apítulo 346
Llegaron as afurms del salón privado Encanto
La puerta estaba entreablerta, y el Sr. Mondes mind a Jazmin a sudo antes de empujar puerta
para abri
“Vamos a entrar, Sita. Jazmin, le dijo el Sr. Mondes, entrando primero al salón
Jazmin se quedó en entrada, sin seguirlo de inmediato, solo levantó mirada hacia el interior del
salón.
Desde adentro llegó una voz familiar.
“Sr. Mondes, ya llegaste. ?Y Jazmin? ?No vino contigo?”
Era una voz algo envejecida, con un tono un poco rasposo,o si persona estuviera enferma, con
el sonido de una tos de fondo
“E está aqui,”
Dentro del salon
El Sr. Mondes miró hacia entrada y bajando voz, le dijo a un anciano a sudo, que vestia un
chaleco de color azul oscuro y lucia algo demacrado: “La chica está justo en entrada,
probablemente nostalgia le dé miedo acercarse. No hay prisa, démosle tiempo para que se anime”
El anciano asintió, manteniendo su mirada fija en puerta, sus ojos ya estaban algo nudos pero
ros, revndo un destello de emoción. Una de sus manos temba ligeramente, dtando sus
verdaderos sentimientos.
Detrás del anciano ha un hombre de unos cuarenta a?os, era su asistente personal.
El hombre también miro hacia entrada y vio a Jazmin.
“Emiliano, voy a invitar a Srta. Jazmin a entrar, le dijo el hombre antes de dirigirse hacia puerta.
Había dado solo unos pasos cuando vio entrar a Jazmin.
Hacia casi cuatro a?os que no se vn.
La última vez que el asistente vio a Jazmin, e tenia solo trece a?os, aún era una ni?a
Ahora seguia siendo una ni?a, pero había cambiado mucho desde entonces.
La peque?a y delgada ni?a de aquel entonces habia crecido mucho, sus rasgos se habian refinado, su
piel briba intensamente, vestia un uniforme escr holgado, con una actitud fria y arrogante, lucia
tan hermosao si hubiera salido de un cuadro.
La ni?a de trece a?os de entonces, ahora tenia una belleza deslumbrante.
Ya era joven de dieciocho a?os, en flor de juventud, con una belleza iparable
El asistente se quedo atónito por unos segundos.
“Srta. Jazmin.”
Jazmin se acercó a él, y solo entonces el pareció recobrar el sentido y mó
“Zacarias.” Jazmin miró al hombre frente a e, saludandolo educadamente.
El hombre se maba Zacarias.
Zacarias volvió a mirar a Jazmin frente a él, asintió y con una sonrisa, recordó viejos tiempos: “Srta.
Jazmin, estás cada día más hermosa Casi no te reconocí cuando entraste.”
“Gracias.” La mirada de Jazmin pasó por Zacarias y se detuvo en Emiliano, quien también estaba
mirando.
Era un encuentro de miradas entre jóvenes y mayores, y Jazmin sonrió, acercándose con confianza:
“Qué tal, Emiliano, ?todo bien? ?Qué, estos a?os no te han tratado bien, que te veo tan
desmejorado?”
Esa sonrisa pareció borrar cualquier rencor del pasado.
Emiliano también sonrió con alivio, pareciendo mucho más rjado.
Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
“Siempre tan burlona, ni?a.”
* 5 9 30
La atmósfera se volvió de inmediato más alegre y ligera.
El Sr. Mondes, al ver esto, no pudo evitar suspirar aliviado, mostrando una sonrisa satisfecha en su
rostro.
Antes estaba preocupado de que estos dos, ambos de carácter fuerte, empezaron a discutir en cuanto
se vieran