Capítulo 631
Amelia lo miraba confundida.
E ramente podía ver cómo sus ojos se te?ían lentamente de rojo,s lágrimas briban en sus
ojos oscuros y susbios temban ligeramente, su nuez de Adán subia y bajaba con intensidad,
como si viera a un amor que habia perdido hace mucho tiempo.
Esa intensa emoción hizo sentir inquieta sin razón.
Pero esa inquietud erapletamente diferente a que sentia frente a Rafael.
Cuando Rafael le dijo que era su novio, se sintió aterrada ante idea de que podria ser verdad.
Pero frente a Dorian, era inquietud de que podria haber olvidado algo muy importante.
Esa ansiedad hizo apretar instintivamente el brazo que él sostenia con fuerza, sin esperar que
apenas lo movió, él apretó su palma y atrajo hacia si con fuerza, abrazánd con sus brazoso
si temiera que desapareciera.
“?Dónde has estado todo este tiempo?”
La voz ronca y ahogada resonó en su oido, mientras él abrazaba aún más fuerte.
Amelia se quedó rígida, permitiéndole abraza con indecisión mientras su teléfono celr aún estaba
pegado a su oldo, queriendo empujarlo pero sin atreverse a hacerlo, queriendo har pero sintiendo
como si algo bloqueara su garganta.
La mirada y los movimientos de Dorian le mostraban una alegria de haber recuperado algo importante,
lo que dejaba aún más perdida.
Los transeuntes se detuvieron asombrados ante escena, mirando con curiosidad hacia ellos.
Alejandro, al otrodo del teléfono, también había caído en un silencio total
él también había llegado al centroercial y vio cómo Amelia era abrazada de manera desamparada
por Dorian.
Su rostro estaba tan tranquilo que no mostraba ninguna emoción, solo miró a Amelia brevemente,
luego a Dorian, quien abrazaba fuertemente, retiró lentamente el teléfono de su oído y colgó
mada.
Los espectadores curiosos segn aumentando.
La mano de Amelia, que Dorian ha dodo contra su pecho, lo tocó ligeramente con vión.
“?Estás bien?“, preguntó con una voz suave y titubeante, “?Podría soltarme, por favor?”
E podia sentiro el cuerpo que apretaba se tensaba.
Dorian apartó ligeramente con sus manos en sus hombros, miránd con ojos oscuros llenos de
una mez de conmoción, pérdida y dolor.
Su mirada hizo que ansiedad en el corazón de Amelia creciera junto con un sentimiento de culpa.”
Pero sus ojos lo vno un extra?o, su expresión era de ver a un desconocido.
Una total extra?eza,o si él no fuera más que un desconocido sin ninguna rción con e.
N?velDrama.Org holds text ? rights.
Incluso después de su divorcio, en su reencuentro dos a?os después, e no lo habia mirado de esa
manera.
“?No me recuerdas?“, su voz era ronca al har.
Amelia dudó antes de negar con cabeza, mirándolo con ojos ros y tranquilos que revban su
confusión y desconcierto,o chica que conoció a sus diecisiete a?os.
“Nosotros…” su voz se detuvo, “?nos conocíamos antes?”
La pregunta titubeante hizo que alegria de Dorian al ve, se estrera contra el suelo.
E no lo recordaba, igual que no recordaba su tiempoo Amanda Sabin con él, ahora tampoco
tenia recuerdos de su tiempoo Amelia,
Capitulo 631
Para e, él era simplemente un extra?o, indistinguible de cualquier transeunte.
La profunda tristeza en los ojos oscuros de Dorian hizo sentir inexplicablemente triste y aún más
perdida, buscando ayuda instintivamente en Alejandro, el hombre que habia salvado y que quizás
sabia algo sobre su pasado.
Dorian siguió su mirada y al ver a Alejandro, instintivamente colocó a Amelia detrás de él y su rostro se
enfrió de
repente.
Alejandro le echó una mirada antes de volverse hacia Amelia y caminar en su dirión.
“Tu madrina te ha estado buscando por todosdos.” Alejandro habló con una voz suave, “Acaba de
prepararte un caldo, dice que has estado enferma y no hasido bien últimamente, quiere
asegurarse de que te alimentes bien para recuperarte.”
El tono era cercano y cari?oso,o si fueran una familia, hizo que Dorian instintivamente apretara
más fuerte el brazo de Amelia.
El dolor repentino hizo que Amelia volteara a mirar a Dorian.
El rostro apuesto de Dorian estaba tenso, sujetánd con una presión intensa,o si temiera que
alguien se llevara. Intentó tocar palma de su mano que estaba sujetando su brazo, esperando que
aflojara un poco, le dolia, pero justo cuando sus dedos rozaron el dorso de su mano, Dorian se giró
bruscamente para mira, con un profundo dolor y desconcierto en sus oscuros ojos, además de una
sombra de reproche.
La mano de Amelia que se había extendido se replegó de golpe.
“Yo… no quise… tú… e empezó a explicarse, algo confundida, “me vas a romper