Capítulo 692
Capítulo 692 La mujer que vino aquí última vez
Bryson se quedó sin ha.
No sabía qué decir.
La boca de Jennifer se torció y una sonrisa irónica tocó susbios.
“Bueno, entonces, te dejaré en paz”. Con eso, Jennifer estaba a punto de irse.
Bryson cambió de color, “Jennifer”.
Jennifer hizo una pausa, pero no se dio vuelta.
Bryson miró fijamente su esbelta figura y separó losbios, “Lo siento”.
Durante estos a?os, él no había sabido nada acerca de sus sentimientos por él e inclusostimó
deliberadamente. Habían sido buenos amigos desde infancia, y nunca esperó ques cosas
resultaran así.
Ahora…
Nydia debería ser persona más despreocupada entre ellos.
Bryson bajó los ojos que estaban llenos de envidia.
Jennifer sonrió y dijo con voz entrecortada: “No te lo habría contado si no fuera por tu ‘situación
actual’. Bryson, no hay necesidad de sentirse presionado. Estoy bien. El punto es que debes
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No pongas a Gloria y a ti en un dilema”.
Una vez que terminó, siguió caminando y desapareció de vista de Bryson.
La puerta estaba cerrada.
En ese momento,s pesta?as de Bryson temron repentinamente y pareció recuperar el juicio.
No podía quitarse de cabeza lo que Jennifer le había dicho.
?Qué se supone que tiene que hacer?
?Tiene que renunciar a Gloria?
él no quiere hacerlo.
De nada.
Pero…
Evidentemente, pors pbras de Jennifer, Gloria edió a estar con él solo para despertarlo.
Ahora había recuperado conciencia, pero e no volvió a mencionar eso, probablemente porque no
tenía intención de estar con él o porque no quería excitarlo.
Había pensado en estas posibilidades, pero…
No estaba dispuesto a aceptar realidad o creer una verdad tan brutal.
Bryson se apoyó en si, cerró los ojos y respiró hondo.
Se estaba haciendo tarde en noche.
Después de volver a casa, Gloria volvió a salir.
Fue porque quería conocer a un hombre.
Vino al baro siempre.
Había tratado deunicarse con Corey mándolo, pero él no respondió, por lo que solo podía
acudir a él personalmente.
Tan prontoo entró, vio a Corey sentado en misma si que antes.
Estaba sentado casualmente cons piernas cruzadas.
Un cigarrillorgo estaba entre los dedos de su mano derecha, y su dedo delgado lo golpeaba de vez
en cuando, y luego ceniza del cigarrillo caía en el cenicero.
Era guapo, sus ojos oscuros y hundidos llenos de emociones insondables, haciendo que otros se
obsesionaran con él. Pero solo los frecuentadores venían a este bar ys mujeres sabían que no
podían pagar
meterse con él.
Gloria se acercó y se sentó frente a él con una mirada tranqu bajos miradas de los demás.
Corey miró, dio una cda al cigarrillo y le salió humo por nariz.
“?Que pasa?”
Luego, apagó el cigarrillo y lo puso en el cenicero.
Gloria lo miró, “No es adecuado har aquí. ?Qué tal si entramos?
Corey miró, se puso de pie y entró.
Gloria lo siguió.
La multitud que los miraba parecía asombrada.
“?E es esa mujer que vino aquí última vez!” Gritó una se?ora con cabellorgo y rizado.