Capítulo 696
“Ah, eso fue hace tiempo,” dijo Frida sin pensar mucho en ello. “Meli se encontraba en el aeropuerto
listo para su aventura académica en el extranjero cuando se topó con Rafael. Justo antes de abordar,
eenzó a sentirse mal, y fue Rafael quien estuvo a sudo en ese momento.”
Dorian no dijo nada.
Otra coincidencia del destino.
Sabía que Amelia había viajado al extranjero con Rafael.
En aquel momento, Cintia también se encontraba en el aeropuerto y se encontró con Amelia y Rafael
juntos. Tomó una foto de los dos y se envió a Dorian.
En actualidad, Dorian recuerda mirada de Rafael hacia Amelia en esa foto, era de un hombre
que ve a una mujer con admiración y cari?o escondido en sus ojos.
En aquel entonces, él no estaba al tanto de rción entre Amelia y Rafael, pero para evitar que
Cintia hiciera un drama, le dijo que él había organizado a alguien para que pa?ara a Amelia, y
con eso, el asunto quedó zanjado.
Prefería creer que solo eran amigos que coincidían en su viaje y por eso habían salido del país juntos.
Pero ese pensamiento no le daba tranquilidad.
Salió corriendo hacia el aeropuerto, pero al ve hacer c para abordar junto a Rafael, no pudo
contener ira que brotaba en su pecho. Sin embargo, se forzó a calmarse y, sin mostrar ninguna
emoción, se dio vuelta y se fue.
Durante el corto trayecto desde el segundo piso del aeropuerto hasta el estacionamiento, imagen de
Amelia y ese hombre dejando el lugar juntos no dejaba de aparecer en su mente. Imaginaba su
posible rción y su cerebro se agitaba con esos pensamientos, casi perdiendo razón, pero justo en
el límite, se obligaba a mantener calma.
No sabía que Amelia pesaba tanto en su corazón. Sabía que con su carácter, e nunca sería infiel
durante el matrimonio, pero ve partir con otro hombre seguía siendo un golpe para él. Se obligaba
constantemente a calmarse, repitiéndose que si esa era vida que e elegía, él respetaría.
Ya estaban divorciados, con quién decidiera estar era su derecho, y él no debería preocuparse por
eso.
Con una especie de autohipnosis casi terca, borró todos sus contactos y eliminópletamente de
su mundo.
Pensó que en ese día acabaría con todo ese asunto y que desde entonces, él y Amelia tomarían
caminos separados.
Pero no sabía que el único que había decidido poner fin a todo en su corazón era Amelia; el que no
podía dejar ir era solo él.
No pudo resistir angustia de pensar que e estaría con otro hombre y, bajo el pretexto de un viaje
de trabajo, voló a Zúrich para buscar a Amelia.
Fue más tarde, a través de un informe de investigación enviado por Yael, que supo de rción entre
Rafael y hermana de Amelia, quienes habían estudiado en misma universidad y especialidad y
que no habían tenido contacto durante varios a?os. Sin embargo, por coincidencia, habían elegido
misma universidad, misma especialidad para sus estudios de posgrado y, curiosamente, el mismo
vuelo a Zúrich. Dorian no podía imaginar cuán grande tenía que ser el destino entre Rafael y Amelia
para que ocurrieran
tantas coincidencias.
La misma universidad, misma especialidad; Rafael,o mentor, había guiado a Amelia durante un
a?o y. después de varios a?os sin contacto entre ellos, se reencontraron en un vuelo hacia el
extranjero, y por casualidad se convirtieron enpa?eros de se en misma especialidad.
Después de graduarse, por un capricho del destino, terminaron trabajando en misma empresa,
convirtiéndose en colegas.
Parecía que el destino estaba empe?ado en juntarlos.
Frida miró con cierta confusión expresión cada vez más sombría en el rostro de Dorian.
“?Te preocupa eso?“, preguntó Frida, preocupada por si había dicho algo inapropiado que pudiera
causarle problemas a Amelia, y sonrió con nerviosismo. “No hay nada de qué preocuparse, ?cierto?
Solo se encontraron en el aeropuerto por casualidad. En ese momento, Meli estaba sufriendo mucho
pors náuseas del embarazo y no tenía a nadie en quien apoyarse, y justo Rafael estaba allí, así que
él ayudó, eso es todo.”
“No es eso lo que me preocupa,” dijo Dorian, miránd y explicando con voz serena.
él no estaba preocupado por el hecho de que Rafael hubiera ayudado a Amelia, al contrario, tenía que
estar agradecido de que Rafael estuviera con Amelia en aquel momento.
Lo que le preocupaba era esa conexión omnipresente entre ambos.
Si Amelia hubiera vuelto con todos sus recuerdos, él no estaría preocupado. Pero Amelia de ahora
ha perdido memoria.
Todo el monopolio y dependencia que muestra hacia él ahora no era más que el resultado de haber
olvidado su pasado
Dorian no se atrevía a pensar profundamente en ello. Una vez que e recordara todo, ?seguiría
estando a sudo?
La conexión entre e y Rafael era muy profunda… ?Sería que él era solo un transeúnte en vida de
e y Rafael era su verdadero destino?
