Capítulo 711
Dorian no tardó mucho en asearse y en poco tiempo ya había terminado de ba?arse.
Cuando abrió puerta del cuarto, Amelia estaba sentada al borde de cama, apoyando su mentón
con una mano y observando a Serena dormir en silencio, perdida en sus pensamientos.
Parecía disfrutar mucho viendo a dormir a ni?a, a menudo se sumergía tanto en esa imagen que se
olvidaba del mundo.
Dorian no tenía idea de en qué pensaba Amelia mientras miraba a Serena.
Habían apagado luz principal de habitación, dejando solo lámpara de noche encendida,
ba?ando a Amelia con una luz cálida que envolvía su delicado perfil en un resndor amarillento y
suave, dándole una belleza tranqu y etérea.
Dorian se apoyó en el marco de puerta y también se quedó miránd absorto, el gesto de secarse
el pelo húmedo se detuvo lentamente.
Amelia sintió una mirada sobre e, se movió sutilmente y giró cabeza para encontrarse con Dorian
apoyado en el marco.
Recién salido de ducha, se había quitado el traje y camisa negros que usaba durante el día y se
había puesto un conjunto de ropa casual oscura para estar en casa. Aún sostenía una toa grande
con que secaba su cabello, menos intimidante que de costumbre, pero su innata frialdad
permanecía.
Amelia se puso de pie.
“?Ya terminaste?“, preguntó, sabiendo que suentario era algo obvio.
él asintió levemente: “Sí.”
Retomó el secado de su cabello.
“Ya mé a Marta,” dijo Dorian, “hablemos en habitación de aldo.”
Amelia lo había escuchado decir con seriedad que necesitaban har, suponiendo que era algo
importante, asintió: “Está bien.”
“Voy a secarme el cabello primero.”
Dorian dijo eso,nzó toa que tenía en mano hacia el cesto de ropa sucia del ba?o, y se dirigió
hacia s.
Amelia lo siguió instintivamente, quedándose de pie a sudo mientras él se secaba el cabello.
El cabello de Dorian era espeso y brinte, tomaría tiempo secarlopletamente.
Amelia lo miraba pasar sus dedos por el cabello oscuro y brinte, sintiéndose un poco absurda por
estar de pie allí, dudó por un momento antes de preguntar: “?Necesitas ayuda?”
él pareció sorprendido por su oferta, miró de reojo y asintió: “Sí.”
Apagó secadora y le pasó el aparato, luego se sentó en el sofá.
Amelia tomó secadora, se puso frente a él yenzó a secarle el cabello con cuidado, evitando
tocar su cuero cabelludo o piel con sus dedos.
Sin embargo, acostumbrada a su propio método más brusco de secado, era inevitable que sus dedos
11:45
api
tocaran el cuero cabelludo de Dorian al llegar a raíz del pelo.
Sus dedos eranrgos y suaves, piel bajo sus yemas era extremadamente delicada, cada vez que
deslizaba su mano por el cuero cabelludo de Dorian erao una pluma ligera acariciando su
corazón. Hacia el final, él tomó su mano.
“Mejor lo hago yo.”
Dijo con una voz más ronca que al principio.
”
Cons recientes situaciones incontrbles entre ellos, Amelia entendió lo que eso significaba.
Se aró garganta incómodamente, asintió con un “vale” y le dejó el secador, evitando mirarle a los
ojos y evitar más contacto.
Dorian ya estaba visiblemente tenso.
This is from N?velDrama.Org.
Tomó el aparato y rápidamente terminó de secarse el cabello, lo apagó con un clic y lo dejó a undo,
luego se estiró para tomar su celr sobre mesa, listo para mar a Marta.
Antes de que pudiera marcar, se escuchó puerta abrirse.
Marta entró empujando puerta.
“Serena está durmiendo en habitación.”
Dijo Dorian, ya de pie, mirando a Amelia: “Vamos.”
E recordó que él había mencionado que tenían algo importante de qué har, asintió y lo siguió
fuera de habitación.
Dorian llevabas ves, abrió puerta y entraron.
Amelia entró a casa y justo cuando iba a encender luz, el sonido de puerta cerrándose detrás
de e detuvo. La mano que se extendía hacia el interruptor de pared fue capturada por Dorian y
tirada hacia abajo, mientras su cuerpo era arrastrado y presionado contra pared.
Los ojos de Amelia se abrieron de par en par al ver el rostro apuesto de Dorian a tan solo unos
centímetros.
En oscuridad, él se veía peligroso y lleno de agresividad, con dos mas que baban en
profundidad de sus ojos oscuros, una mirada ardiente que aceleraba eltido de su corazón.
“?No íbamos a har?”
Su voz salió más débil de lo normal.
“Después hamos.”
Con una voz ronca, Dorian inclinó su cabeza y besó intensamente, con urgencia y deseo.