Capítulo 576
Héctor tenia cabeza girada hacia undo por el fuerte golpe que había recibido, no ofrecía
resistencia, parecía que se había resignado y dejaba que Dorian descargara su furia. Incluso llegó a
decirle con una especie de desesperación; “Mátame si quieres, iré a pedirle perdón a Directora
Amelia personalmente. Qué pena que no puedo llevarme a Fabiana conmigo para que nos entierren
juntos.”
Esas pbras solo hicieron que Dorian se enfureciera más y agarrando el cuello de camisa de
Héctor con más fuerza, le ssestó otro pu?etazo.
Yael se apresuró a intervenir, sujetando a Dorian: “Sr. Ferrer, no vale pena acabar en cárcel por
este tipo.”
Dorian lo miró friamente y soltó el cuello de camiseta de Héctor.
“Te dejo a cargo.”
Después de decir eso con voz gélida, se dio vuelta y salió
Exclusive content from N?velDrama.Org.
Yael lo vio preocupado, temiendo que fuera a ajustar cuentas con Fabiana, así que lo mó
apresuradamente: “Sr. Ferrer, ?adónde va?”
Dorian no le respondió, solo dejó una figura oscura desapareciendo rápidamente en noche.
El viento de noche invernal era fuerte, levantando el dodillo de su abrigorgo hasta rodi.
Yael estaba ansioso, pero no podia dejar a Héctor solo, así que sacó rápidamente su celr y mó a
Lorenzo, quien conocía ubicación de Fabiana: “Sr. Lorenzo, el Sr. Ferrer podría estar yendo a
buscar a Fabiana, temo que pierda el control, tiene que ir a detenerlo rápido.”
Lorenzo estaba ocupado trabajando en casa cuando escuchó noticia y su expresión se tenso:
“?Qué le pasó?” “No pregunte ahora, no tengo tiempo para explicar. Solo vaya rápido,” insistió Yael,
“El Sr. Ferrer realmente podría matar a Fabiana, no es broma.”
“Voy ahora mismo.”
Lorenzo colgó el teléfono y se apresuró a bajars escaleras.
También mó a Rufino para informarle que contactara a Lorenzo y fuera a casa de Fabiana lo
antes posible. Temia que Lorenzo no pudiera detener a Dorian solo, e incluso temia que Dorian
también pudiera atentar contra vida de Lorenzo. Peroo solo Lorenzo conocía ubicación de
Fabiana, no tenia otra opción más que marlo. Rufino también percibió gravedad de situación
por urgencia en voz de Yael y, después de un rápido “Voy enseguida“, agarrós ves del coche
que estaban sobre mesa de café y se apresuró hacia puerta, sin tiempo siquiera para cambiarse
el pijama, simplemente se puso un abrigo y unas zapatis de algodón y salió corriendo.
Dorian efectivamente fue a buscar a Fabiana.
Conducía su auto cons ventanaspletamente abiertas, el viento de noche entraba pors
ventanas y revolvia su cabello, pero él no parecia notario.
Su rostro estaba sombrío y tenso, sus ojos estaban rojos de rabia, mientras que el dolor extremo en su
pecho sel convertía en un odio ardiente.
“?Sí, murió, lo vi con mis propios ojos!“, el grito descontrdo de Héctor resonaba en su cabeza junto
con el sonido del viento, causando una herida sangrante en su corazón.
“La vi golpearse nuca contra el pr del puente, sangre ti?ó de rojo esa parte del rio y en el acto
perdió el conocimiento.
La corriente se llevó, con esa agua tan furiosa, con cabeza herida y desmayada, fue arrastrada
sin dejar rastro, no tenia ninguna posibilidad de salvarse. Además, con noche tan oscura, el frío tan
intenso y lluvia tan fuerte, nadie podria haberlo salvado.”
Cada pbra erao un cuchillo afdo que removía brutalmente herida sangrante, mezndo
carne y sangre
Aunque realidad ys suposiciones no eran diferentes, el hecho de escucharlo de boca de un
testigo lo hacía insoportablemente doloroso.
Dorian pisaba el acelerador hasta el fondo, su rostro frío y sus expresiones tensaso el hielo.
Cuando el coche se detuvo con un chirrido bajo el edificio de Fabiana, abrió puerta y subió corriendo
las escaleras.
