Capítulo 67
Capítulo 67
Violeta observó su rostro, preguntando con caut, “?Asi… está bien?”
Si le pidiera que hara más, e realmente se quedaría sin pbras.
Afortunadamente, Rafael no le pidió que continuara, sino que exhaló un poco de humo y, extendiendo
la mano, atrayénd hacia su cuerpo.
Violeta cerró los ojos por instinto, sintiendo su lengual
Finalizó con un besc apasionado.
Los ojos profundos y enigmáticos de Rafael estaban muy cerca, con un brillo misterioso y vibrante,
como un hechizo: “Recuerda, jeres mía y de nadie más!
Violeta asintió bajo su intensa mirada.
“A cocinar!” Rafael soltó.
“Si…” e obedeció.
Mirandoo se alejaba con un andar arrogante, su traje a medida delineaba una figura imponente.
Incluso su silueta revba el carisma maduro de alguien que ha estado en una posición de poder
durante mucho tiempo.
Recordando todas sus iones, Violeta se mordió elbio.
?Estaba segura de que este era el gran jefe que podia mover monta?as y mares?
Parecia más un ni?o peque?o celoso…
Después de cena, Rafael se sentó en el sofá fumando, televisión seguía mostrando noticias
económicas aburridas.
Cuando Violeta terminó de fregar y salió de cocina, vio que su mano que sujetaba el cigarrillo
se?ba al vacío en el brazo del sofá, “Tu teléfono no ha dejado de sonar”.
Content bel0ngs to N?vel(D)r/a/ma.Org.
“Oh!” e se acercó.
En efecto, su bolso vibraba.
Temerosa de molestar a Rafael mientras miraba televisión, Violeta se llevó el teléfono un poco más
lejos, “?H?”
“Leta, soy yo”.
Un relámpago pareció cruzar espalda de Violeta.
No tenia ninguna duda, solo él maba asi…
E abrió boca, solo para descubrir que en algún momento habiaenzado a tener dificultades
para respirar.
to habia
Los recuerdos que habia enterrado en lo más profundo de su corazón brotaron de golpe, tan intensos
que casi inundaron.
Tenía que apretar mano con fuerza para tener fuerza para lidiar con el pasado que había llegado
de repente.
Parecia que él estaba un poco ansioso al ver que e no respondia, Leta, ?puedes oirme?”
Violeta colgó de repente.
Estaba tan conmovida que casi se tambaleó.
Aunque habia apagado el teléfono, parecia que su voz todavía estaba alli, resonando una y otra vez
en su oido. Violeta apretó el teléfono y se giró.
Rafael ha estado de pie detrás de e en algún momento.
Su sombra se proyectaba muy grande bajo luz, y e estabapletamente dentro de sombra
que él proyectaba.
“?Quién fue el que te mó?” Rafael frunció el ce?o.
Violeta bajó mirada, “Era un número equivocado…”
Al oir esto, Rafael no dijo nada, solo le echó un vistazo a su teléfono, luego se inclinó y levantó.
Violeta no chillóo solía hacer, ni siquiera intentó resistirse.
Simplemente bajó mirada, sus pesta?as proyectando dos sombras ligeras, ocultandos verdaderas
emociones en lo más profundo de sus ojos
Sin preocuparse por ba?arse, Rafael entró a cama tan prontoo entró en habitación.
En el susurro des sábanas, le recordó en su oido: “Céntrate!”
Violeta parecia no haber oido, simplemente enterró su rostro en almohada.
Cuando él abrió el paquete de aluminio con sus dientes, única cosa que e hizo fue aferrarse al
teléfono.
A media noche, Violeta abrió los ojos.
El olor intimo aún flotaba en habitación, e vio a Rafael durmiendo a sudo, levantó manta y se
movió con cuidado hacia undo, hasta
que sus pies tocaron el suelo.
Violeta no se puso los zapatos, se acurruco en si junto a ventana
En oscuridad, repentina luz de panta del teléfono era deslumbrante.
E entrecerró los ojos, se adaptó a luz, sacó el numero que habia mado esa tarde.
Aunque no mostraba un nombre, conocia ese número de teléfonoo palma de su mano.
El no lo había cambiado,
Todos esos recuerdos parecian brotar de su mente, en entrada de un callejón serpenteante, un
hombre doce a?os mayor que e, vistiendo una chaqueta de cuero negra. Cuando no sonreía, era
imponente y severo, pero cuando lo hacía, tenia un encanto indescriptible. Sosteniendo una maleta en
una mano y acariciandole cabeza con otra, dijo: “Leta, ven conmigo a Estados Unidos”.
