Capítulo 496
lee
Amelia le echó una mirada a Dorian, notando su semnte frio, finalmente asintió con cabeza:
“Vale.”
No dijo más y se quedó sentada en silencio dentro del auto, su mirada ya perdida en el paisaje que se
deslizaba tras ventana.
Dorian no pudo evitar volver a miraria.
“Yo…” Se quedó en silencio por un momento, luego suavizó su voz para har, “No me gusta
escuchar sobre ti y otros hombres, especialmente si el tipo es tu ideal.”
E lo miró sorprendida.
El rostro guapo de Dorian estaba ligeramente tenso, sin mira.
“Ya me he forzado a aceptar lentamente el hecho de que no volverás, y no quiero seguir pendiente de
cualquier posibilidad entre tú y alguien más. Considera estoo dejarme conservar un poco de
esperanza.”
Su voz era tranqu y serena, manejando con seriedad, sin volver vista hacia e
Amelia no pudo evitar mirarlo.
El sol del atardecer de invierno praba ventana del auto, iluminando su rostro sereno y frío.
La seriedad con que dijo esas pbras, quizá era una ilusión causada por el atardecer, pero incluso
parecia tener un matiz de resignación y desción.
Ese Dorian hizo sentir un dolor punzante en el corazón.
E no dijo nada, entrzando sus manos que reposaban sobre sus rodis.
Dorian tampoco dijo nada más.
Cuando estaban a punto de llegar a casa,o de costumbre, se detuvieron en el supermercado para
comprar ingredientes frescos.
Compraban los viveres y cocinaban, igual que cualquier otra familiaún.
Aunque en casa no faltaban ni empleada doméstica ni el nutricionista, esa era única parte de su
vida que se acercaba a de una familia de tres, por lo que Dorian no queria que otros hicieran esas
tareas.
Al llegar a casa, Serenao siempre, se apresuró a cocina para ayudar.
Desde aque vez que cocinó con sus padres, le encantó ese ambiente familiar y ahora disfrutaba
cocinando con Dorian y Amelia, aunque su ayuda fuera limitada.
Sus padres no restringian demasiado, siempre que estuviera segura, dejaban intentar por si
misma.
En cuestiones de crianza, coincidian sorprendentemente.
Durante preparáción deida, Dorian era el chef principal mientras Amelia y Serena lo asistían
como siempre.
La cena sepletó rápidamente gracias al esfuerzo de los tres.
Serena tenia una expresión de excitación y anticipación en su rostro durante todo el proceso.
Amelia se detuvo varias veces mientras selionabas verduras para observarlos.
La interión entre padre e hija era cálida y cari?osa.
Solo en esos momentos, Dorian dejaba dedo su frialdad y distanciamiento público, volviéndose
mucho más
esible.
Los ojos de Serena también briban.
12.02
Amelia sabia que era hora de intentar reconciliarse consigo misma.
Hay un dicho que lo expresa bien: vida es asi, cuando no puedes escapar ni resistirte, es mejor
tratar de disfruta.
Original from N?velDrama.Org.
Después de todo, tener unpa?ero con quien criar a un hijo no es algo malo, también le permitía
rjarse bastante.
El amor no siempre es lo más importante de vida.
Después de cena, Amelia y Dorian pa?aron a Serena al parqueo solian hacer.
La peque?a queria jugar en los juegos mecánicos y su padre pa?ó
Amelia recibió una mada en su teléfono móvil y no los siguió.
Cuando terminó mada y regresó, padre e hija estaban en un juego que se elevaba lentamente,
una versión suave de torre de caida libre que se alzaba algo alto, Amelia alzó vista y apenas
distinguía sus siluetas:
El juego tardaria unos diez minutos más en bajar, y e, esperando abajo, empezó a sentir el frio y el
aburrimiento Notó una tiendita cercana y se dirigió hacia el lugar.
“Bienvenida,” saludó una joven y sonriente vendedora al ve entrar.
Amelia miró a su alrededor y se dio cuenta de que era una tienda de manualidades DIY. La sión de
exposición mostraba una variedad de artesanías finas y de moda, cada una con su tema, enfocadas
en el romanticismo y reconciliación, ramente orientadas a parejas jóvenes.
Al ver que Amelia observaba fijamentes obras de arte en pared, vendedora sonrió y preguntó:
“?Puedo ayuda en algo, se?ora? En nuestra tienda podemos hacer de todo.”
Amelia se rascó cabeza, incómoda, y dio media vuelta para irse. Pero mientras caminaba, sus
pasos se fueron haciendo cada vez más lentos hasta que se detuvo porpleto. Se volvió, miró con
duda a empleada guapa y le preguntó: “Oye, estaba pensando en hacer por mi misma un regalo,
para alguien especial. ?Ustedes tienen algo de manualidades, para armar un regalo con mis propias
manos?”
Capitulo 497