Capítulo 589
Dorian frunció el ce?o ligeramente, girando cabeza instintivamente hacia donde Alejandro se había
ido.
Alejandro ya se habia alejado con Yael, dejando atrás una silueta alta y distante.
“?Qué tipo de raro?” Dorian miró a su hija, preguntando en voz baja.
La ni?a, confundida, negó con cabeza: “No sé.”
“Raro” era el único adjetivo que su peque?a mente podia conjurar.
Dorian le sonrió: “No te preocupes.”
Intentó guia de nuevo: “?Te sentiste incómoda cuando el Sr. Terrén te miró, Serena?”
La ni?a negó otra vez: “No.”
Dorian continuo: “?Y te dio miedo?”
Serena seguía negando: “No”
Entonces no era una mirada que pudiera hacer que un ni?o se sintiera incómodo o asustado.
Dorian se sintió un poco más tranquilo y le dijo en voz baja: “Quizás el Sr. Terrén te vio por primera vez
y solo estaba
curioso.”
“Oh.”
Serena asintió, medio entendiendo, mientras Dorian llevaba fuera del centroercial. Había
menos gente fuera que dentro, así queenzó a debatirse, queriendo bajar y caminar por si misma.
Dorian se agachó para deja ir, alisando su ropa mientras le decía: “Quédate con tu madrina un rato,
iré a traer el auto.” El estacionamiento subterráneo del centroercial estaba repleto por ser fin de
a?o, obligando a Dorian a aparcar en el estacionamiento al aire libre.
Serena asintió obediente: “Está bien.”
Dorian le acarició cabeza y le dio algunas instriones a Frida antes de dirigirse hacia el auto.
Serena caminaba hacia acera, agarrada de mano de Frida, mirando curiosamente alrededor.
Cuando vio el logo del ‘Mundo Compras en Arbda“, una figura familiar se alejaba. Su expresión
cambió de repente y se soltó de Frid corriendo hacia figura mientras gritaba “Mamá!“, mánd a
medida que corria.
Habia menos gente en za que dentro del centro, pero aun asi habia bastante gente.
Serena, siendo peque?a, senzó imprudentemente entre multitud. Algo hizo tropezar y cayó al
suelo.
La gente alrededor miró sorprendida.
Quizá el golpe le dolió o estaba cansada de correr, pero luchó un poco para levantarse sin éxito y se
sentó en el suelo. llorando desconsdamente hacia lejana figura de Amelia, gritando “Mama!
?Mama!”
Amelia, ya al otrodo de calle, sintió algo y miró instintivamente hacia za.
Estaba en una concurrida intersión, con un flujo constante de gente y tráfico ruidoso y caótico.
Los bordes de za estaban llenos de bicicletas eléctricas y gente llenaba el área, imposible de
ver desde
distancia.
Miranda miró confundida: “?Qué pasa?”
N?velDrama.Org: owner of this content.
Amelia sacudió cabeza sin estar seg
Aun así, dudaba en moverse,
segura: “Nada.”
Una bicicleta eléctrica que pasaba no podia avanzar y tocó bocina varias veces en se?al de
frustración.
Miranda rápidamente tiró de Amelia hacia undo: “Vamos, hay muchos autos y personas aquí, no nos
quedemos en el
camino.”
Amelia le echó una mirada, después se disculpó con el due?o del scooter eléctrico detrás de e y
vte, permitió que Miranda alejara.
Dorian había alcanzado a Serena y se inclino para levanta preocupado, revisánd por todosdos:
“Te hiciste
da?o al caer?”
Desde que Serena ha salido corriendo, toda su atención estaba puesta en e.
Cuando tropezó, él casi dejó de respirar, temiendo que multitud pudiese pisar identalmente su
peque?o cuerpo frágil.
Serena no respondió, solo negaba con cabeza, llorando sin parar
Frida también llegó corriendo y asustada, miró ansiosamente a Serena: “?Te golpeaste, mi amor? ?Te
duele algo?”
Serena continuó llorando, luchando por respirar entre sollozos,o un peque?o animal abandonado,
sin poder har.
Dorian abrazó fuerte, dándole palmaditas en espalda y tratando de calma con su voz suave.
Después de un buen rato, Serena finalmente pudo recuperar algo de aliento y entre sollozos le dijo a
Dorian: “Mamá, mama me abandono.”
Dorian miró: “?Por qué piensas eso de repente? Mamá no te ha dejado.”
Serena, con los ojos rojos por el nto, miró a Dorian con duda, sin decir pbra.
“?Viste algo que te asustó, Serena?“, preguntó con voz suave.
“Vi a mamá,” dijo Serena, “pero por más que mé, e no se detuvo para esperarme.”
Mientras haba, sus ojos se volvían a llenar de lágrimas, con una mirada de tristeza y agravio.
“Eso significa que no era tu mamá,” le dijo Dorian con ternura. “Tu mamá jamás querría verte triste.”
Serena lo miró dudosa, pero pronto se dejó convencer por sus pbras, tristeza y el dolor en sus
ojos se desvanecieron lentamente. Asintió seriamente: “Si”
Sus ojos volvieron a desviarse en dirión por que Amelia se habia alejado.
Dorian también miró instintivamente hacia calle.
En el cruce, el flujo de autos y peatones iba y venia, pero cada rostro erapletamente desconocido.
Aunque de vez en cuando veían una silueta parecida a de Amelia, Dorian sabia que no era e.
En los últimos meses, Serena y él se habían detenido innumerables veces ante cada silueta que s
que se parecia a Amelia, pero cada vez que se adntaban impulsivamente para descubrir que no era
e, todo su optimismo se transformaba en profunda decepción.
Una y otra
tra vez, t tanto élo Serena, e incluso Frida, se aferraban a esperanza con cada silueta que se
asemejaba a Amelia, solo para ser golpeados por cruda realidad hasta quedar sin fuerzas.
Frida también miró hacia el bullicioso cruce de calles y luego a Dorian y Serena.
En el fondo, e sabia, al igual que Dorian, que Amelia probablemente nunca volvería. El hecho de
que no quisieran rendirse era simplemente porque se aferraban a ese hilo de esperanza, obligándose
a seguir adnte.
Dorian también retiró lentamente su mirada perdida de calle y preguntó a Serena con voz suave:
“?Testimaste al
caer?”
La ni?a negó con cabeza: “No.”