Capítulo 591
Alejandro no tenía ro qué tipo de rción había entre Dorian y e, ni qué tipo de enredos
ocultaban. No le importaba ni le interesaba.
Había salvado a Amelia inicialmente por un acto de humanidad, al ve tan cerca de muerte, no
podia simplemente pasar dergo.
Después, al enterarse de que Dorian ha ofrecido diez millones de dres en rpensa por
información sobre Amelia, Alejandro neó usa para negociar con Dorian propiedad de Puerto
Fantasia,
Pero no estaba seguro de que Dorian aceptara el trato.
Aunque Dorian estaba dispuesto a gastar diez millones para encontrar a una mujer, el valor que el
muelle podría generar superaba con creces esa cantidad.
Para Alejandro, el valor de Amelia no separaba al del muelle.
Por eso, aprovechando el breve tiempo en que el crucero estaba amarrado en el muelle de Arbda,
habia concertado una cita con Dorian. Quería negociar con él mientras Amelia todavía estaba
inconsciente, pero antes de llegar al punto, Dorian tuvo que dejar el barco apresuradamente por un
asunto urgente.
Y con el tiempo de amarre cumplido, no tuvieron más remedio que zarpar.
Cuando Amelia finalmente despertó porpleto, Alejandro le dijo ramente que él había salvado.
Pero nunca salvaba a alguien sin esperar algo a cambio. No le importaba quién era e ni qué tipo de
conexiones tenía detrás, simplemente había ocurrido que justo después de salva, alguien había
ofrecido diez millones por su paradero y esa persona tenia un negocio rival con él, asi que pensaba
intercambia.
Aunque Amelia ya estaba mucho mejor gracias a atención médica, todavía se sentia débil.
Frente a su honestidad, no mostro miedo ni pánico, solo preguntó con una voz débil y suave:
“?Intercambiar qué?”
“Un muelle“, dijo Alejandro sin rodeos.
Aunque no era honorable aprovechar gratitud para obtener algo a cambio, tampoco le interesaba
recurrir a tácticas despreciables, por lo que no le ocultó nada.
E pareció confundida por un momento y luego sonrió débilmente: “?Quién cambiaría un muelle por
una mujer?”
El también le sonrió: “?Quieres probar?”
En realidad, esperaba que Amelia aceptara.
Si e asentía, no dudaría en contactar a Dorian.
Pero Amelia se negó.
Con calma y firmeza, negó con cabeza, aún débil: “No probaré“.
*?No quieres saber cuánto vales para ese hombre?”
Intentó tenta, pensando que as mujeres les importaria su valor en los ojos del hombre que les
gusta.
Pero evidentemente, o Dorian no era el hombre que a Amelia le gustaba, o realmente no le importaba
esa cuestión Acostada en cama del hospital, eligió negar de nuevo: “No me interesa“.
Tanto su gestoo su mirada eran firmes y sin viones.
En ese instante, Alejandro tuvo que admitir que no entendia a esa chica.
Sus ojos eran ros y puros, su actitud era tranqu y serena, pero bajo esa calma, su mente era
firme.
meza
Esabinación de ternura, firmeza y paz le había hecho dudar varias veces si Amelia realmente
había olvidado quién
era.
Pero antes, cuando apenas habia recobrado conciencia s suficiente para har, confusión en sus
ojos era real.
Capitulo 591
Cuando le preguntó de nuevo si recordaba quién era, su negación fue perpleja pero sincera.
Había olvidado quién era.
El hematoma en su cabeza habia presionado el área funcional del cerebro, afectando su memoria.
En cuanto a si recuperaría memoria, los médicos no podían decirlo
Please check at N/?vel(D)rama.Org.
Podría ser pronto o quizás nunca.
Todo era incierto.
Dado
Acerteza.
que estaban en alta mar, sin posibilidad de cirugía, solo podían trata con medicamentos.
Pero tal vez tuvo suerte y cuando el barco llegó a siguiente parada, el hematoma de su cabeza ya
se habia absorbido bastante, quedando solo un peque?o punto de sangre en lo profundo del cráneo
que aún no se habia disuelto porpleto.
Ese lugar del procedimiento era de alto riesgo yo se trataba de una cirugia tan grandeo
craneotomia, tampoco se tenía seguridad de si eso era lo que estaba afectando recuperación de su
memoria. En otras pbras, una operación de tal magnitud que ponía en juego su vida no garantizaba
que Amelia pudiera volver a ser misma, así que después de una consulta entre varios doctores, no
rendaron operación por ser demasiado arriesgada, optando más bien por un tratamiento
conservador y dejar que el cuerpo se curara por sí mismo.
El hematoma era tan peque?o que, en teoria, debería poder resolverse solo.
Alejandro, al no ser un pariente directo de Amelia ni su esposo, naturalmente no se atrevia a tomar tal
decisión por e. Por lo tanto, Amelia no se sometió a cirugía craneal y tampoco recuperó su
memoria.
Originalmente, Alejandro habia pensado que si Amelia estaba de acuerdo, él contactaría a Dorian para
negociar, pero negativa de e desbarató sus nes.
