Capítulo 502
Fabiana acababa de apagar suputadora y se preparaba para irse cuando, al levantar mirada,
se encontró con que Dorian estaba observando. Sus pasos vacron un momento y bajó cabeza,
evitando su mirada.
Desde aquel enfrentamiento en rueda de prensa, donde Dorian había acorrdo exigiendo una
explicación detada sobre el gio, sentía un miedo palpable hacia él.
Pero en ese miedo también se escondía una envidia por defensa incondicional que él tenía hacia
Amelia.
E también deseaba tener a alguien que protegiera de ese modo incondicional.
Dorian apenas le echó un vistazo antes de desviar mirada hacia Dalia: “?Dónde está directora?”
“Ya se fue a casa.”
Dalia respondió con prisa, sintiendo también ese mismo temor hacia Dorian.
“?Tan temprano?”
Dorian frunció ligeramente el ce?o y echó un vistazo hacia oficina de Amelia, pero sin hacer más
preguntas, dio media vuelta y salió.
Fabiana lo siguió de manera cautelosa.
Mientras esperaban el ascensor, no pudo evitar saludarlo en voz baja: “Sr. Ferrer.”
Trató de no ser tan informalo cuando había llegado.
Dorian respondió con un breve “Hmm” y cuandos puertas del ascensor se abrieron, entró.
Fabiana dudó por un momento, pero finalmente decidió seguirlo.
Se mantuvo alejada, parándose en una esquina del ascensor, aunque no podía evitar mirarlo de vez
en cuando.
Desde su ángulo solo podía ver el perfil de Dorian, con sus rasgos definidos y una belleza fría y
distante.
Fabiana se sorprendió sintiendo cómo su corazónenzaba atir más rápido.
Lamentablemente, hasta ques puertas se abrieron en el estacionamiento subterráneo, no se atrevió
a har con él.
él salió del ascensor con paso decidido.
La chica vaciló, pero finalmente mó: “Sr. Ferrer.”
Dorian se detuvo un momento y miró.
“Lamento mucho lo de usar los dise?os de Amelia,” dijo Fabiana, apretando correa de su bolso y
bajando cabeza en una sincera disculpa.
“La persona con que deberías disculparte no soy yo.”
Dorian habló con frialdad y se dio vuelta para irse.
“Lo sé, insistió Fabiana, siguiéndolo rápidamente. “Pero también te debo una disculpa a ti.”
Dorian no respondió y continuó caminando sin mirar atrás.
Fabiana, con losbios apretados y una sensación de pérdida, no se dio por vencida y se apresuró a
alcanzarlo. Levantó mano derecha, para mostrar su pulsera, mangá se deslizó, revndo
pulsera que colgaba de su pálida mu?eca.
Dorian se detuvo bruscamente, su mirada oscureciendo hacia pulsera en su mu?eca y luego hacia
Fabiana. Fabiana mordió subio inferior, con los ojos ligeramente enrojecidos: “Dorian, ?olvidaste
nuestra infancia?”
No muy lejos, junto a su coche, Amelia, que acababa de abrir puerta para subir, se giró
instintivamente al escuchar el mado acusador de Fabiana y vio con pulsera en alto y una
mirada de súplica en sus ojos, también notó el momento de vión de Dorian. Su mano se detuvo
sobre manija de puerta.
Capitulo 502
Su corazón se sintió desgarrado en ese instante.
Yael, sentado en el asiento del conductor, también presenció escena y miró a Amelia con
preocupación.
ConTEent bel0ngs to N?v(e)lD/rama(.)Org .
No esperaba encontrarse con esa situación tan repentinamente.
Amelia había querido har con él sobre negocios y dado que empresa estaba llena de gente y no
era conveniente discutir alli, habían decidido encontrarse afuera. Pero justo cuando bajaba, se había
retrasado y se topó con esa
escena.
“?Se?orita Amelia?” Yael mó, preocupado.
E volvió en sí y le ofreció una sonrisa disculpándose, luego abrió puerta del coche: “Vamos.”
Yael no arrancó el coche de inmediato, sino que miró con preocupación hacia donde estaban Dorian y
Fabiana, luego a Amelia con duda: “?No va a acercarse?”
E negó con cabeza: “No sería bueno interrumpir ahora.”
Miró a Yael y continuó: “Vámonos, el trabajo es lo más importante.”
El asistente vaciló un momento, pero finalmente asintió con cabeza.
