Capítulo 292
Capítulo 292
Ya habia caido tarde.
Se escuchó un ruido en entrada, Violeta salia con suptop cuando vio a Marisol correr adentro, sin
siquiera cambiar sus zapatos, fue directamente a cocina, abrió nevera y se bebió una bote de
agua de un solo
Trago.
Parpadeo y no pudo evitar preguntarle, “?Marisol, cómo te fue en cita de hoy?”
Desde temprano en ma?ana, Marisol se habia maquido y salió temprano para cita.
“No quiero har de eso!” Marisol puso bote de agua con fuerza sobre mesa.
“?Qué pasó?” Violeta estaba desconcertada.
“Todo es culpa de ese desgraciado!” Marisol apretaba los dientes, “?Incluso se atrevió a aparecer en mi
cita, pretendiendo que estaba alli para cuidar de mi, pero en realidad solo nos estaba estorbando! ?Por
cada pbra que decía, él decia dos o tres más!”
?Eh… estás hando de Antonio?” Violeta se quedó boquiabierta.
“?Sí, él mismo! Marisol estaba tan molesta queenzó a desahogarse con Violeta, “?Me enfureció!
No tienes idea de cuán desvergonzado es, él…”
Pero mientras haba, su rostro se puso rojo.
Olvidate de eso! ?De todos modos, yo no me rebajaré a su nivel!” Marisol se metió en su cuarto
después de decir eso.
Violeta se rio entre dientes, hace cuatro a?os ya pensaba que estos dos eran una pareja cómica, y
aunque sabía que ahora estaban separados, su percepción no había cambiado.
Miró su reloj y salió apresuradamente.
Violeta tenía que visitar empresa de un cliente. Había preparado el informe de una entrevista
anterior, pero no lo había entregado debido al fin de semana.
Al salir del edificio, había un auto de lujo estacionado afuera con el motor encendido. Parecia que, al
ve, el conductor salió y abrió puerta trasera, y una mujer alta y estilizada salió del auto.
Bianca siempre tenía una presencia elegante, sin importar ocasión.
“?Violeta!”
Violeta se detuvo y preguntó: “Bianca, ?necesitas algo?”
“Hace cuatro a?os que no nos vemos, ?no quieres ponerte al día conmigo? Sube al auto, vamos a una
cafetería Bianca sonrió, mostrando sus dos encantadores hoyuelos.
“No, gracias”, rechazó Violeta, sin querer involucrarse demasiado. “Si tienes algo que decirme, dimelo
aqui ahora…
“De acuerdo!” Bianca no insistió, sonrió y cruzó los brazos, hando suavemente: “Eres inteligente,
deberías saber por qué te busqué. No sé por qué volviste al pais, pero hay algo de lo que debes estar
seguro. Hace cuatro a?os, Rafael rompió contigo. Para ser honesta, nadie querría que su prometido
estuviera enredado con su ex. Parece que no puedo evitarlo
“Rafael y yo nos casaremos pronto, así que tu regreso me pone un poco nerviosa. Si dije algo que te
ofendió. puedo disculparme”. Bianca hizo una pausa y su sonrisa se hizo más profunda. “Pero hay
algo que le dije a tu hermana antes, y ahora también puedo decirtelo a ti también. Después de que
Rafael y yo nos casemos, si é Todavia desea pasar algunas noches con otras mujeres, puedo fingir
que no sé nada…
Biancal
Capuuld 292
Violeta sintió un pinchazo en su corazón y interrumpió.
Respiró hondo y miró a los hermosos ojos de Bianca. “Entiendo lo que estás diciendo, pero tus
preocupaciones son innecesarias. No hay nada entre Rafael y yo, él ya me olvidó, y…. pronto me iré
de Costa de Rosa”.
Al oír esto, Bianca levantó ceja.
“Si no tienes nada más que decirme, me voy que tengo cosas que hacer, lo siento”. Después de decir
esto, Violeta pasó junto a e y salió del edificio.
