Capítulo 393
Capítulo 393
“Cuando supe sobre rción entre el Sr. Navarro y nca, no pensé que debería afectar forma
en que los veo. El Sr. Navarro es el Sr. Navarro, y Bianca es Bianca”, dijo Violeta, sin poder resistirse a
agregar, “Además, el Sr. Navarro siempre ha sido muy amable y carismático conmigo. ?Es fácil llevarse
blen con éll”
Al principio, trató de evitar a Lamberto cuando descubrió su verdadera identidad. Pero con cada
encuentro, e se encontró a si misma incapaz de odiarlo, especialmente después des pbras
alentadoras quepartió con e. No mostró resentimiento debido a su rción con Rafael, sino
comprensión y bondad. Esto solo confirmó su respeto por él.
Rafael estaba arrancando el coche cuando escuchó sus pbras, frenando repentinamente.
Property ? of N?velDrama.Org.
Violeta fuenzada hacia adnte, casi golpeando su cabeza contra cabina. Por suerte, actuó
rápido y agarró manija de puerta.
Rafael gru?ó desde el asiento del conductor, “?Ya terminaste de hgarlo?”
“Ya termine…, le respondió Violeta, tragando saliva.
Rafael arrancó el coche de nuevo, y Violeta no pudo evitar reírse. “Rafael, ?de verdad crees que me
gusta el Sr. Navarro? Es el padre de Bianca, solo lo veoo un amigo!”
Rafael respondió burlonamente, “Pero antes te gustaba Julián, y él es mucho mayor que tú!”
Violeta no le respondió mientras conducían junto al río, el viento fresco soba a través de
ventani
abierta, refrescando el interior del coche.
La oscuridad ya había caído ys luces del puente ys casas a lorgo del río se reflejaban en el
agua, creando una vista espectacr.
Violeta observó a Rafael, viendo que permanecía serio y enfocado en carretera. No pudo resistirse y
lo pinchó en el brazo
Cuando él no respondió, lo pinchó de nuevo.
Finalmente, él miró con un ce?o fruncido. E se rio, recordando una broma que él había hecho en
el aeropuerto, y dijo con una irritación fingida, “Rafael, que paremos en tienda aprar cereza a
cambio de tus celos?”
?quieres
Rafael frunció el ce?o, pero no dijo nada. Para
ra su so
sorpresa, poco después, se detuvo
en una tienda
“?Vas aprarlo?”, le preguntó Violeta, sorprendida.
“No”, le respondió Rafael, sin mira. “No vamos a volver a casa esta noche. Hable con Lucía antes
de pelíc, para preocuparte por Nono. ?No quiero que nos interrumpan!”
que no tengas qu
Violeta no discutió, sabiendo que había neado esto de antemano. Asumió que, ya que habían
acordado tener una cita, deberían aprovechar al máximo.
?A dónde vamos?”, preguntó.
“A este hotel”, le respondió Rafael, se?ndo un edificio cercano
“?Este?”, le preguntó Violeta, mirándolo con sorpresa. “Pero… no parece un hotel normal…”
Rafael se acercó a e, con su aliento calentando su rostro. “Nos queda perfecto”, dijo. “No
terminamos en oficina.”
Violeta entendió a qué se refería y se sonrojó, “?Podemos ir a otro lugar?”
“ro le respondió Rafael, pero antes de que Violeta pudiera rjarse, agregó, “Hay un buen lugar
junto al río, es tranquilo por noche. Perfecto para pasar noche en el coche y ver el amanecer.”
Violeta se mordió lengua, sintiéndose demasiado sorprendida para responderle.
Al final, Rafael miró con una sonrisa socarrona, “Vivi, ?te haré casol”
Violeta, por sudo, solo queria desmayarse allí mismo.
Al ver determinación en su mirada, supo que estaba decidido y no iba a dar marcha atrás; tenia que
elegir entre dos opciones.
Entre un motel de paso y un encuentro en ori del rio….
Por supuesto, Violeta eligió primera opción, al menos no estarían al aire libre.
Después de estacionar el Range Rover, ambos se bajaron del vehículo. E, con cabeza gacha,
siguió en silencio detrás de él y cuando entraron, bajó cabeza aún más, temperatura ardiente se
extendió desde su rostro hasta detrás des orejas.
La decoración del motel era más atrevida que del exterior, y iluminación creaba ese ambiente
oscuro y sugerente. Sobre todo, el panel detrás del mostrador de recepción, donde se mostraban los
diferentes temas des habitaciones, además de una canasta llena de objetos que podian hacer
sonrojar a cualquiera…
Violeta se tragó saliva, hasta dejar su boca seca..
No se atrevía a imaginar lo que encontrarían una vez que entraran a habitación.
Viendo a Rafael escuchando seriamentes explicaciones del empleado, casi se derrumba, y no pudo
evitar acercarse y susurrar: Rafael, apúrate…”
“Bueno, tomemos habitación con cama de agua entonces.” Rafael le se?aló.
Al oir esto, el empleado tomó sus céds yenzó a tramitarles estadía.
Rafael, con el brazo apoyado en el mostrador, miró con una sonrisa. Su rostro estaba tan rojoo
un tomate. “Vivi, ?está bien habitación con cama de agua? Según descripción, tiene función de
masaje eléctrico, e incluso viene con una si especial…”
Violeta bajó tanto cabeza que casi tocaba el suelo, y repetía sin cesar en su mente.
?No escuché nada, no escuché nada!
Al ver que el empleado le entregaba ve de habitación, tomó de un tirón y se dirigió
rápidamente hacia el elevador.
A medida que el ascensor descendía piso tras piso, empezó a dudar, apretando ve ardiente en
sus manos. Incluso se arrepintió de no haber optado por ori del rio…
“Bibibi…”
De repente, el teléfono empezó a vibrar.
Rafael sacó el teléfono del bolsillo. Al ver mada entrante, frunció el ce?o y contestó con una voz
grave, “?Qué pasa, Lucía?”
Aunque mada era a distancia, Lucía no pudo dejar de notar el tono de su voz. Tartamudeó un
poco antes de decir con caut, “Eh, se?or, ?podría dejar que Violeta conteste el teléfono?”
Al oír esto, Rafael le pasó el teléfono.
Violeta lo tomó con una expresión de desconcierto, “?H?”
“Violeta, ?es cierto que no van a volver esta noche?” le preguntó Lucia
“Eh, nosotros. Violeta se sintió incómoda al confirmar.
Sin embargo, antes de que pudiera terminar, Lucia interrumpió con un tono de súplica, El ni?o todavia
está despierto, he intentado hacerlo dormir por un buen rato, incluso le he leído todos sus cuentos,
pero él insiste en esperar hasta que regreses…