Capítulo 687
Al día siguiente, Amelia despertó en los brazos de Dorian, bajo el mismo techo y misma manta.
Tras haber arados cosas noche anterior, se disiparon ciertas barreras entre ellos, pero también
se desvaneció ese torbellino de emociones confusas.
Con razón retomando, solo quedó una leve vergüenza al enfrentarse nuevamente a posibilidad de
perder el control
Finalmente, Amelia encontró una excusa en el trabajo para escapar del dormitorio.
Probablemente porque habian tenido esa cha tan sensata, Dorian, manteniéndose calmado y
contrdo, no intentó retomar el momento ya pasado.
El hombre que habíaentado que s personas serias no trabajan a altas horas de noche”
terminó de pie junto aputadora, pa?ánd en revisión del dise?o para el museo de
ciencias.
Los cambios fueron menores.
Principalmente ajustes en detalles.
Pero no pudieron terminarlo todo de un tirón, Dorian no quería que Amelia se desvra.
Marcó los puntos que requerian atención y, después de un borrador apresurado por parte de e,
obligó a regresar a habitación para dormir.
Cuando e se acostó, él se tumbó a sudo.
Pasaron noche juntos de manera muy inocente, aunque e no podía evitar sentirse un poco
nerviosa, pero gracias a fatiga y as secus de una lesión pasada, su cuerpo no aguantaba
desvrse. Acostada rigidamente en cama, no recordaba en que momento se había quedado
dormida, ni cómo había terminado en los brazos de Dorian.
Contentt bel0ngs to N0ve/lDra/ma.O(r)g!
Al abrir los ojos, se encontró con Dorian, que observaba en silencio.
Parecía que llevaba un rato despierto, simplemente viénd.
Cuando notó que e abría los ojos, saludó con un “Buenos días” en una voz todavía ronca por
ma?ana.
Amelia aún no se acostumbraba a despertarse con un hombre a sudo, especialmente ahora que ya
era de día. Recordando los apasionados besos de noche anterior, sentía sus mejis calentarse
ligeramente.
Con una tos incómoda, respondió al saludo: “Buenos días“.
Todavía sentía una leve rigidez por haber mantenido misma posición al dormir, y justo cuando
intentaba moverse cuidadosamente, mano de Dorian se posó sobre su espalda, masajeánd
suavemente y diciéndole: “Estás muy tensa, hasta dormida te quedas rígida.”
“No estoy acostumbrada“, murmuró, bajando mirada sin atreverse a encontrar suya.
Dorian esbozó una sonrisa tenue: “Te acostumbrarás con el tiempo.”
E asintió levemente y murmuró un “Sí“, pero no se atrevió a moverse más.
Después de ayuda a rjarse un poco, Dorian se levantó paravarse.
Marta ya había preparado el desayuno.
Serena aún no se había levantado.
Amelia seguía pensando en el dise?o del museo de ciencias que no había terminado de revisar y,
después deer de manera apresurada, se dirigió al estudio contiguo.
Dorian siguió.
E se sorprendió: “?No tienes que ir a trabajar?”
“No hay prisa“, dijo Dorian, siguiend hastaputadora y observando mientras e hacias
modificaciones.
16.108
Capitulo 687
Al principio, Amelia se sentía un poco nerviosa con alguien miránd, pero pronto se sumergió
completamente en revisión y ajuste del dise?o.
Dorian apreciaba especialmente su concepto para el corredor cultural, y lo que más le preguntaba era:
“?Es este el corredor cultural que deseabas?” o “?Se veo lo imaginabas?“, a lo que Amelia,
aunque encontraba extra?as sus preguntas, asentía honestamente.
él había establecido requerimientos funcionaleso parte interesada, pero le había dado libertad en
el resto, por lo que su proyecto reflejaba más sus propios pensamientos personales,o si e fuera
estudiante.
“?Por qué sigues preguntando si es lo que yo quería?,” concultó Amelia al final, cuando ambos
terminaron juntos el proyecto. Se giró hacia él, expresando su confusión.
“Porque idea del corredor cultural fue tuya en un principio“, explicó Dorian. “Una idea que propusiste
a los diecisiete a?os. Así que quiero que el dise?o refleje tus pensamientos más auténticos, no
opinión de los demás.”
Amelia se sorprendió: “?Ah?”
?Cómo se me ocurrió esa idea en aquel momento, eh?” Amelia fruncía el ce?o, confundida. “Cuando
me haste de su funcionalidad, me sonó más a un concepto de albergue, un lugar… que proporciona
calor a estudiantes sin hogar.”
La mirada oscura de Dorian se fijó en su rostro.
No respondió directamente a su pregunta, en cambio, con una voz que se volvía cada vez más suave,
le preguntó: “Amelia, ?quieres encontrar a tu familia?”
E se quedó paralizada.
Era extra?o, durante tanto tiempo su familia parecía no haber existido en su vida y e se había
acostumbrado a ignorar esa idea, sin siquiera considerar posibilidad de buscarlos.
“Mi…” vaciló, “mi familia, ?ellos… me extra?an?”
No sabía bien qué preguntar.
él tampoco sabía cómo responder a eso.
En casa donde e creció, solo su padre, Fausto Soto, se preocupaba mínimamente por e, pero
ese interés era astado por presencia dominante de su esposa, convirtiéndose en una carga y un
lastre para Amelia.
Le importaba, pero no podía protege, ni siquiera defende una s vez; tal vez, desconocerse
mutuamente era mejor para Amelia.
En cuanto a familia Sabín, e no sabía hasta su “muerte” que era Amanda Sabín.
En toda familia Sabín, única que realmente consideraba una hija era su abu, Elisa Sabín.
El anciano extra?aba mucho, eso él lo sabía.
Sin embargo, Dorian no estaba seguro de si devolver a Amelia a su familia sería otra forma de heri.
Para e, cada paso que él daba ahora era extremadamente cauteloso y lleno de reflexión.
Capitulo 688
Capítulo 688