Amelia recibió una notificación de WhatsApp en su teléfono, era del joyero que había contactado
noche anterior. Le había enviado una foto de réplica en miniatura de Virgen María que había
hecho.
Mirando foto de estatua de Virgen María, Amelia parecía distraída.
Al ve así, Yael echó un vistazo a su teléfono e intentó decir algo para aligerar el ambiente: “Esa
Virgen María es realmente bonita.”
Amelia asintió levemente: “Sí, es verdad.”
“?Dóndepraste?“, preguntó Yael con una sonrisa.
“Nopré, respondió Amelia, he llevado desde que era peque?a.”
Yael miró sorprendido y bromeó: “Pensé que todass chicas preferían llevar imágenes de ángel.
?No hay un dicho que dice ‘llevar estatua de Virgen protegerá a un chico y una pulsera de ángel a
una chica“?”
“Sí,” contestó Amelia, también en tono ligero, “no sé por qué siempre he llevado esto.”
Mientras haban, Amelia cerró imagen y salió de conversación con el joyero en WhatsApp.
En su lista de chats recientes, empleada de tienda de manualidades que había visitado el día
anterior le había dejado un mensaje, preguntándole cuándo podría pasar.
Amelia había acordado encontrarse con e as siete de tarde.
Observando hora acordada, Amelia se quedó pensativa por un momento, luego abrió el tedo y
escribió: “H, algo urgente surgió esta noche y quizás no pueda pasar. El cor puede esperar…”
Quería decir “para otro momento“, pero mientras escribía, dudó, y después de una pausa, borró el
mensaje.
Yael, observando de reojo, percibió distrión y indecisión de Amelia. No sabía exactamente qué
estaba escribiendo, pero podía adivinar que no estaba de buen humor.
No estaba seguro de cómo cons/
Lo que Fabiana había hecho al usar identidad de Amanda’para acercarse a Dorian dejó a Yael sin
saber cómo se desarroríans cosas.
Aunque conocía a su jefe, no tenía idea de qué elegiría al enfrentarse a una Amanda viva, en came y
hueso.
Cuando se trataba del dilema de Amanda, no podía descifrarlo.
Por eso, intentó desviar atención para aliviar el estado de ánimo de Amelia.
“Me dijo por teléfono que tenía algo importante que contarme, ?de qué se trata?” preguntó Yael con
una sonrisa, cambiando de tema.
Capitulo 502
Amelia retiró mirada de su teléfono, lo apagó y se volvió hacia él: “Creo que hay algo raro con
Héctor.”
La mano de Yael que reposaba sobre el vnte se detuvo por un instante y sonrisa en su rostro se
desvaneció mientras se giraba hacía Amelia: “?Qué quiere decir?”
“Está demasiado empe?ado en mantener al equipo de constrión, dijo Amelia. “Seportó de
manera extra?a cuando estábamos de viaje en Valverde. Propuse cambiar al equipo de constrión,
pero él siempre los defendía, diciendo que eran trabajadores rurales honestos, que todos luchan por
ganarse vida y que no deberíamos ser tan precipitados en cambiarlos. En aquel momento pensé
que simplemente era alguien con mucha empatía, así que no le di mayor importancia. Pero ayer, en
cuanto recibió notificación de que se iba a cambiar al equipo, vino corriendo a buscarme, tratando
de convencerme para que hara con Dorian y mantener al equipo.”
Amelia miró a Yael mientras continuaba: “Héctor estuvo presente durante todo el asunto con álex y vio
las implicaciones, pero está demasiado ansioso por salvar al equipo de Carlos. Eso no es normal.”
“Eso ciertamente no es normal,” dijo Yael, preguntándole, “?ha hado de esto con el se?or Ferrer?”
Amelia negó con cabeza: “No, no lo he hecho.”
Yael quería preguntarle por qué no había hado con Dorian, pero recordando cómo habían estado
llevándose últimamente y escena que acababa de presenciar entre Dorian y Fabiana, decidió
guardarse pregunta. Se dirigió Amelia diciendo, “Después leento al Sr. Ferrer. él es más
meticuloso y tiene una gran intuición, quizás pueda descubrir algo.”
Amelia asintió con cabeza: “Vale.”
Luego preguntó: “?Y qué pasa con cuadri de constrión?”
