Capítulo 323
Capítulo 323
Cuando Violeta escuchó eso, no pudo evitar tocarsisuras de su boca, todavía se sentía
sorprendida.
Nono, a sudo, parecía muy curioso y también se tocó boca, imitando a Violeta.
Al ver eso, Violeta no pudo evitar reirse.
No les presto inucha atención as pbras del vendedor, lo consideró un intento de atraer a los
clientes y engatusarlos. Tomo a Nono de mano y dijo. “Vamos a mirar un poco!”
“?Muy bien, por favor, siganmel” El vendedor los guio con entusiasmo.
Hacía cuatro a?os, cuando estaba embarazada, solía visitar tiendas de maternidad en el extranjero.
Sin embargo, nunca imaginó que no tendría suerte con el ni?o en su vientre. Todass cosas
peque?as quepró fueron quemadas por e durantes noches de insomnio.
Incluso estuvo cerca de causar un incendio una vez, y tuvo que pagar una gran suma de dinero al
propietario y a los vecinos de arriba.
Después de eso, nunca volvió a visitar tiendas rcionadas con ni?os. Por lo tanto, en teoría, esta era
la primera vez que visitaba una tienda de ropa para ni?os.
Las ropas para ni?os que entraron en su campo de visión eran peque?as y delicadas. Cada pieza era
muy linda, y Violeta pensó que todas eran hermosas, sin importar cuál tocara. No hace falta decir cuan
lindas se
verian en Nono.
Sin necesidad de que el vendedor asesorara, Violeta ya había selionado varios estilos.
This content belongs to N?/velDra/ma.Org .
Nono siguió durante todo el proceso,o una peque?a c Erapletamente diferente a
cuando Bianca lo llevaba depras. Sus ojos grandes y oscuroso uvas parpadeaban, brindo
con luz.
Después de mucha consideración, Violeta eligió un atuendo para que Nono se lo probara en el
vestuario.
Era un conjunto de jeans muy enérgico, diferente al peque?o traje negro que llevaba puesto. Los jeans
estaban enrodos con bordes de camuje, el chaleco era de jeans y sudadera con capucha que
se llevaba debajo tenía un estampado de mono con boca grande. También habia dos peque?as bs
de mono colgando de losdos de capucha.
Violeta se agachó, mirando al espejo con los ojos llenos de alegría.
Gracias a los colores brintes, cara ya hermosa de Nono se veía aún más tierna y sus rasgos
parecían más suaves y adorables.
Violeta sonrió, acariciando su cabeza. “Nono, ?te gusta?”
“?Me gusta!” Nono asintió, su rostro estaba tan emocionado que se puso rojo. Para expresar su
alegria, enfatizó: ?Me gusta mucho!
Violeta estaba más feliz que él al recibir su afirmación.
Bajo rendación del vendedor, probaron otros dos conjuntos.
Todos ellos eran trajes de dibujos animados muy lindos, llenos de inocencia infantil. Y lo más
importante, Nono los amaba mucho y no queria quitarselos frente al espejo.
Al final, Violetapró cuatro conjuntos.
Cuando vio el monto mostrado en el recibo mientras pagaba, se sorprendió.
Nunca esperó que solo unas pocas prendas de ropa para ni?os costaran un monto de cinco cifras. No
conocía muy bien esta marca, solo sabía que Nono solia usar ropa de esta marca, por eso lo llevo alli.
El efectivo que llevaba Violeta no era suficiente, y también le faltaba algo en tarjeta. Las otras
tarjetas en su billetera no se podian usar en el pais.
10.50 M
Por un momento, se encontró en una encrucijada.
La solución en ese momento parecía ser elegir dos para pagar y renunciar dolorosamente al resto.
Violeta miró ropa para ni?os ya empaquetada, le costaba mucho elegir cuál dejar, porque durante el
proceso de prueba, Nono amaba cada uno de ellos. Si no lospraba, temía que él se sintiera
decepcionado.
El vendedor pareció notar su dilema y amablemente le recordó: “Se?orita, isu tarjeta negra debería
poder pagar esto!”
Tarjeta negra…
Violeta se quedó atónita por un momento.
Mientras miraba su billetera, parecia que, debido a reciente extrión de tarjetas, ha sacado
identalmente una tarjeta negra que habia guardado en elpartimento más interno, exponiendo
un peque?o pedazo
Esa tarjeta negra fue un regalo de Rafael.
El dia en queenzaron su rción y primera vez que salieron juntos, él le dio esa tarjeta. Todavia
recordaba cómo él miraba con sus ojos profundos y decía: ?No es normal gastar el dinero de tu
novio?
El sonido de su voz dominante todavía resonaba en sus oídos…
Violeta acarició tarjeta, causando s en su corazón tranquilo.
Después de que rompieron, se fue al extranjero y olvidó devolverle tarjeta. Como no era una tarjeta
común, el monto que podia gastar era enorme. Por miedo a perde o a que se robaran, siempre
llevaba consigo, escondida en lo más profundo de su billetera.
Miró al peque?o, quien miraba con ojos aún llenos de emoción.
Aunque no era correcto usar su tarjeta después de romper, no estaba usando para e misma, sino
para su hijo. Así que, no debería haber problema, ?verdad?
Violeta dudo por unos segundos, luego sacó tarjeta negra y se entregó, “?Podrías ayudarme a
pagar cuenta, por favor?”
El Grupo Castillo se erguía en luz del atardecer.
La puerta de s de conferencias se abrió y Rafael salió primero, seguido de Raúl con un peque?o
montón
de documentos.
Entraron directamente a oficina. Después de mirar su reloj y notar que ya era hora de cerrar, Rafael
se sentó en su si alta, se quito corbata y desabrochó los dos botones superiores de su camisa.
Raúl se paró frente al escritorio y dijo respetuosamente, “Sr. Castillo, estos son los apuntes de
reunión. Si no hay nada más, entonces yo…”
Quiero que reorganices los informes trimestrales que llegaron esta tarde!” Rafael lo interrumpió
bruscamente.
Sr. Castillo, ?no revisamos y aprobamos los informes trimestrales en reunión? Raúl preguntó
débilmente.
Rafael entrecerró los ojos y resopló friamente, “Si te pido que lo hagas, lo haces. ?Tienes algún
problema?”
Raúl asintió inmediatamente: “?No!”
Raúl, que pensaba que iba a salir a tiempo, se quedó decepcionado. Salió de oficina con una cara
larga, preguntandose por qué su jefe había estado tan molesto con él últimamente…
Suspiró internamente
tina vez que puerta de oficina se cerró, Rafael desvic mirada, sacó un cigarrillo de cajeti y
empezó
Capitulo 323
a fumar.
Su rostro mostraba signos de fatiga después de unrgo dia de trabajo. Después de unarga
exhción, antes de que el humo nco se dispersarapletamente, el teléfono que acababa de
sacar de su bolsillo y había dejado en el escritorio sonó.
“Buenas tardes, Sr. Castillo.”
El interlocutor se presentó cortésmente antes de revr su identidad.
Al descubrir que su interlocutor representaba a un banco, Rafael se sintió confundido y preguntó con el
ce?o fruncido, “?Qué sucede?”