“Mejor que no te importe.” Frida suspiró con alivio. “Casi me matas de un susto, pensé que había
metido pata otra vez. Tranquilo, Meli estuvo s en Zúrich y pasó por momentos duros sin aceptar
la ayuda de Rafael, así que ahora es aún menos probable.”
Dorian miró, pero no respondió.
él sabía que ahora e no podía, ?pero y cuando recuperara memoria?
“?Cómo era Rafael con Amelia en Zúrich? ?Pasaron mucho tiempo juntos?“, preguntó Dorian.
“Te lo acabo de decir, Rafael fue muy atento con e. Pero Meli no le dio oportunidad. Además, ?no
fue al hospital una vez en Zúrich pensando en abortar? Al final, no tuvo corazón para hacerlo y se
echó para atrás, pero aparte de Marta y a ti, no se lo contó a nadie. Así que, teóricamente, nadie más
sabe que estuvo embarazada. En ese sentido, estás en igualdad de condiciones con Rafael, no tienes
por qué preocuparte.”
Frida lo consoló.
Dorian miró de reojo: “Pregunto por frecuencia con que se veían antes.”
“Eso es prácticamente nulo.” Frida contestó rápidamente para tranquilizar a Dorian, “Meli tenía miedo
de que se supiera que estaba embarazada y te llegara noticia, así que no se acercaba mucho a
nadie. Solo iba justo antes de se y se marchaba en cuanto terminaba. Así que Rafael apenas tuvo
oportunidades de pasar tiempo con e, solo unos momentos en los recesos y prácticas, insuficientes
para desarror
cualquier sentimiento. Tranquilo.”
Dorian miro en silencio otra vez.
Tranquilo una mierda.
?Cómo iba a estar tranquilo si ni siquiera conviviendo día y noche habían desarrodo sentimientos?
Frida no entendia esa mirada.
?No estaba tratando de consrlo? ?Cómo era posible que incluso eso hubiera salido mal?
Amelia acababa devarses manos y salió del ba?o. Al vers caras de ambos, una seria y otra
confundida, se preocupó y preguntó: “?Qué está pasando?”
“Nada, solo estamos chando.”
Frida dijo, sin atreverse a contarle que Dorian estaba indagando sobre su rción con Rafael, para
evitar más malentendidos entre ellos.
Sin embargo, Dorian ya estaba mirando y le dijo: “Nada, hablábamos de tus tiempos con Rafael en
Zúrich, me siento un poco angustiado.”
Frida se quedó sin pbras.
?Eso era algo que se podía decir?This is from N?velDrama.Org.
Amelia lo miraba confundida: “?Por qué?”
“?Acaso tuve algo con Rafael en el pasado?“, preguntó Amelia, sin poder evitar mirar a Frida, con una
mirada llena de dudas.
Frida rápidamente hizo un gesto cons manos para arar: “No me mires de esa manera, yo nunca
dije que hubo algo entre ustedes. Siempre he enfatizado que no había nada, ni siquiera
conversaciones propiamente dichas.”
“Entonces… no debería tener sentimientos hacia él, ?verdad?” Amelia preguntó con cierta
inseguridad. “Definitivamente no.” Frida casi juraría al cielo, “Si hubieras sentido algo, el que estaría
mando ‘papá‘ a Rafael sería Serena. El amor que se cultiva desde el vientre es mucho más
profundo que el de un padre que aparece a mitad del camino.”
Frida dijo esto, echando una mirada a Dorian.
“Rafael no se preocupa por el hecho de que Meli tenga un hijo.” Frida a?adió.
Dorian lenzó una mirada despreocupada: “En oficina hay varias chicas que le echan el ojo a Yael,
a es no les importa que ya tenga treinta.”
Frida cambió ligeramente su expresión: “Ah, qué bien. Cuando repartass invitaciones de boda,
acuérdate de mandarme una.”
“?Cuáles invitaciones?”
La voz de Yael llegó justo en ese momento desde entrada. Mientras haba, ya estaba entrando.
Pensó que Dorian estaba hando de él y Amelia, y sonriendo, les felicitó: “Ustedes se van a casar…”
“Cof, cof…” Dorian tosió fuertemente, interrumpiendo a Yael, “estábamos hando de ti.”
Yael estaba confundido: “?De mí? ?Qué pasa conmigo?”
Frida miró a Yael con una sonrisa: “El Sr. Ferrer decía que en su oficina hay unas chicas que te miran
con ganas. Yo solo decía que estaría bien recibir tu invitación de boda.”
Capitulo 696
Yael le devolvió mirada, sonriendo también: “Ah, pues sí, estoy en un dilema de cuál elegir, ?por qué
no me aconsejas respecto a ese tema?”
Frida también respondió con una sonrisa: “ro que sí.”
Amelia estaba algo confundida y miró a Dorian instintivamente.
Capitulo 696
Yael le devolvió mirada, sonriendo también: “Ah, pues si, estoy en un dilema de cual elegir, ?por qué
no
me aconsejas respecto a ese tema?”
Frida también respondió con una sonrisa: “ro que si.”
Amelia estaba algo confundida y miró a Dorian instintivamente.