Los ojos de Violeta se enrojecieron de repente, una fina neblina se elevó
Un sonido sutil resono, pero e estaba tan absorta en sus propios sentimientos que no lo oyó, hasta
que una respiración ardiente rozó.
Miró hacia arriba y vio a Rafael, descalzo al igual que e, inclinándose sobre e.
Acababa de darse vuelta y se dio cuenta de que e no estaba allí.
Penso que se habia levantado para ir al ba?o, pero después de esperar un buen rato sin oir nada, se
levantó y encontró acurrucada en si reclinableo un peque?o perro mascota. La luz
reflejada en panta del teléfono móvil iluminaba su rostro, que estaba tan pálidoo un
fantasma.
Rafael le preguntó “Tuviste una pesadi?”
Sin recibir respuesta, se inclinó aún más hacia e, sólo para darse cuenta de que su rostro estaba
empapado de lágrimas.
“?Por qué estás llorando?”
Rafael frunció el ce?o inmediatamente.
Era segunda vez que lloraba, y ese sentimiento inexplicable de irritación volvia a surgir desde el
fondo de su corazón.
Rafael extendió mano hacia e, tratando de secarles lágrimas, pero antes de que pudiera
toca, e se rehusó y retrocedió.
Fruncio aún más el ce?o, se metió a fuerza en si, astó debajo de él, y desabrochó los
botones de su camisón de dormir de manera dominante. “Cuando una mujer llora, sólo necesitas
hacerlo una vez y todos sus problemas se solucionarán.”
A ma?ana siguiente, Violeta estaba agotada.
El Bentley negro habia estado esperando en calle desde temprano. Raúl, el chofer, abrió puerta
del auto y e se sentó en parte de atrás con Rafael
Violeta miraba a través de ventana del autos calles que pasaban, sintiéndose un poco
desorientada, pero en esos momentos no tenía tiempo para pensar en nada más, ya que su abu iba
a ser operada en dos dias.
Incluso sin mirar hacia atrás, podia sentirs miradas de los demás,
Cuando sintióo si nuca estuviera a punto de ser quemada por intensidad de esas miradas,
Violeta finalmente no pudo soportarlo más y giró lentamente cabeza, encontrándose directamente
con los ojos profundos y oscuros de Rafael.
“No me has dicho por qué estabas llorando anoche.”
Rafael le había hecho esa pregunta en ma?ana.
Pero en aquel momento e ha evitado responderle, usando excusa de tener que prepararle el
desayuno.
Viéndose atrapada por su mirada, que parecía un candado, Violeta mintió, aunque no del todo,
diciendo, “Sólo estoy preocupada por mi abu…” Las cejas fruncidas de Rafael se suavizaron un
poco. “?Ya se ha fijado fecha de operación?”
“Si, pasado ma?ana por tarde, asintió Violeta.
Rafael reflexionó por un momento, luego levantó barbi hacia el frente. “Raúl, ?qué nes tengo
para pasado ma?ana?”
Raúl, al oir esto, rápidamenteenzó a hoje ar su iPad yenzó a informar de manera organizada:
“Se?or Castillo, usted tiene una reunión interna de empresa as nueve de ma?ana. Después de
la reunión, tiene dos clientes con los que se va a reunir. Después del almuerzo, tiene una reunión con
el presidente de una empresa asociada para har sobre un caso de cboración. As tres de
tarde…” Violeta no le prestó mucha atención, volvió a mirar por ventana del auto, y se bajó y se fue
cuando el Bentley se detuvo frente a su edificio de oficinas.
El dia de operación de su abu, Violeta había pedido el dia libre.
Estaba sentada en el banco del pasillo del hospital, con los ojos fijos en luz encendida de s de
operaciones sin pesta?ear
Aunque tenia al especialista en cirugía cardiaca Antonio, en el caso, no podia evitar preocuparse
debido a avanzada edad de su abu.
La única sombra que se rgaba en el suelo era suya. Con cada segundo que pasaba, su ansiedad
y temor aumentaban, y lo único que podia agarrar era su propia mano.
De repente, oyó un familiar sonido de pisadas que se acercaba.
Violeta miró instintivamente hacia dirión del sonido, y vio alta figura de Rafael acercándose
Rápidamente, llegó hasta donde e estaba.