Capítulo 660
Amelia aun estaba enjuagándose boca cuando el repentino silencio en el aire hizo disminuir
velocidad de su cepido
Sentia que Dorian observaba con una mirada pensativa.
Pero e, con su cabeza llena de imágenes descabedas, no tenia el coraje para mirarlo e vuelta.
Amelia sabia que sus mejis debian estar ardiendo de rojo.
El silencio de Dorian había hecho que el aire del ba?o se volviera más denso y caluroso.
E sentiao si hubieran atrapado en grante, una vergüenza social sin haber dicho ni
preguntado nada, mirada de Dorian hacia sentiro si él hubiera visto a través de todo su ser,
haciendo que incluso el cepido de sus dientes se volviera rigido,
Y Dorian simplemente observaba, sin decir pbra, manteniendo su silencioso escrutinio.
Amelia no sabia qué estaba mirando él, ni en qué pensaba, pero esa sensación de ser observada
mientras su mente estaba llena de imágenes no aptas para menores hizo sentiro si estuviera
en una tortura prolongada.
Y no tenia idea de cuando terminaria esa tortura.
Apenas podia soportar mirada de Dorian, intentando mantener calma y,o si fuera por
casualidad, echo un vistazo en el espejo, pero justo cuando levantó vista, se encontró con esos
profundos y tranquilos ojos oscuros que miraban..
“Ehem…”
Casi se ahoga con espuma en su boca.
Un vaso de agua tibia se extendió de forma oportuna hacia e.
“Enjuagate boca.”
Dorian habló, su voz seguía siendo suave y ronca.
Amelia solo quería esconderse en un agujero, extendió su mano en silencio para tomar el vaso de
agua que le ofrecía y justo cuando sus dedos rozaron el vaso, mano de Dorian que sostenía el vaso
se levanto ligeramente y con un “yo te ayudo“, ya estaba llevando el vaso a susbios.
“Abre boca.” Dijo él.
Amelia no tuvo más remedio que abrir boca, siguiendo sus instriones y movimientos, se enjuagó
bajo su cuidado, su rostro ya estaba rojo por falta de oxigeno y vergüenza.
“?Tienes calor?”
Preguntó él, poniendo el vaso vacío a undo, observando un poco de espuma nca enisura
de su boca, procedió a sacar con calma una toa de algodón suave, humedeció con agua tibia y
con cuidado limpió espuma
de su boca.
Amelia, rigidao una maria, no se atrevia a moverse, ni siquiera a mirarlo.
Ese cuadro, que debería haber sido tierno, se volvia más tortuoso para e por su culpa y por calma
de Dorian, que se tomaba su tiempo para ayuda avarse.
Era, en verdad, un acto de cuidado.
Amelia no creia que su rción con él tuviera ese dulzor empgoso que llevaria a cuidarse
mutuamente con tal afecto, y Dorian no parecia alguien que tuviera tiempo para esos detalles.
“Tü…”
Amelia no podia soportar más esa sensación de espera de un veredicto, finalmente se obligó a mirarlo
y le pregunto con voz baja, “?No tienes que trabajar?”
Dorian también miró: “El jefe tiene libertad de no trabajar.”
Capitulo 6b0
Amelia se quedó sin saber qué decir. Lo que queria preguntar era si él estaba desocupado.
Pero, evidentemente lo estaba, tan desocupado que después de limpiarle espuma de boca, con
calma y delicadeza le limpió cara.
Amelia se quedó sin pbras.
Sentia que, aparte de cuando estuvo gravemente enferma en cama, nunca ha sido cuidada de esa
manera en su
vida.
Ni siquiera a Serena le havado cara con tanta gentileza y lentitud.
Más que ayuda avarse, parecía disfrutar viénd sufrir el proceso.
él tenia los párpados bajos, Amelia no podia descifrars emociones en sus ojos oscuros, solo sentía
que su expresión se volvía más seria y concentrada a medida que le limpiaba el rostro con cuidado, su
mirada tenia intensidad de alguien que contem un tesoro precioso.
La iodidad de Amelia se disipó un poco con el cambio en su expresión y levantó vista para
intentar ver más ramente emoción en sus oscuros ojos.
Dorian repentinamente levantó vista también y sus ojos oscuros capturaron mirada de e.
“?En qué estabas pensando mientras mirabas mis manos?“, él preguntó de repente.
Amelia no dijo nada.
La sangre volvia a correr hacia sus mejis, que apenas han perdido el calor.
Dorian inclino ligeramente cabeza, todavía sin moverse, observando cómo se encendian sus
mejis: “?Con ganas de más después de anoche?”
“Yo… tú…”
Amelia intentaba negarlo desesperadamente, pero vergüenza extrema hizo que los nervios de su
cerebro encargados del lenguaje cpsaran, incapaz de articr una pbra.
Parecia que Dorian disfrutaba viénd sin saber qué decir, una sonrisa ya se asomaba en sus oscuros
ojos.
Avergonzada y sin preocuparse por su imagen, lo empujó fuerte sin pensar. “No digas tonterías.”
Se dio vuelta para huir, pero antes de que pudiera dar un paso, su mu?eca fue agarrada.
Miró hacia atrás, sin entender.
Dorian miró profundamente y apretó su mu?eca un poco más, tirando de e para gira medio
cuerpo y empuja contra pared. Una de sus manos ya estaba metida entre sus dedos
entrzados, apretando su mano contra pared detrás, a altura de su oreja, inclino cabeza y de
repente, susbios se encontraron con los de e.
Amelia lo miraba con los ojos muy abiertos por instinto.
Pero esta vez, Dorian no le dio tiempo a reionaro noche anterior, cuando apretó su mano,
susbios se presionaron con más fuerza, su lengua invadió su boca entreabierta, no con prisa,
besaba con paciencia y suavidad de quien saborea una delicia.
La tica suave y experta de sus besos rápidamente hizo que e se rindiera. Mientras él besaba
más profundamente, su mano libre ya se encontraba inconscientemente enredada en su nuca, sus
dedos acariciaban piel desnuda de espalda de Dorian sin intención.
Amelia sintió ramente cómo el cuerpo de Dorian se tensaba de repente, sus besos se volvieron
fieros e intensos, el apacible beso se transformó en una apasionada entrega.
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Los pesados jadeosenzaron a resonar en el ba?o.
Amelia fue presionada más fuerte contra pared por Dorian y mano que aprisionaba suya se
rjó, deslizándose debajo de su camisón hacia su espalda.
La aspereza de sus dedos le provocaba un escalofrio.
Inconscientemente, se acercó más a Dorian, respondiendo a su beso, su cuerpo anhnte hizo que
su mano libre
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Capitulo 660
buscara algo en el aire, hasta que agarró una peque?a mano suave.
Amelia tuvo un momento de vacío en su mente, su mano,o si tuviera voluntad propia, pellizcó
otra paral asegurarse realmente había agarrado una peque?a mano tierna y suave.
Sus ojos se abrieron de golpe y giró cabeza hacia puerta del ba?o.
Serena, sin saber cuándo, ya estaba despierta, sosteniendo su peque?o osito de peluche, con el
cabello revuelto por el sue?o, estaba parada en entrada del ba?o, mirando hacia arriba en silencio,
con un aire curioso y explorador, observando a sus padres.
Capitulo 661