Capítulo 347
Capítulo 347
Nono, talo había prometido, no mostró ningún miedo.
La mano de e estuvo en suya durante todo el proceso, mostrándoseo el valiente hombrecito
que
decía ser.
El procedimiento fue rápido y el doctor, una vez terminado, proporcionós instriones necesarias
diciendo: “Después de quitar los puntos, deben pasar al menos tres días antes de que puedas mojarlo.
Debes evitar hacer ejercicio intenso para prevenir reapertura de herida. El ni?o se ha estado
recuperando muy bien, ino hay que preocuparse!”
“?Gracias, doctor!”
Al regresar a habitación, Violeta colocó a Nono en cama yenzó a quitarle el uniforme de
hospital.
Cuando solo quedó en su ropa interior, Nono se sonrojó y murmuró un poco.
Violeta se rio y le dio un beso en meji, que se volvió aún más roja.
Rafael, que estaba observando en silencio, finalmente rompió el silencio, “?Todavia neas irte?”
?Cómo…? Violeta se quedó atónita.
“Sé que yapraste los boletos de avión.” Dijo Rafael, su mirada endureciéndose.
Violeta asintió, no tenia sentido negarlo ahora, “Si.”
Al ver cómo cambiaba expresión de Nono, Violeta sintió una punzada de tristeza Intentó
tranquilizarlo con
voz suave y se acercó hacia él, susurrando para que solo él pudiera escuchar: “Nono, tienes que
recordar mi número, no cambiaré. Si me extra?as, solo tienes que marme.”
Si alguna vez Rafael y Bianca se casaban y no trataban bien a Nono, solo tendría que ma y e
volvería sin pensarlo para llevarlo con e…
Una vez que finalizó el alta médica, un BMW negro ya estaba esperando en entrada del hospital.
Pablo y Lucía se ocuparon de poner el equipaje en el maletero y subieron al coche, conduciendo hacia
la casa.
Lucia se sento en el asiento del copiloto, bajando visera para protegerse del sol y murmurando para
si misma sobre inexactitud del pronóstico del tiempo. Habian pronosticado lluvia, pero hasta ese
momento, no había llovido en absoluto.
Miró por el retrovisor y vio a Rafael y Violeta sentados juntos en parte trasera, con Nono en medio.
La luz del sol que se filtraba a través del parabrisas iluminaba sus rostros y, a pesar de su tristeza,
Lucia no podia evitar ver imagen de una familia feliz. Había escuchado conversación en
habitación del hospital, sabia que
Violeta se iba…
Desde que Rafael lo mencionó en habitación del hospital, Nono había estado triste.
Violeta solo podia acariciar su rostro una y otra vez.
Nono, sintiendo mirada de su padre, se acercó aún más a Violeta y levantó cara para mira, su
voz peque?a ystimera dijo: “Vivi, ?de veras tienes que irte?”
“Nono, sé valiente, respondió Violeta, con el corazón apretado.
“Vivi, no quiero que te vayas, dijo Nono, abrazánd con fuerza.
“Nono…” Violeta suspiro.
“Vivi, ?puedes quedarte conmigo? ?Por favor?” Nono se subió a su regazo, rogandole una y otra vez,
“Realmente no quiero que te vayas. Si lo haces, no podré verte ni har contigo. Te echaré de menos
todos los dias ?Puedes quedarte conmigo, por favor?”
Nono probablemente nunca habia hado tanto de un tirón antes. Su voz se entrecortaba al final de
cada
12:52
frase.
Violeta lo sacó de su regazo y vio que sus ojos estaban llenos de lágrimas y su nariz estaba roja. Sus
lágrimas aguijoneaban su corazón y sus nervios, pero todo lo que podía hacer era limpiar sus lágrimas
con un pa?uelo y decir: “Lo siento, Nono. Hay un dicho que quizás entiendas cuando seas mayor:
todass fiestas deben terminar alguna vez…
“?No, no, no quiero dejarte ir!” El peque?o Nono lloraba desconsdamente mientras los mocos y
lágrimas se mezban en su rostro. A pesar de que antes de partir, Rafael le habia ense?ado a actuar
de esa manera, era evidente que en ese momento estaba dejando salir sus verdaderos sentimientos,
lloraba sin cesar y decía de forma desesperada Vivi, no te vayas!”
Justo entonces, el BMW disminuyó su velocidad y entró en el patio.
Violeta, al ver a Rafael miránd con el ce?o fruncido, mordió subio y dijo: “Lo siento mucho…”
Ya estaba enferma, y sólo por no preocupar al peque?o Nono había estado aguantando. Había sido un
viaje muy dificil para e, tanto que le costaba respirar. No neaba bajarse del coche, Pablo
llevaria directamente a su apartamento. Todo lo que quería en ese momento era tomar algo de
medicina y descansar
en su cama.
Rafael, con el rostro serio, tomó a su hijo de sus brazos. Habia estado escuchando todo el tiempo, y
e nunca habia aceptado quedarse.
“?Basta de llorar! Exmó con voz grave, su rostro estaba sombrio mientras sacaba a su hijo del
coche. “No importa cuánto llores, e no va a cambiar de parecer.
Property ? of N?velDrama.Org.
Violeta apretós manos.
Nono fue entregado a Lucía, quien lo llevó a vi, mirando atrás a cada tres pasos.
Rafael, parado junto al coche, observaba a Violeta con una mirada intensa y profunda y dijo: “Violeta,
?nunca consideraste lo que te propuse?”
Violeta esbozó una sonrisa forzada.
Negó con cabeza al sonido de una voz femenina en su oido.
Rafael cerró puerta del coche con un golpe y camino hacia vi.
Cuando figura de padre e hijo desapareció de su vista, Violeta cerró los ojos y se recostó en el
asiento, apoyando su frente en su brazo
Al llegar a su apartamento, Marisol ya se había ido. En mesa habia una sopa y una bote de
medicina, junto con una nota de Marisol que decía que debía calentar sopa y tomar medicina al
llegar.
Violeta sólo bebió un par de tragos de sopa antes de tomar dos pastis de su medicina.
Conectó su móvil al cargador y se tumbó en cama, cubriéndose cons sábanas, con esperanza
de despertarse mejor.
Durante su sue?o, le parecia oir el zumbido constante de una mosca.
Después de intentar espantarlo durante un tiempo, finalmente abrió los ojos y se dio cuenta de que no
había ninguna mosca, era su móvil cargandose y vibrando constantemente. La luz de panta
iluminaba oscura habitación.
Alcanzó su teléfono entrecerrando los ojos.
Con el sue?o medio desvanecido, vio en panta el nombre “Rafael”.
Violeta dudó antes de llevarse el teléfono a oreja, su voz era ronca al contestar, “?H?”
“?Estoy abajo!”
Después de soltar esa frase, colgó el teléfono.
Violeta cerró nuevamente los ojos, respirando con dificultad. Estaba cublerta en sudor, pero sentía frío,
incluso estando en cama sentíao si estuviera hundiéndose.
Semió losbios y finalmente se levantó con esfuerzo.
Miró el reloj, eran más des nueve de noche, y fuera había oscurecido. El dia habiaenzado
ro, pero en ese momento estaba lloviendo,s gotas golpeaban el cristal de ventana.