“Ya estamos buscando gente nueva,” respondió Yael. “Pero lleva tiempo encontrar as personas
adecuadas, así que por ahora no podemos avanzar tan rápido en obra.”
E asintió de nuevo: “Está bien, lo importante es que haya un cambio.”
Yael asintió: “Sí.”
“Me puede dejar adnte,” dijo Amelia, se?ndo una esquina cercana, sintiendo que ya habían
hado suficiente.
Yael no se atrevió a dejar a Amelia a medio camino y sugirió, llevo a casa.”
Amelia replicó: “No se preocupe, tengo otras cosas que hacer. Solo déjeme aquí y siga con lo suyo.”
Pero Yael insistió con una sonrisa: “No es molestia, no tengo prisa. ?A dónde va? La llevo.”
Después de una pausa, Amelia lo miró indecisa. Aunque había quedado en visitar a encantadora
empleada de tienda, estaba dudando después del incidente reciente.
Con una sonrisa tranquilizadora, Yael no redujo velocidad del coche, mostrando que no tenía
intención de deja ir asío así.
Amelia sabía que Yael, que había estado aldo de Dorian desde que se graduaron, no era tan fácil de
convencero parecía.
Sin darle un destino, Yael no dejaría bajarse del coche.
“Vamos a ‘Memorias de Esquina‘, tiendita de DIY,” finalmente cedió, “cerca del parque infantil.”
*ro, Yael aceptó y rápidamente programó el GPS, llevando a Amelia a tiendita “Memorias de
Esquina“.
Al detenerse frente a tienda, el asistente no pudo evitar mirar hacia entrada, notando que su
decoración artística y con carácter encajaba bien con personalidad de Amelia.
“?Así que también le gustan estos lugarcitos con encanto, eh?”,entó Yael con una sonrisa.
Amelia sonrió levemente: “Si.”
“Ya llegamos. Conduzca con cuidado, se despidió de Yael.
él asintió: “Por supuesto.”
Después de ver a Amelia entrar en tienda, Yael se alejó en su coche.
Amelia se quedó afuera de tienda por un momento, sin entrar ni marcharse, simplemente mirando
fijamente el letrero desgastado de tienda, inmóvil.
Desde ayer, cuando se acercó a tienda para preparar aquel regalo de DIY, había decidido
reconciliarse con Dorian. Si no podía evitarlo, al menos intentaría convivir de una manera que fuera
cómoda para ambos, sin preocuparse por el amor o cualquier otra cosa, solo pensando en criar a
Serena juntos.
Dorian y e serían padres excepcionales.
Pero aparición de Amanda inquietó, sintiendo una especie de espinas en su corazón que
iodaban.
Bajo esa iodidad, también había un sentimiento de repulsión por haber ocupado un lugar aldo
de Dorian gracias a su hija.
La empleada que había atendido a Amelia el día anterior se dio cuenta de su presencia y salió de
tienda con una sonrisa: “Srta. Amelia, ya llegó.”
E forzó una sonrisa y asintió: “Sí.”
Su mirada pasó por encima del hombro de empleada hacia el almacén cerrado detrás de e y
después de una breve vión, entró.
En el estacionamiento subterráneo del Grupo Esencia.
Después de un breve momento de desconcierto al ver pulsera, los oscuros ojos de Dorian se
volvieron fríos y severos hacia Fabiana.
Fabiana, sintiéndose intimidada por su mirada, bajó mano que sostenía en alto, aunque con cierta
obstinación mantuvo en el aire.
Dorian extendió su mano hacia e: “Devuélveme eso.”
Fabiana lo miró con incertidumbre y lentamente retiró su mano, mientras cubría con otra su pulsera
de cuentas, mirándolo con ojos llenos de reproche y vulnerabilidad, “No te lo voy a devolver.”
Luego, con un nudo en garganta, lo miró: “?No decías que llevabas mucho tiempo buscando a
Amanda? ?Todo era mentira?”
Dorian lenzó una mirada hda y se dio vuelta para irse.
Fabiana mordió subio inferior, observando su silueta alejarse y con un tono desesperado y quebrado
le gritó: “?Dorian, ya regresé!”
él se detuvo de golpe y al volver mirada hacia e, sus oscuros ojos eran fríos y prantes.
“?Cáte!“, miró con frialdad, “Fabiana, tú solo eres Fabiana, no tienes nada que ver con nadie más.”
Dicho eso, Dorian se marchó sin mirar atrás.