En su estado consciente, no podia pasar por alto los deseos personales de Amelia para negociar con
Dorian,o lo habría hecho si e estuviera inconsciente; eso no encajaba con su manera de
proceder.
Amelia ni siquiera le preguntó quién era esa persona.
Durante esos meses, aunque a menudo se sentía confundida, su actitud siempre había sido tranqu
y emocionalmente estable. No mostró pánico por su situación de no tener un origen ni un destino a
donde regresar, solo se veía perdida.
Por eso, Alejandro tuvo que admitir que no entendia a esa chica.
Para él, no preguntar y no importarle significaba que no queria tener más vinculos con esa persona.
En realidad, durante estos meses el contacto entre ellos no había sido mucho.
Aparte des visitas ocasionales para conocer su estado de recuperación y esa vez que neó usa
para intercambiar por el muelle, no había habido mucho entre ellos.
Naturalmente, su rción tampoco era cercana, incluso si ahora se habia convertido en ahijada de
su madre.
De hecho, idea de tener una ahijada era algo que solo su madre habia deseado unteralmente.
A e le gustaba naturaleza tranqu y no confrontativa de Amelia, disfrutaba de supa?ía, y
dado que chica tampoco recordaba a su familia, su madre pensó que erao un designio del
destino, por eso le propuso idea de converti en su ahijada.
Durante el tiempo que Amelia estuvo hospitalizada, fue Miranda quien se encargó de cuida de cerca
yo e había salvado su vida, Amelia no pudo rechazar tal acto de bondad, así que después de
dudar, aceptó.
Pero ramente Amelia tampoco parecia saber cómo interactuar de manera afectuosa con otros;
aunque acepto solicitud de Miranda de ser su ahijada y se maban “madrina” e “ahijada“, Alejandro
podia ver que había una distancia en su rción.
Amelia mantenia distancia con todos.
Pero una deuda de gratitud es más grande que el cielo.
Alejandro entendía su iodidad, ya que él tampoco estaba acostumbrado a ser afectuoso con los
demás.
La razón por que había venido a busca en ese momento era solo para informarle a su madre y a
e que por ahora no se iría de Arbda.
Así que si es queriani irse primero, el arreria para que alguiens llevara.
Amelia también parecía perdida.
“Quiero pensar un poco más“, dijo.
Alejandro asintió, sin forza a irse de inmediato.
Miranda no quería quedarse más tiempo alli y al ver que ninguno de los dos tenia nes de irse
primero, frunció el
ce?o.
“?Por qué quedarse unos dias más?”
Miranda no pudo contenerse y estalló allí mismo, pero bajo mirada de Alejandro, contuvo su ira
tantoo pudo y trató de suavizar su tono, “No entiendo por qué en este momento hay que quedarse
aquí más tiempo,pa?ía no tiene ningún negocio en Arbda en este momento además,
Navidad ya está cerca. Tu padre todavía espera que familia pueda estar junta paras fiestas“.
Alejandro sonrióo si hubiera escuchado un chiste, con una leve curva en susbios: “?La familia
puede estar junta? ?Dónde hay una familia asi?”
Miranda de repente se calló.
El extra?o silencio hizo que Amelia mirara hacia Miranda,
En el rostro de mujer habia una evidente sensación de iodidad y confusión, mezda con una
especie de culpa y resentimiento.
Esa era primera vez que Amelia veía en el rostro de Miranda una emoción diferente a serenidad y
amabilidad
habituales.
Involuntariamente, también miró hacia Alejandro.
Alejandro ya estaba mirando hacia ventana
Su perfil atractivo y profundo se tenso ligeramente bajo el juego de luces y sombras del exterior.
Esa también era primera vez que Amelia veía el sabor de tensión que se extendía debajo de
cortesía entre madre e hijo.
E no tenía idea de qué había pasado entre Alejandro y Miranda, y mucho menos conocía
situación de familia
Terrén.
Aunque Amelia había aceptado ser ahijada de Miranda por petición de e, su rción no era tan
intimao para indagar en los asuntos familiares y con Alejandro ni siquiera tenía mucha confianza.
Amelia intentó har para suavizar tensión en el aire, pero antes de que pudiera decir algo, Miranda
ya habia bajado guardia y con voz baja le dijo a su hijo: “Si tienes cosas que hacer y no puedes
volver, no te preocupes, Meli y yo nos vamos primero.”
Había tomado una decisión por Amelia.
Alejandro miró.
“Yo…” De repente, al convertirse en el centro de atención de ambos, Amelia no tuvo más remedio que
mirar a Miranda y tras una breve duda, expresó su deseo: “Creo que… quizás quiera quedarme unos
dias más.”
“?Por qué?” Miranda parecia un poco triste. “?Ya no quieres volver conmigo a celebrar fiesta?”
“No es eso.” Amelia se apresuró a negar, agitando cabeza. “Es solo que he estado encerrada en
habitación del hospital y en el barco durante meses, me siento un poco sofocada, quiero explorar un
poco.”
“No hay problema,” dijo Miranda en tono suave. “Yo te pa?o,”
Capitulo 592