Capítulo 135
Capítulo 135
Parecía que dormia muy profundarmente, todo lo que se filtraba era su respiración,rga y uniforme.
Sin embargo, su pose era un tanto cómica, susrgas plernas estaban encogidas.
La manta que cubría su cuerpo ya había caldo al suelo y toa que antes le rodeaba cintura había
desaparecido, así que en ese momento estaba igual que noche anterior cuando abrió puerta del
ba?o, solo llevaba puestos sus calzoncillos.
Violeta se acercó, se agachó para recoger manta y cubrirle.
Se esforzó por no mirar su cuerpo y por no tocarle, pero apenas había logrado cubrirle cuando una
mano firme atrapó.
Sus ojos oscuros y profundos, que no sabía cuándo se habían abierto, miraban fijamente.
?Se habia despertado?
Violeta, sorprendida, lo miró y se apresuró a decir, “Uh, ?te desperté? Si no, sigue durmiendo…”
A pesar de sus pbras, no se levantó para irse porque Rafael no soltaba su mano. “Rafael… e le
recordó.
La mirada de Rafael seguia fija en e, y entre susbios brotó una frase, “Me siento incómodo. “?Qué
te pasa?” Violeta preguntó con preocupación.
“Me siento realmente incómodo. Rafael repitió, su voz sonaba un poco ronca.
Violeta lo miró, confundida por su ce?o fruncido, hasta que su manoenzó a moverse hacia
abajo….
Al darse cuenta de lo que estaba pasando, sus pups se contrajeron bruscamente y su corazón se
aceleró. Se decía que los hombres tenían ese tipo de reión por ma?ana…
No pudo retirar su mano, solo pudo encogerse mientras sus ojos parpadeaban. Escuchó un sonido
gutural, su voz parecía aún más ronca, “?Me ayudas?”
Para Violeta, que ya había tenido experiencias simres, entendió inmediatamente lo que él estaba
pidiendo. En s ba?ada de luz matutina, parecía que se había transformado en una tarde calurosa
y seca.
… ?No puedo!” e negó con cabeza de inmediato.
“?De verdad no puedes?” Rafael apretó su mano.
“?No puedo!” Violeta volvió a negar con cabeza, su respiración se ralentizó y apretó los dientes,
Hazlo tú mismo!”
Los ojos oscuros y profundos de Rafael miraron durante unrgo rato, al ver que e seguia …
finalmente soltó su mano sin insistir más.
Se levantó de un salto y caminó con grandes pasos hacia el ba?o.
wder,
Violeta suspiró aliviada. Su mano estaba caliente y sensación de su cuerpo a través de t
todavía estaba muy presente.
Miró silueta que se proyectaba a través de puerta de vidrio, haciendo ciertos movimientos.
Rápidamente apartó mirada, sabiendo lo que estaba haciendo en el ba?o. ?Qué avergonzado!
“Ah..
Violeta entró en el dormitorio con manta bien doda, cuando escuchó un gemido reprimido.
se tropezabao noche anterior, el sonido erao un susurro en su oido.
Seguramente lo hizo a propósito para que e lo escuchara!
Violeta se quedó en el dormitorio, teniendo escuchar algo que no debería, algo que avergonzara…
No fue hasta más de me hora después que se atrevió a abrir puerta. El ba?o estaba abierto y
Rafael, que estaba parado en s de estar con una toa alrededor de su cintura, no mostraba
signos del malestar anterior, parecía fresco y rjado.
Estaba con el telefono en mano, al parecer estaba mando a un cerrajero.
Cuando Violeta entró al ba?o paravarse, echó un vistazo rápido al cubo de basura y notó que había
algunas bs de papel higiénico extra.
A diferencia de noche anterior, el cerrajero no rechazó el trabajo y llegó rápidamente. Era un joven
con todass herramientas necesarias.
