Capítulo 373
Capítulo 373
Violeta frunció el ce?o y preguntó “?Solo queda una habitación?”
“Si, respondió recepcionista con una sonrisa.
Violeta se preocupó y preguntó. “Pero, ?no hay nada que podamos hacer?”
La recepcionista al notar su preocupación, explicó rápidamente, “Se?orita, no hay de qué preocuparse.
Nuestras habitaciones son amplias y cómodas, con camas grandes. Definitivamente hay suficiente
espacio para todos!”
Violeta no estaba preocupada por el espacio en cama…
Obviamente, recepcionista asumió que eran una familia de tres, lo cual en cierto sentido era cierto,
pero no
del todo…
“Reserva habitación”, intervino Rafael con una voz grave, extendiendo su mano hacia e.
identificación.”
“Dame tu
Violeta se quedó con boca abierta, quería sugerir que no se quedaran esa noche, pero su peque?o
ángel estaba abrazado a su pierna, miránd con ojos llenos de estres, esperando ver los fuegos
artificiales.
Si no era un dia festivo, raramente se podían ver fuegos artificiales en ciudad, y a los ni?os siempre
les
encantaba
Después de mucha indecisión, Violeta finalmente sacó su tarjeta de identificación.
Rafael tomó y entregó junto con suya a recepcionista, quien rápidamentepletó el registro
y les entregó ve de habitación.
na
Se alojaron en suite del último piso. Una vez que el ascensor llegó, Violeta y su peque?o ángel
siguieron Rafael
El sonido de tarjeta abriendo puerta resonó, y puerta de suite se abrió.
Era una habitación de excelente dise?o, pero lo primero que vio al entrar fue cama grande de que
habia hado recepcionista.
Violeta no tenia interés en nada más, su mirada se fijó en cama. Tragó saliva al pensar en tener que
compartir cama esa noche, su corazón estaba inquieto.
Justo cuandoenzaba a arrepentirse, su peque?o ángel agitó su mano y dijo con voz suave, “Vivi,
tengo hambre ”
“?Tienes hambre, cari?o? Violeta se agachó rápidamente y le acarició cabeza. “?Vamos aer
ahora
mismo!”
Rafael, que estaba de pie junto a ventana, interrumpió diciendo, “Hay un restaurante en nta
baja. Podemos hacer que preparen el pescado que pesqué.”
De acuerdo, asintió Violeta.
Como Rafael había tenido una gran jornada de pesca, habían preparado un banquete de pescado.
Cuando Violeta volvió al restaurante después de una mada, Rafael y su hijo ya estaban sentados y
esperánd
“?Terminaste tu mada?” preguntó Rafael de manera casual.
‘S… Violeta asintió, “Zeus dijo que tenía algo que hacer y se fue antes. Parece que estaba cansado y
quería descansar.
Rafael esbozó una sonrisa y dijo, “Quizás el viento del río le hizo sentirse mal.”
“Probablemente, Violeta asintió, sin sospechar nada.
1200 N
Copinio 375
Mientras haban, el camarero trajo una variedad de tos de pescado. La mesa estaba llena de
deliciosos
olores.
Comleron lentamente, disfrutando deida. Cuando terminaron, ya erapletamente de noche
y prontoenzarían los fuegos artificiales.
Rafael mó al camarero para pagar cuenta y preguntó por el lugar donde senzan los fuegos
artificiales, luego los llevó a Violeta y su hijo.
La ubicación era en ori del río detrás del resort. Cuando llegaron, ya había mucha gente y los
fuegos artificialesenzaban a iluminar el cielo. Los ausos y gritos de gente llenaban el aire,
iluminando
nocheo si fuera de dia.
*?Wow!”
El peque?o ángel estaba emocionado y gritaba cada vez que explotaba un fuego artificial.
Violeta también se dejó llevar por atmósfera, mirando al cieloo todos los demás.
?Te gusta? le susurró Rafael al oído.
“Si”, asintió Violeta con sinceridad, realmente era hermoso.