Fabiana estaba sentada en el sofá, absorta en sus pensamientos, todavia vestida con misma ropa
que había usado para el trabajo ese día.
Desde aque tarde en el Gran Hotel Paraiso, cuando Dorian le había dicho con un tono
inquietantemente calmado que tenía que cobrars deudas, e había estado sumida en una ansiedad
y miedo profundos,o si su corazón estuviera colgando de un hilo y sin encontrar reposo.
Sentir navaja pendiendo sobre su cuello era mucho más aterrador que recibir un corte directo y
rápido.
No sabia qué era lo que Dorian tenia en su poder, pero ahora se sentiao presa bajo mira de
e su pist
pist.
La mira estaba fijada en nuca de e, su dedo indice reposaba con precisión sobre el gatillo, pero él
no tenía prisa por apretarlo, preferia decirle con crueldad,o en un juego de caza: “corre primero“.
Cuándo dispararía o si dispararia, eso quedaba bajo supleta decisión.
Esa sensación de tener el ca?ón de una pist en parte trasera de cabeza llenaba de pánico,
pero no encontraba manera de escapar.
Había pasado noche entera sentada en el sofá, en un estado de desasosiego y distrión, hasta
que un fuerte golpe en puerta hizo saltar instintivamente, tardando un buen rato en recuperarse
antes de dirigir una mirada temerosa hacia entrada.
“?Quién es?“, preguntó con nerviosismo.
Pero no hubo respuesta desde el otrodo, solo el persistente sonido de golpes en puerta.
Con el teléfono móvil firmemente empu?ado y el corazón lleno de miedo, pero incapaz de resistir
curiosidad, dudo por un momento antes de finalmente arrastrarse lentamente hacia puerta y abri.
Cuando se abrió una rendija, severa y atractiva cara de Dorian apareció de repente ante e.
Fabiana se quedó paralizada.
En ese momento de estupefión, mano de Dorian se movió rápidamente hacia e, agarrando su
garganta con fuerza.
El recuerdo del terror de ser estrangda inundo de golpe.
Comenzó a luchar en un estado de pánico.
Pero Dorian no soltó su agarre ni lo apretó más, simplemente sacó de casa agarrand por el
cuelloo si fuera un pollo, de un puntapié cerró puerta de habitación tras él.
Se dio vuelta para mar al ascensor y cuandos puertas se abrieron, cambió su agarre en su
garganta por uno en
su brazo.
La arrastró al ascensor y presionó el botón para bajar al primer piso.
Llegaron rápidamente a nta baja/
Al salir del ascensor, su agarre en el brazo de e volvió a ser un estrangmiento y arrastró hacia
el autoo si fuera un saco de papas, abriendo puerta trasera del vehiculo y empujand
adentro.
Rufino y Lorenzo llegaron justo a tiempo para presenciar escena, ambos pisaron frenos
bruscamente, salieron apresuradamente de sus coches y gritaron: “Dori, ?qué estás haciendo?!”
Peroo si Dorian no los escuchara, metió a Fabiana en el auto sin expresión alguna y se subió al
asiento del conductor, arrancando el vehiculo a toda velocidad.
Rufino y Lorenzo se miraron, se apresuraron a volver a sus autos y siguieron persecución.
Capitulo 576
Pero no podian alcanzar velocidad de Dorian.
él pisaba el acelerador al máximo, llevando a Fabiana fuera de ciudad y entrando a autopista.
La autopista que llevaba a Valverde.
Al ver el cartel indicador de carretera, Rufino y Lorenzo se pusieron tensos y aceleraron para
intentar seguir el ritmo.
Pero nunca pudieron alcanzar velocidad de Dorian.
él,o si no le importara su propia vida, iba a fondo en todo momento.
Fabiana en el auto era sacudida de undo a otro, ya pálida de miedo, tratando desesperadamente de
gritarle a Dorian que parara, de rogarle, pero temiendo provocarlo y que él decidiera terminar con
ambos en un idente en
carretera.
Entre ese terror, vio cómo Dorian salía de autopista y seguía hacia el oeste, hasta que el paisaje
fuera de ventanaenzó a volverse familiar y Fabiana se puso aún más pálida.
Dorian estaba llevando de vuelta al lugar de donde venia, al sitio de constrión del proyecto de
resort de estilo tradicional, justo encima del puente elevado donde Amelia había tenido el idente.