Violeta abrió puerta y después de confirmar identidad de Rafael, el jovenenzó a desmontar
cerradura para abrir puerta.
“?Leta!”
De repente, una voz sono.
Violeta miró en dirión de voz y vio a Julián subiendos escaleras, llevaba un ramo de flores en
una mano y una bolsa de frutas en otra.
E se sorprendió y abrió boca para har, pero justo en ese momento se escuchó un “click” y el
cerrajero le dijo a Rafael con una sonrisa, ?Listo, se?or!”
Julián, que casualmente estaba subiendos escaleras, echó un vistazo y se quedó perplejo, “?Sr.
Castillo?” Rafael se volvió lentamente y asintió, “Sr. Julián.”
?El Sr. Castillo vive aqui?” Julián miró puerta abierta y preguntó con incertidumbre. “ro.” Rafael
esbozó una sonrisa leve. “Sentia necesidad de cambiar de entorno.”
Julián frunció el ce?o mientras seguía a Violeta dentro de su casa.
Violeta rompió el silencio, “Julián, ?qué llevas en bolsa?”
“Son mangos que me enviaron por avión desde Sinaloa. Te los traje para que los pruebes. He estado
muy ocupado estos días y no había tenido tiempo de pasar por aquí. Justo hoy tenía una reunión para
reclutar nuevos soldados en el cuartel y pasaba por aquí, así que te los traje.” Julián dejó bolsa
sobre mesa de café, hizo una pausa y preguntó en voz baja, “Leta, ?se mudó el Sr. Castillo al
departamento frente al tuyo?”
“Ah… si.” Violeta asintió, explicando brevemente cómo el due?o anterior del apartamento se lo había
vendido a Rafael.
Julián, con un tono irónico,entó, Parece que se ha tomado muchas molestias.
“… Violeta no sabía cómo responder.
El teléfono sonó. Era una mada de Julián del cuartel, instándolo a ir a reunión.
Julián se levantó después de colgar mada, pero se detuvo en puerta, pareció pensativo durante
un momento, “Leta, recuerdo que me dijiste que ya no tienes nada que ver con él..
Violeta abrió boca para responder, pero puerta del frente se abrió de golpe.
Rafael habia cambiado de ropa, no llevaba traje, sino ropa casual de casa. Pantalonesrgos de color
gris carbon y un suéter de punto nco, acentuando sus rasgos fuertes.
Miró directamente a Violeta y pregunto. “?Has visto mi camisa?”
tengo idea… Violeta sintió calor en el rostro y respondió nerviosa.
35
Rafael arqueó ligeramentes cejas, y luego dijo con calma, pbra por pbra, “?No dejé en el
ba?o cuando me duché anoche?”
“?Leta?” Julián miró, buscando confirmación.
“Eh… sí, se duchó en mi case anoche…” Violeta se sonrojó, explicando rápidamente, “Pero fue porque
su tubería de agua se rompió, asi que usó mi ba?o, y luego se olvidó de sus ves y tuvo que dormir
en el sofá de mi s. ?Viste al cerrajero antes!”
Julián cambió su expresión varias veces.
Aunque e lo explicó asi, algo no parecía correcto.
This is from N?velDrama.Org.
Erao si un lobo peligroso se hubiera instdo junto a madriguera de un conejo…
Su teléfono sono de nuevo, instándolo a ir a reunión. Esta vez, Julián no respondió, sino que frunció
el ce?o
y se apresuró a decir, “Leta, hablemos otro día. Llámame si necesitas algo.”
La última frase estaba ramente dirigida a Rafael.
La figura de Julián desapareció rápidamente en el pasillo, dejando a Violeta desconcertada.
Rafael metió una mano en el bolsillo, soltando una expresión rjada y una sonrisa tenue. La luz en
sus ojos parpadeabao de un ni?o que había logrado hacer algo travieso, “Ahora puedo buscar
mi camisa?” “…Busca!” Elbio de Violeta tembló levemente.