Capítulo 286
Capítulo 286
En un bullicioso barrioercial, estaba el edificio de una oficina.
Cada vez que Violeta miraba hacia recepcionista, esta le devolvia una sonrisa, pero sin ninguna
intención de invita a pasar.
Violeta no pudo evitar mirar su reloj. Ya había estado esperando una horapleta.
De hecho, Violeta habia venido el día anterior, pero se había encontrado con puerta cerrada. Había
hecho una mada al editor en jefe para informarle lo sucedido. La orden que recibió fue que el
individuo con el que debía reunirse era de suma importancia para entrevista. Si no lograba concretar
la entrevista, el volumen del aniversario de ese a?o seria en vano.
Originalmente, su viaje de trabajo ya estaba bien organizado y había coordinado previamente con
cada uno de los entrevistados. Solo había una persona que aún no había aceptado entrevista, el
fundador y presidente de una empresa lider local.
A diferencia del se?or con el que había entrevistado recién llegada al país, este era bastante reacio a
dar entrevistas.
Violeta miró su reloj nuevamente, sintiendo que toda tarde se estaba desperdiciando allí. No pudo
evitar levantarse nuevamente del sofá y acercarse a recepcionista para preguntarle: “Disculpe,
?podría preguntarle si el presidente puede hacer un hueco para recibirme?”
“?Lo siento mucho!”, respondió recepcionista con una sonrisa.
Violeta frunció el ce?o, preguntándose qué debía hacer, cuando de repente escuchó a recepcionista
gritar detrás de e, “Sr. Castillo!”
Violeta se giró y vio a persona que entraba en ese momento.
Parecía que habia venido por negocios y, al parecer, tenía una cita previa. La recepcionista ya estaba
preparada para guiarlo personalmente.
Todavia llevaba su traje negro,plementando su figura robusta. Detrás de él estaba Raúl, a quien
había vuelto a ver en el Grupo Castillo.
“?Violeta!”, Raúl saludó al ve.
Violeta le devolvió sonrisao respuesta.
Raúl sintió una mirada de su jefe y su mano, que sostenía su maletín, tembló sin ninguna razón
aparente. Cerró boca y no volvió a har, retirándose silenciosamente a undo.
Rafael, con una mano en el bolsillo, preguntó: “?Qué haces aquí?”
“Ah…, Violeta se encogió de hombros, “Vine a ver al presidente. Es un objetivo importante para
nuestra entrevista de aniversario. Sin embargo, él no ha aceptado darme entrevista y ni siquiera
quiere verme…”
Después de escucha, Rafael guardó silencio por un par de segundos antes de preguntarle, “?Y si yo
pudiera convencerlo?”
“?Me ayudarías a convencerlo?”, preguntó Violeta sorprendida.
“Si, Rafael asintió, una ligera sonrisa en susbios, “?Y cómo me agradecerias si lo logro convencer?”
Violeta frunció el ce?o, mirándolo con confusión y cierta caut. “?Cómo te gustaria que te
agradeciera…?”
“Muy simple,” Rafael levantó una ceja.
Qué? preguntó Violeta, tragando saliva.
Los ojos de Rafael recorrieron su nariz y se detuvieron en susbios, su tono de voz era sugerente,
“Quiero un beso tuyo.”
Violeta abrió los ojos de par en par.
En el vestíbulo del edificio de oficinas, donde gente iba y venía, no esperaba que él dijera algo tan
atrevido.
“?Quédate aqui por ahora!”
Sin esperar su respuesta, Rafael salió sin más.
Espera…”, Violeta se apresuró a marlo.
?Pero e no habia aceptado!
Sin embargo, Rafael, con su altura yrgas piernas, desapareció en el ascensor en un abrir y cerrar de
ojos.
El vestíbulo seguia lleno de gente. Violeta volvió a sentarse en el sofá, mirando aguja de los
segundos en su reloj, preguntándose si debia rendirse y marcharse. Justo entonces, recepcionista
de antes se acercó a e. “Violeta, el presidente me pidió que te invitara a pasar.”
“Oh…”
Violeta asintió, tomando suputadora portátil y siguiénd.
Al salir del ascensor, secretaria llevó directamente a oficina del presidente. En el sofá de cuero,
Raúl había desaparecido. Solo el presidente y Rafael estaban sentadosdo ado. Rafael sostenía
un cigarro, el humo nco salía de su boca y nariz.
La secretaria trajo una taza de café y se?aló: “Violeta, por favor, siéntate.”
“Gracias, Violeta asintió.
Colocando su portátil sobres rodis, Violeta se preparaba para har, “Presidente…”
“?Violeta, eres de gran importancia!”, el presidente interrumpió con una carcajada,s arrugas de su
rostro temban ligeramente, “Sé por qué estás aquí, acepté entrevista de Economia Moderna,
podemosenzar en un momento.”
“?De verdad?”, Violeta exmó con sorpresa, “?Así que aceptaste entrevista, presidente?”
“Ya te he dejado sentarte frente a mí, ?cómo podria estar mintiéndote?”, el presidente sonrió y levantó
una ceja, le echó un vistazo a Rafael a sudo y se rio aún más fuerte, Ja, ja, Rafael y yo hemos sido
buenos. amigos durante varios a?os. Cuando tuve un ataque al corazón jugando al golf,
afortunadamente, Rafael estaba a mido y me pasós pastis a tiempo. Desde entonces, siempre
le he debido un favor.”
“Pensé que Rafael usaría este favor en los negocios, pero durante nuestras muchas cboraciones a
lorgo de los a?os, nunca lo mencionó. No esperaba que me pidiera este favor ahora para que
aceptara tu entrevista. Así que,o dije antes, Violeta, eres de gran importancia.” Al final, el
presidente incluso le hizo un gesto de aprobación con el pulgar.
“Uh…, Violeta se sintió repentinamente incómoda.
Le echó un vistazo a Rafael a sudo, en el humo nco, sus ojos profundos y tranquilos miraban..
Su corazón parecia encogerse, y bajó mirada nerviosamente.N?velDrama.Org owns all content.
El presidente pareció no notar interión entre los dos y preguntó con una sonrisa, “Violeta,
?podemos empezar ahora?”
“Mmm…,s pesta?as de Violeta temban.
No se atrevía a levantar vista, y mantenía mirada en panta de su portátil, centrada en su
respiración.
Después de unos cuarenta minutos, entrevista terminó.
Violeta cerró su portátil en su regazo. Después de mantener misma postura durante tanto tiempo,
sus pantorris estaban un poco entumecidas. Levantó cabeza solo para mirar al frente,
“Presidente, gracias.
Cuando tenga listo el borrador de entrevista, se lo enviaré para su revisión.”
“Bien, el presidente asintió con una sonrisa.
Entonces, nos vamos, Rafael se levantó de su si.
“Adnte, el presidente hizo un gesto con mano.
Violeta mordió subio, y siguió a Rafael fuera de oficina.
Al llegar al ascensor, este estaba ya en nta superior Una vez dentro, solo estaban ellos dos.
Nadie presionó el boton del ascensor en el camino y Violeta, cons manos entrzadas detrás de
espalda, finalmente hable, “Uh, gracias por entrevista con el presidente
“De nada, Rafael sonnió de manera enigmatica.
Violeta jugaba con sus dedos, y puerta del ascensor se abrió lentamente frente a e Aún no veía a
Raúl, y salió del edificio. Rafael sacos ves del coche de su bolsillo, “Espera un momento, voy a
buscar el coche”