Justo entonces, un taxi vacio pasó y lo detuvo. En el espejo retrovisor, podia ver vagamente al
conductor abriendo puerta para Bianca.
No fue hasta que el taxi salió delplejo residencial que Violeta sintió que opresión en su pecho
se disipaba.
Cuando Violeta llegó apa?ia del cliente, recepcionista no dejó esperando fuerao
antes, sino que llevó directamente al piso superior.
Violeta tuvo que esperar un poco en s de reuniones hasta que el presidente terminó su reunión.
Luego mó a su oficina y hizo sentarse en el mismo sofá que última vez. Parece que, gracias
a rción con Rafael, el presidente revisó el borrador de entrevista en su presencia.
El presidente, un empresario con mucha experiencia, fue bastante riguroso cons entrevistas de
revistas y se?aló varios puntos que necesitaban ser modificados.
?Se?or Presidente, el Se?or Castillo está a punto de llegar!”
De repente, se escuchó un golpe en puerta y secretaria entró para informarle.
“Bien, ya lo sé”, respondió el presidente, luego sonrió y miró a Violeta. “Qué coincidencia, el Se?or
Castillo vendrá en un rato para discutir algunos asuntos de negocios conmigo. Violeta, tú y el Se?or
Castillo se conocen desde hace tiempo, así que supongo que ninguno de los dos tendrá
inconvenientes. Así que, sigue corrigiendo el borrador de entrevista. Cuando terminemos de har,
probablemente tú también habrás terminado de revisar el texto, ?y él podrá llevarte de regreso!”
“No, tengo otros asuntos que atender”, respondió Violeta, cerrandoptop que tenía sobre sus
rodis. “Se?or Presidente, ?qué tal si me llevo el borrador y lo corrijo en casa? Cuando tenga tiempo
en los próximos días, me avisa y le traigo versión corregida para que revise…”
“?No tendrías que hacer un viaje extra entonces?”, preguntó el presidente, sin entender muy bien sus
intenciones
No importa”, insistió Violeta, negando con cabeza.
Luego, recogió sus cosas, hizo una reverencia y se marchó rápidamente.
Unos minutos después, puerta de oficina se abrió nuevamente y Rafael, vestido con un traje
negro, entró.
Al ver al presidente levantandos cejas en espera, él sonrió y preguntó, “?Qué sucede?”
“Violeta, chica que ayudaste vez pasada, parece que no fue muy honesta”, dijo el presidente,
riéndose.
“?Violeta?”, Rafael arrugó ligeramentes cejas.
“Parece que sí, le confirmó el presidente, golpeando su muslo con un aire de indignación, “Estaba en
mi oficina hace un rato, entregándome el borrador de entrevista. Habia algunas cosas que
necesitaba corregir, pero, en cuanto oyó que tú venias, ?salió corriendo más rápido que una liebre!”
Al escuchar esto, Rafael frunció el ce?o.
El sol se ponía poco a poco y noche empezaba a caer.
Marisol no estaba en casa, asi que Violeta estaba s: No tenia mucho apetito, asi que no preparo
cena En
Caplino 253
This content belongs to N?/velDra/ma.Org .
lugar de eso, se sentó a ver un programa de televisión Cuando vivia en Canadá, podía ver algunos
canales de Costa de Rosa, pero no muchos, asi que los valoraba bastante.
Durante un segmento de publicidad, su teléfono sonó.
Violeta le echó un vistazo y vio que era un número de teléfono fijo que reconocía. Esperaba escuchar
una voz suave y dulce al contestar, pero en cambio escuché una voz amigable y senci: “H,
se?orita Violeta, soy
Lucia’.
“Lucia, necesitas algo?”, pregunto Violeta, sentándose recta.
Hubo una pausa en mada, luego Lucia pregunto, ‘Violeta, ?te molestaría pasar por mi