“és para morirse de risa, Magda pasándose el día diciendo que Loreto Real estaba interesado en su
hija. Yo me preguntaba, ?cómo iba a fijarse un Real en e si su hija no es ninguna diosa de
belleza?”
“Hay gente que de verdad son amos en chatanería. Pero ahora todo el mundo está enterado de
que Loreto y su hija ni se conocen, Magda intentó colgarse de fara de Loreto y al final el propio
Loreto le puso los puntos sobres les, qué vergüenza.”
“?Qué, qué están diciendo?” Magda, al escuchars bus des dos mujeres, se puso tan furiosa
que temba de rabia.
“?Aún quieres fingir? Pues m suerte, Loreto dijo ramente que no conocía a tu hija y que dejen de
fastidiarlo.” La mujer, con desprecio en sus ojos, leentó, “Había mucha gente presente, todos lo
escucharon.”
“Qué vergüenza más grande.”
Las dos mujeres solo vinieron para burse de Magda, que ya tenían cuentas pendientes con e.
Magdas había invitado a propósito, esperando presumir un poco.
Pero todo salió mal.
No perdieron oportunidad de mofarse de e.
Viendo a Magda ponerse roja de furia y luego pálida de indignación, cons venas de frente a
punto de estar,s mujeres se marcharon satisfechas, tomadas del brazo.
“Sr. Gonzales, espere, por favor.”
“Sr. Xavier, cena está porenzar, no se va a atrasar sie primero.”
“Se?or Gerente, ?acaso no habíamos acordado lo del préstamo?”
Magda, en estado de shock, vio a Santiago salir del ascensor, siguiendo a un grupo de personas con
una sonrisa ansiosa y burlesca en
su rostro.
Pero nadie le hizo caso, el grupo simplemente se marchó del hotel sin mirar atrás.
Santiago se quedó parado en entrada del hotel, viendo cómo todos se iban, con los hombros caídos
y una expresión de cansancio
en su rostro.
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Después de un momento, se giró y caminó hacia Magda con un rostro demacrado.
“Mejor cancmos cena.” La voz de Santiago era ronca, “Los invitados se fueron, no quedó ni uno.”
?Pero qué ha pasado?” La voz de Magda temba, “?Cómo se enteraron…?”
“Me encontré con Loreto arriba.” Santiago sonrió amargamente, “Alguien lo conoció, le preguntó unas
cosas y…”
Magda apretó los dedos, palideciendo, “Entonces, ?los préstamos…?”
La voz ronca de Santiago estaba llena de cansancio, “Los gerentes me dijeron que los préstamos se
tienen que posponer, no pueden desembolsarlo ahora.”
Ambos sabían lo que significaba esa excusa.
Era simplemente una forma educada de negarse a darles préstamos.
“Sin los préstamos y sins cboraciones…” Magda se tambaleó, sintiéndose mareada.
De repente, el teléfono sonó.
Era el de Magda.
El tono urgente sonaba sin cesar.
Tomó el teléfono, y al ver que era el vicepresidente del Grupo Alcaraz quien maba, su corazón se
apretó. Contestó de inmediato.
“Sra. Magda, hay un problema,s iones de empresa están cayendo en picado…” La voz del
vicepresidente sonaba rmada.
“No entendemos qué pasa, hace diez minutoss iones empezaron a desplomarse, y sigue
bajando sin parar. Nunca había pasado algo así, es aterrador, y no podemos encontrar razón.”
El vicepresidente temba al har: “Spa. Magda, ?qué hacemos ahora? Las iones no pueden
aguantar esta caída. Si sigue así, en media hora, me tema…”