Capítulo 450
Así se pasó noche en v.
El proceso de separar a Amelia de Amanda fue doloroso yrgo.
En realidad, desde hace más de dos a?os, cuando los resultados de prueba de paternidad de
Amelia y Lorenzo salieron, él ya había dejado de aferrarse a idea de que Amelia fuera Amanda.
Incluso si Amelia fuese Amanda, una Amelia sin recuerdos de infancia solo era Amelia, así que el
resultado de prueba ya no importaba.
En aquel momento ya se había dado cuenta de que Amanda ya no existía en este mundo y poco a
poco había aceptado esa realidad.
Durante más de dos a?os, Amelia había sido solo Amelia para él. Ya no trataba de recordar a
Amanda, ni buscaba su sombra en e, solo cuando Lorenzo quería que Amelia dise?ara el dise?o
para Hacienda Sabín bajo el nombre de Amanda y cuando Fabiana tuvo que disculparse
públicamenteo Amanda, fue cuando inconscientemente veía a Amelia y Amandao una s,
así que quería protege por instinto.
Pero después de esos dos eventos, en su corazón surgió esperanza de que Amelia era Amanda y
que algún día recordaría su infancia.
Los problemas entre Amelia y él, parecían ser entre sus padres y su familia, pero Dorian sabía que
verdadera razón era Amanda.
E estaba convencida de que solo era un reemzo de Amanda y no podía superar ese obstáculo,
así que todass dificultades se convertían en algo que no valía pena el esfuerzo ni el tiempo.
Por eso, ante presión de sus padres ysplicaciones de su familia, e no luchaba ni se
esforzaba, solo elegía alejarse.
Para e, ni ellos ni siquiera él mismo valían su tiempo.
E siempre estaba pensando en alejarse y podría hacerlo en cualquier momento.
Por lo tanto, solo si e era Amanda, con todos los recuerdos intactos de su infancia y juventud, podría
dejar dedo todos sus problemas y elegir estar con él con determinación.
Pero el nuevo informe de prueba de paternidad de Lorenzo y Fabiana había destrozado esa
posibilidad porpleto. Durante más de dos a?os, él no había mencionado el tema, ni hado de
Amanda, para evitar esa posibilidad.
Pero no había considerado que Fabiana en realidad fuese Amanda.
Dorian pasó noche entre incertidumbre y lucidez.
Original from N?velDrama.Org.
Aunque el proceso de separación era doloroso, era algo que tenía que hacer.
Se sentíao noche en que su madre murió, con el dolor y ra conciencia de que e nunca
volvería, ni Amanda, ni Amelia.
En aquel entonces tenía a Amandita para ayudarlo a superar esos tiempos, pero ahora estaba solo.
Amelia estaba a sudo, pero su corazón nunca había estado con él.
Ahora, incluso única posibilidad de que e regresara se había ido.
Al día siguiente, ni Amelia ni Dorian haron del asunto al despertar.
Continuarono siempre, cocinando, desayunando juntos y luego yendo al trabajo.
Por tarde, Amelia pidió permiso ypró algunos tónicos para llevar al hospital.
Cuando llegó a habitación de Eduardo, Cintia y Pam estaban allí. Las dos se sorprendieron al
ve.
73.99
Capitulo 450
Cintia sabía que Eduardo le había enviado un mensaje a Amelia y que e no había respondido, así
que pensó que Amelia no le haría caso, por lo que se quedó desconcertada por un momento, sin
reionar.
Pam también se quedó mirando a Amelia durante un buen rato sin recuperarse.
En cambio, Eduardo estaba mucho más tranquilo.
“Llegaste“, dijo, con el mismo tono de siempre, aún con esa actitud paternalista de cabeza de familia.
Pam reionó de inmediato y saludó a Amelia con entusiasmo: “Cu?ada, viniste a ver a papá, ven,
siéntate aquí.”
Mientras haba, acercó una si para que se sentara.
“Gracias“, dijo Amelia en voz baja, luego miró a Pam y le dijo: “Llámame Amelia, por favor.”
Pam esbozó una sonrisa incómoda, sin saber si responder o no, mientras sus ojos no podían evitar
desviarse hacia Eduardo, quien yacía en cama del hospital.
Eduardo seguía con el ce?o fruncido, manteniendo su postura.
Pam no pudo resistirse y le susurró: “Papá.”
Pero él no le prestó atención, simplemente levantó vista y miró: “Anda, vete a casa y descansa.
Con tu mamá aquí es suficiente.”
“Pero…”
Pam dudaba, no quería irse.
Temía que si se iba, su padre diría algo hiriente o se enojaría de nuevo; tene a e allí al menos
podría suavizar un poco el ambiente cuandoenzaran a vr chispas.
A pesar de estar enfermo, autoridad de Eduardo seguía presente y lenzó una mirada fulminante.
“Quiero har con tu cu?ada, no necesitas quedarte.”
Después de decirlo, se dio cuenta de que había usado sin querers pbras “tu cu?ada” y se sintió
un poco incómodo, tosiendo ligeramente dijo, “Ve a casa.”
Cintia también le hizo se?as a Pam: “Anda, ve a cuidar a Pa, yo estaré aquí.”
“Oh.” Pam miró preocupada a Amelia y finalmente asintió con reticencia: “Entonces me voy, si algo
pasa, llámenme.” Después de decirlo, se despidió de Amelia: “Cu?ada, no los molestaré más,
hamos luego.”
Amelia asintió: “Está bien.”
Pam recogió sus cosas antes de irse.
Pero en el fondo no se sentía tranqu y tras dudarlo varias veces, decidió mar a Dorian.
él estaba en una reunión, escuchando a los miembros de junta directiva informar sobre el trabajo
del último trimestre, cuando vio que su teléfono se iluminaba y, al ver el nombre de “Pam“, se
detuvo un instante antes de responder.
“Hermano, hace un par de días papá me pidió que le coordinara un encuentro con tu esposa, tiene
algo de qué harle. En este momento, e vino a verlo al hospital.”
Apenas respondió mada, voz ansiosa y llena de culpa de Pam llegó desde el otrodo del
teléfono.
Dorian se levantó de repente.
Los demás en reunión lo miraron sorprendidos.
Pam también escuchó el ruido de si siendo empujada y se preocupó, pero aun así le explicó:
“Quería quedarme alli para ver si podia ayudar a aliviar tensión, pero papá me mandó a salir, ?no
quieres ir al hospital a ver?”
“Gracias por decirme.”
Dorian le respondió con calma, colgó el teléfono y miró a los presentes, “La reunión de hoy termina
aquí.”
??
13.33
Dicho eso, se dio vuelta y se fue, dejando a todos intercambiando miradas confundidas.
En habitación del hospital, Amelia miraba tranqumente a Eduardo, cuyo semnte no era el
mejor.
Aunque su rostro no lucía bien, parecía estar de buen ánimo.
?Cómo se siente ahora?“, preguntó Amelia, con su voz siempre suave y tranqu.
“No tienes que preocuparte.” Dijo Eduardo, aún con tono áspero.