio que había sido neado, cámara mostraba que un carro particr se había detenido a su
lado mientras e intentaba pedir ayuda, y matríc había sido deliberadamente cubierta. En pocos
segundos, arrastraron hacia el vehículo…
En los profundos ojos de Rafael parecía brotar una ma de ira.
Su teléfono sonó, era su asistente Raúl. Respondió preguntando, “?Qué encontraste?”
“Sr. Castillo, ?hemos localizado el celr de Violeta!” Raúl respondió sin rodeos, visiblemente
emocionado.
Rafael tragó saliva y dijo. “?Enviame ubicación!”
“Rafael, ?yo voy contigo!” Lamberto también se apresuró a seguirlo.
Sentía cierta culpa, siempre pensaba que había sido por prestarle aquel libro que Violeta había
acabado en esa situación, y además siempre había sentido un afecto especial por e y quería ayudar.
“?No!” Rafael rechazó su oferta, interrumpiéndolo antes de que pudiera decir más, “Lamberto, yo iré
primero. Avísale aisaría y luego ven con refuerzos.”
“?Entendido!” Lamberto asintió rápidamente, “Tranquilo, Rafael, ?Violeta estará bien!”
“?No permitiré que le pase nada!” Rafael apretó con fuerza el vnte.
Los neumáticos chirriaron contra el pavimento, y camia salió disparadao una flecha.
Por otrodo, en un almacén ens afueras, Violeta fue atada de manos y pies y dejada sentada en el
suelo, apoyada contra pared sin poder moverse.
Miró hacia arriba y vio el techo puntiagudo;s paredes tenían al menos dos metros de altura, ys
ventanas estaban muy altas, casi al nivel del alero,s paredes estaban desnudas y cubiertas de
moho.
No había ninguna posibilidad de escapar pors ventanas, única salida era gran puerta de metal
cerrada frente a e.
No había podido liberarse cuando solo había dos hombres en el auto, y en ese momento con cinco no
tenía esperanza alguna.
Ellos estaban sentados alrededor de una mesa, con botes de cerveza esparcidas en el suelo,
continuando con su bebida.
De repente, tuvo sensación de que estaban esperando a que oscureciera.
Y en efecto, cuando el cieloenzó a oscurecerse, el hombre de baja estatura y el de aspecto
peligroso se levantaron y se dirigieron hacia e.
Violeta se encogió contra pared, temndo de pies a cabeza. Con voz temblorosa dijo, “?Qué es lo
que quieren hacer? Si es dinero lo que quieren, ?puedo dárselos!”
“Por favor, ?tengan piedad y déjenme ir!”
This text is ? N?velDrama/.Org.
“Prometo que no maré a policía, cualquier cantidad de dinero está bien, ?por favor no hagan
ninguna
tontería!”
Violeta sabia que no era momento de mostrarse desafiante, debía suplicar de manera más humilde
posible.
Pero el hombre con cicatriz no se conmovió, e incluso mostró desprecio con una risa fría, “Recibir
dinero, afrontar desgracias, ?entiendes?”
Además, el jefe había dicho que si e ofrecía cierta cantidad de dinero, él pagaría el doble, así que
tenían que terminar el trabajo.
“Jefe, ?qué hacemos ahora?”
“Voy a hacer una mada. Dijo uno de los hombres secuestradores.
El hombre bajito sacó su teléfono, marcó un número y, tras una mirada a Violeta, dijo, “La chica ya
está aquí, ?qué hacemos ahora? Está oscureciendo, es el momento perfecto para cualquier cosa,
?Qué hacemos, matamos, esperamos…?”
Del otrodo de línea hubo una pausa, luego una voz femenina con cierta edad y tono severo
respondió, “No hace falta mata, déje con vida, eso es suficiente, ?pero quiero que se turnen con
e!”