Rafael se inclinó un poco más hacia e y dijo en un tono deliberadamente suave debido al ruido de
los fuegos artificiales, “Si te gusta, podemos tener fuegos artificiales en nuestro jardín todos los días.”
Violeta no pasó por alto el “todos los dias” en sus pbras. Al girar cabeza, vio que Rafael se
estaba
acercando mucho a e..
Estás demasiado cerca de mi..”, murmuró, mordiéndose elbio.
Rafael se encogió de hombros y dijo. ?De verdad?”
Violeta dio un peque?o paso hacia undo, sin esperar que él también se movierao una sombra a
sudo. Además del olor de pólvora de los fuegos artificiales, estaba su intensa esencia masculina.
“Rafael, no hagas eso, el ni?o está aquí…”
Al escuchar eso, los ojos de Rafael se contrajeron y dijo. “?Si el ni?o no estuviera aquí, estaría bien?”
“No dije eso… Violeta apretó los dedos y pensó, jeste hombre!
“Se?or, se?ora, ?por qué nopran unas varas de fuegos artificiales para que juegue el ni?o?” Dijo
una vendedora que se acercó a sugerirles.
Además de los impresionantes fuegos artificiales que senzaban en lejana ori del río, había
muchos vendedores ambntes con variedad de fuegos artificiales portátiles, que se movian entre
multitud vendiendo. En ese momento, una joven se acercó a ellos.
Violeta sintió un ligero apuro y desodo pors pbras de chica.
Miró discretamente a Rafael, que estaba a sudo. Su rostro no mostraba ninguna reión, tampoco
parecia querer corregir a chica. Simplemente se agachó para preguntarle a su hijo, “Nono, ?quieres
jugar?”
?Si! El peque?o Nono asintió de inmediato.
Rafael levantó cabeza y dijo. “Dame dos paquetes, por favor.”
Si, se?or!” La chica estaba encantada, sacó dos paquetes de su bolso y los entregó. “Cada paquete
tiene diez, son veinte en total, ?así que dos paquetes son cuarenta pesos!”
Al escuchar
esc, Rafael sacó su cartera de su bolsillo y extrajo un billete de cien.
La chica pareció tener un problema al ver el billete. Se?or, ?no tiene cambio?”
“No Rafael negó con cabeza y sonrió, ‘No necesitas devolver el cambio.”
Violeta había dejado su bolso en suite. y tampoco tenía cambio en sus bolsillos.
“?No puede ser! Tengo que darte el camblo!” La chica no aceptó el billete con alegría, sino que insistió
con principios. “Por favor, espere un momento, voy a buscar cambio con unpa?ero y se lo traeré
de vuelta.”
“Está blen.” Rafael asintió.
La chica asintió y se fue corriendo.
El peque?o Nono ya estaba impaciente, saltando con sus peque?as piernas mientras decía, “?Ya
quiero jugar!”
Rafael abrió uno de los paquetes, sacó una vara y encendió con su encendedor. Rápidamente se
escuchó el crujido de quema, luego encendió otra vara y se pasó a su hijo.
Violeta observaba desde undo, advirtiendo con suavidad, “Cari?o, ten cuidado, mantén vara
alejada de ti para no quemarte, ?entendido?”
Si
“Si!” Nono asintió emocionado.
Habia un total de veinte varas, que se encendian lentamente, una tras otra, d
durando mucho tiempo.
Nonos sostenia con ambas manos, al igual que los otros ni?os, extendiendo los brazos y
moviéndose lentamente, en sus ojos se reflejabans luces de los fuegos artificiales.
En ese momento, chica volvió corriendo, con sesenta pesos de cambio en mano y dijo, “?Se?or, lo
siento por espera! ?Aqui está su cambio!”
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“Bien. Rafael extendió mano para tomarlo.
La chica miro a Nono, que estaba felizmente inmerso en su mundo de fuegos artificiales, y les dijo con
una sonrisa, “Se?or, se?ora, su hijo es muy adorable. ?Espero que se diviertan!”
