Capítulo 139
Capítulo 139
Al día siguiente por tarde, Violeta se quedó mirando panta de suputadora.
No leia ni una s pbra de los textos y los datos que panta mostraba, su mirada vagaba.
La noche anterior, cuando firmó para recibir el paquete de mensajería, esperaba que Rafael
apareciera repentinamente detrás del mensajero y entrara en su casa,o solía hacer. Pero sólo se
escuchó un fuerte golpe.
Cuando subiós escaleras, Violeta vio ramente que llevaba una bolsa depras con tocino y
huevos. Pero no escuchó ningún ruido del otrodo de puerta, ni ninguna se?al de que quisiera que
e cocinara…
Diego salió de su oficina y se dirigió directamente hacia e.
Violeta se apresuró a sentarse erguida, pensando que Diego rega?aria por distraerse. Pero en su
lugar, le entregó un sobre, “Violeta, necesito que entregues estos documentos a Grupo Castillo. ?Con
eso, finalmente terminaremos este proyecto!”
“?Tengo que ir yo misma?” E pareció dudar un poco.
This is from N?velDrama.Org.
“?Por supuesto!” respondió Diego de inmediato. “?Quién se atrevería a tomar a ligera una
cboración con Grupo Castillo? ?Espero que una vez que terminemos este proyecto, tengamos más
oportunidades de
cborar con ellos!”
Violeta asintió.
Media hora después, llegó a Grupo Castillo con el sobre.
Como se esperaba, fue recibida en recepción y pa?ada hasta el ascensor.
Cuando llegó a nta superior, una secretaria le informó que el director Castillo estaba en una
reunión, y le preguntó si necesitaba algo o si prefería esperar en el salón de visitas.
Violeta estaba a punto de responder cuando vio una figura familiar.
Est…
Violeta frunció el ce?o, sintiendo que había pasado mucho tiempo desde que vio a Est en persona
la última
vez.
O más precisamente, desde que había visto en presencia de Rafael.
En ese momento, puerta de s de reuniones se abrió y genteenzó a salir. Rafael, vestido
con un traje negro, salió primero, seguido de cerca por Raúl.
La secretaria se apresuró a acercarse y saludó con respeto, “Sr. Castillo, se?orita Alonso…”
Se detuvo, confundida, ya que había dos se?oritas Alonso presentes…
Rafael echó un vistazo a Est, luego a Violeta, pero no se detuvo en ninguna de es y continuo
caminando
hacia su oficina.
Cuando pasó junto a Violeta, e dijo con torpeza, “Uh, Sr. Castillo, esto es… Diego me pidió que le
entregara estos documentos…”
Rafael continuó caminando sin detenerse ni siquiera para levantar vista.
Simplemente mó a Raúl que estaba detrás.
Violeta estaba con el sobre aún en el aire cuando Raúl se acercó rápidamente, “Violeta, dámelo a mí.”
Est, que había estado centrada en Rafael, solo entonces se percató de Violeta.
Su ira inicial se convirtió gradualmente en regocijo.
Capitulo 199
Cada vez que se encontraban en Grupo Castillo, Rafael siempre tomaba a Violeta de mano y
pasaba junto a d Est se sentía frustrada y enojada cada vez. Finalmente, pudo ver cómo Rafael
la ignoraba.
Est también se acercó a Violeta y se detuvo.
“Violeta, te lo dije, Rafael solo estaba jugando contigo. Supongo que finalmente lo entendiste, él no es
alguien. a quien puedas manejar,” dijo Est, riendo alegremente. Luego, con orgullo, se dirigió a
Rafael, “Rafael, jespérame!*
Violeta se mordió elbio, agradecida de que solo estaba ahí para entregar documentos.
Con el semnte abatido, camino hacia el ascensor. Cuandos puertas de este se cerraron, aún
podía escuchar el tono risue?o de Est: “Rafael, ?te gustaría cenar conmigo esta noche? Conozco
un nuevo restaurante francés, muy auténtico…”
Después del trabajo, Violeta no quiso volver a casa y se dirigió directamente a casa de su amiga
Marisol.
Una vez que le contó sobre su revolcón con Rafael, Marisol quedó asombrada, su boca estaba tan
abierta que parecía que podría caber un huevo: “Violeta, tienes mucho valor…”
“Eh… Violeta se apartó el cabello.
Si tuviera otra oportunidad, probablemente no se atrevería a contarlo.
“?Realmente le dijiste eso a Rafael?”
“Si…
“Eres increible, guau!” Marisol se levantó de un salto del sofá, emocionada, “?Puedo imaginarme
cara de Rafael después de oir eso, debe haber estado tan enfadado! ?Normalmente son los hombres
los que dicen esas cosas, y tú te atreviste a decírselo al Sr. Castillo!”
Violeta se sintió bastante incómoda.
Después de escuchar a Marisol,enzó a sentir que se estabaportandoo si no le importara
después de dormir juntos….
Violeta se pasó lengua por losbios, de repente no quería volver a casa, “Marisol, ?qué tal si me
quedo en tu casa por unos días…”
?Eso sería esconderse y evitar tormenta!
“?No puedes!” Marisol rechazó idea con decisión, se dio cuenta de que su respuesta había sido un
poco rápida y se apresuró a explicarse con una risita nerviosa, “Eh, un antiguopa?ero de
secundaria que se mudó hace muchos a?os, vuelve a Costa de Rosa ma?ana y puede que se quede
unos dias, ya l podía…
“Está bien entonces. Violeta solo pudo asentir.
Marisol volvió a sentarse y puso una mano en su hombro, Violeta, creo que deberías tener cuidado,
?quizás deberíasprar un seguro o algo? Me preocupa que Rafael pueda intentar matarte…
Probablemente…
No llegaría a tanto…
Pensando en cómo su rostro se oscurecía y cómo sus ojos fríos miraban cada vez que se
encontraban en los últimos días, un escalofrío recorrió.
Violeta se abrazó a sí misma.
Cuando bajo del autobús y volvió al barrio, el cielo todavía no habia oscurecidopletamente.
Al ver ese mativo Range Rover nco con matric 77777, se quedó paralizada por un
momento, luego miró hacia el último piso, parecia que alguien ya habia vuelto.
Ya había vuelto a casa tan temprano, ?no había ido a cenar con Est?
Violeta estaba muy sorprendida.
Pero al saber que él ya estaba en casa, subiós escaleras intentando hacer el menor ruido posible.
Como si estuviera en una pelic en cámara lenta, Violeta apenas respiraba mientras buscaba sus
ves,s insertaba en cerradura y giraba suavemente el cilindro. Cuando finalmente abrió
puerta, sintió que espalda le sudaba de tensión.
Sacós ves y justo cuando estaba a punto de entrar, alguien tiró del cuello de su ropa.
Violeta se volteó y se encontró con esos ojos oscuros y fríos.
Sintió queenzaba a sudar des manos y tragó saliva nerviosamente, preguntó con voz
temblorosa, “?Qué, qué quieres?”
Realmente temia que Marisol tuviera razón y que el intentara mata si decía algo equivocado….
Rafael no mostró ninguna intención de solta, en cambio apretó aún más el cuello de su camisa.
Como si levantara a un gatito con facilidad, giró para enfrenta y luego cambió de posición,
apoyando su brazo en elteral de su cabeza, atrapánd entre su pecho y puerta. Resondo,
sus mandibs se apretaron y soltó cada pbra entre dientes.
“Te, busco, para, tener, una, aventura, de, una, noche.”