Capítulo 185
Capítulo 185
Violeta no podia creerlo, en pleno dia habia sido secuestrada
Como si hubieran preparado todo con anticipación Dos hombres contrron y arrastraron
directamente a un auto negro estacionado en calle. En un abrir y cerrar de ojos el auto arrancó, con
un conductor que parecia saber exactamente qué hacer.
Los dos hombres eran altos y fuertes, Violeta no tenia oportunidad alguna de resistirse.
La tenian en el medio, uno a cadado. Cada vez que intentaba luchar sujetaban fuertemente. Tenía
una mordaza en boca y solo podía hacer sonidos abogados
Violeta mirá por ventana, estaban en una calle muy concurrida
No tenia idea de lo que esos hombres querian Robarle? No tenia dinero ?Abusar de e?…
Con solo pensar en esa posibilidad, sintio mucho miedo. Pero algo le decía que eso no era lo que
querian. El coche era lujoso, con un emblema de BMW en el vnte y los hombres vestian trajes
elegantes. No parecian delincuentes de calle, sino mas bien guardaespaldas contratados por
alguien adinerado
?Quiénes son ustedes? a donde me llevan?”
Sueltenme, voy a mar a policia! ?No saben que el secuestro es un delito?”
Violeta solo podia gritar en su mente, ya que nadie parecia escucha. Solo cuando el coche entro en
un estacionamiento subterráneo, uno de los hombres finalmente hablo Hemos llegado!”
Antes de que Violeta pudiera ver donde estaba, sacaron rápidamente del coche
La llevaron directamente de tercera nta subterránea a un ascensor. Había una peque?a
esperanza, perol el ascensor iba directo al piso que querian ys cámaras estaban cubiertas. Subieron
sin parar hasta que el ascensor se abrió en el piso 39, el último piso.
Al salir, una brisa fresca de oto?o golpeó de frente.
Violeta se dio cuenta de dónde estaba el último piso del Centro Expo, con un jardin al aire libre para
rjarse. Lo habia visto en anuncios, pero nunca habia estado alli debido a los exorbitantes precios
Al mirar a su alrededor, vio que todass mesas y sis estaban vacíos,o si alguien hubiera
reservado todo el lugar
En ese momento, Violeta fue llevada al lugar con mejor vista. A sudo estaban barandis pintadas
de nco El viento se intensifico a medida que avanzaban y un vistazo al costado hizo marear por
la altura.
Violeta tenia miedo, retro vista y escucho a alguien decir “Catalina, hemos traido
Siguiendo dirión de voz, vio una figura al final, donde no habia barandis
La mujer vestía un abrigo corto de cachemira y unos pantalones de cuero ajustados con tacones altos
y delgados. Tenia una apariencia impresionante y hermosa, con un maquije delicado No podía
calcr su edad, quizás entre 36 y 37 anos Llevaba un cor de esmeraldas de al menos dos qutes,
lo que indicaba su alto estatus Tenia una copa de vino tinto en mano que se agitaba con el vento
Cuando mujer escucho voz se volvio hacia Violeta con una mirada inquisitiva pero no era
amenazante.
“Hmm. Levantó su mano, se?ndo a los hombres que se retiraran.
Cuando soltaron, Violeta se tambaleó hacia adnte y finalmente pudo har ?Quién eres tú? ?Por
qué me has traido aqui ?”
Silencio La mujer de repente le ordena
Violeta sono los ojos sorprendido
No entendia has intenciones de mujer ni qué estaba neande
Justo cuando estaba a punto de preguntar de nuevo, mujer saco su teléfono yenzó a hacer una
Bamuda con una sonrisa en su rostro. H nuestro gran jefe Castillo, soy yo. ?Todavia estás en
oficina en una reunión?”
Al escuchar Jefe Castillo Violeta se quedo boquiabierta.
La made continuo y mujer haba con calma, “Estoy en el jardin al aire libre del Centro Expo,
bebiendo vino y disfrutando de vista. Seguro que no vienes? No importa, acabo de secuestrar a una
tal Violeta para que me hapapa?ia…
Quince minutos despuess puertas del ascensor se abrieron de nuevo con un “ding”
Vestido de un traje negro, Rafael salió con pasos agigantados, con sus ojos profundos y sombrios
entrecerrados Ahi estaba mujer y Violeta, parada al borde del edificio, sosteniéndose fuertemente a
la barandi su cara estaba palidao una torti nca mientras el viento oto?al despeinaba su
cabello
Rafael fruncio el ce?o y apresuro el paso
Rápidamente llego a sudo y sostuvo por los hombros Violeta, ?estás bien?Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved.
Violeta abno su boca, pero no dijo ninguna pbra Solo pudo mover cabeza lentamente en se?al de
negacion
El aliento de Rafael rozó su oido, y de repente, ya no se sentia tan asustada
“No era una reunión importante, no es así? ?Cómo es que gran eminencia ha venido hasta aqui?”
preguntó esa mujer, acercándose con su copa de vino tinto en mano. Sus u?as, pintadas de negro,
golpeaban el reloj en su mu?eca y continuo diciendo Quince minutos y cinco segundos, vaya
velocidad, Sr. Castillo, viniste vndo?
Rafael no respondió.
Sintió el frío que emanaba de Violeta y vio mirada perdida en sus ojas E tiene miedo as alturas!
exmo
La mujer se quedó sorprendida por su reión.
Al ver a Violeta, que estaba pálida y cons piernas temblorosas, parecia que realmente tenia miedo a
las alturas
?Vamos a bajar de aqui primera!”, dijo Rafael, consciente de su actitud.
Violeta, sin fuerzas para resistirse, se dejo llevar por Rafael, que tenia medio abrazada. Tomaron el
ascensor
hasta un piso intermedio, y luego caminaron unos pasos hasta una suite de lujo.
“Tus manitas estan tan frias, deberias darte una ducha caliente, le sugirió mujer al entrar
Violeta no tenia frio, solo estaba asustada
Despues de una ducha caliente, finalmente se sintió más tranqu.
Al salir del ba?o, se encontro con Rafael y mujer en s. La mujer estaba sentada en el sofá,
abrazandose a si misma, y Rafael estaba de pie a sudo, con una mano en el bolsillo
?Fue Antonio quien te lo dijo? pregunto Rafael
?Quién mas podria ser?, contesto esa mujer
Al escucharlo, Rafael inmediatamente estaba apuntando a sacar su teléfono
La mujer levantó mano en se?al de detenerse y dijo. “Dejalo ya, no tienes que ir tras el. Fui yo quien
lo presións para que me lo dijera, lo lleva al limite.
De repente, se pró hatia Violeta y dijo “?Qué estás haciendo aqui? estás escuchando a escondidas?”
740
bulbuceo Violeta
La mujer se levantó y se acercó a Violeta examino detenidamente y concluyó: “Bueno, parece que
no te has acostado tanto. No necesitamos mar a un médico,
Violeta no pudo evitar trunci el ce?o.
observando cercania entre los dos Violeta no pudo evitar preguntarse si esta mujer podría ser
prometido de Rafael. Pero parecia imposible, no coincidian ni en edad ni en el aspecto
Mientras e intentaba adivinar lo que estaba pasando, Rafael se acercó y aró: “E es mi tia”.