Rafael sonrió y dijo. “Gracias.”
La chica respondió con cortesia, y rápidamente se fue con entusiasmo.
Violeta, aunque estaba agachada junto a Nono jugando con los fuegos artificiales, escuchó a
perfión conversación entre ellos.
La primera vez podría haberlo ignorado, pero segunda vez, cuando chica volui a referirse a ellos
de esa
forma, él no corrigió nada, pareciao si estuviera de acuerdo.
Violeta dudó un momento, no pudiendo resistir tentación de mirarlo,
“Rafael…”
Rafael miró de reojo y contestó. “?Si?”
“Eh, ?por qué no corregiste antes a vendedora?” preguntó Violeta con el ce?o fruncido.
Rafael metiós manos en los bolsillos, sanrió y preguntó de manera retórica. “?Por qué tendría que
corregi?”
Violeta apretó losbios, sus pesta?as temban ligeramente al decir, “pero nuestra rción no es
asi…
La voz tranqu de Rafael, de repente se superpuso a suya y dijo de forma directa. “?Quieres vivir
conmigo?” Violeta lo miró atónita y penso. ?Vivir juntos…?
Sus ojos, profundoso un antiguo pozo, parecian tener muchas cosas que querian salir a flote, y su
corazón empezó atir descontrdamente.
Violeta tragó saliva y preguntó. “…Qué quieres decir?”
El nudo de garganta de Rafael subió y bajó, se rvó y dijo: “Nos casamos.”
Violeta,o si hubiera sido asustada por algo, abrió sus ojos de par en par y lo miro, sin poder creer
lo que habia escuchado.
Capitulo 973
Nunca imaginó que él tuviera esos pensamientos…
Apretó sus manos con fuerza, Violeta luchó por recuperar su voz y tartamudeó antes de decir,
“?Estás… neando casarte conmigo?”
Rafael miróo si estuviera mirando a una idiota, levantó una ceja, y con un tono mncólico,
dijo: “?Qué más podria ser? ?Crees que he estado jugando as casitas contigo? El ni?o ya tiene
cuatro a?os, incluso puede cocinar por su cuenta!”
Violeta se quedó atónita y no supo qué decir.
En ese momento, Nono dejó caer el último palillo de fuegos artificiales que tenía en mano y senzó
alegremente a su regazo, con una expresión de emoción que no podía ocultar en su rostro, “Vivi, jhe
terminado denzar todos los fuegos artificiales!”
Violeta miró con una expresión vacia los envoltorios que quedaban en el suelo, y por un momento se
olvidó de responder
“Los fuegos artificiales de allí también han terminado, vamos a casa a descansar.” Después de decir
eso, Rafael levantóisura de losbios y se giró para irse.
Violeta miró su alta y dura espalda y se quedó un buen rato sin reionar.
Fue Nono, tirando de su mano y sacudiénd, quien sacó de sus pensamientos. Después de
caminar unos pocos pasos, mordió subio y no pudo evitar detenerse para preguntar en voz baja,
“Cari?o, ?sabes cocinar?”
Nono tenia una cara de desconcierto y no respondió.
Cuando regresaron a habitación, ya era tarde. Rafael se llevó a su hijo a ducharse primero.
Cuando los dos salieron, Violeta entró a rega?adientes.
Desde que volvieron, su cabeza habia estado lenta. Debajo de ducha, se demoró a propósito
durante mucho tiempo, esperando que los dos que estaban afuera se durmieran antes de salir, o más
precisamente, esperaba que Rafael se durmiera.
No fue hasta que sus manos y pies estaban a punto de ponerse ndos que salió envuelta en una
bata de
ba?o
Cuando abrió puerta del ba?o, Nono estaba trepando por cama grande de habitación.
“Vivi, ven rápido-Violeta se volvió al oír su voz, y Rafael, apoyado en su brazo, también estaba
mirando desde lejos.
Lamió susbios, apretó más el cinturón de su bata y en silencio se metió en cama por el otrodo.