Capítulo 381
Amelia mó con incertidumbre, algo sorprendida.
No esperaba encontrarse con Beatriz Soto allí.
Beatriz era esposa de su hermano Fabio.
Desde que Amelia se fue de casa hace más de dos a?os, habían pasado otros tantos sin ver a Beatriz
o a su hija Lea.
Ni siquiera habían mantenido contacto por WhatsApp.
Beatriz y Fabio le llevaban seis a?os a Amelia; eranpa?eros de secundaria y ya estaban juntos
cuando Amelia apenas iba en sexto de primaria.
La pareja mantenía su rción en secreto, lejos del conocimiento de ambas familias.
Fabio tampoco tenía mucha estima por Amelia y nunca hizo el esfuerzo de presenta a Beatriz.
Fue hasta que Amelia estaba en su primer a?o de universidad que se enteró de existencia de
Beatriz, cuando Fabio, ya graduado, se casó legalmente con e.
Amelia no asistió a su boda.
Nadie había invitado.
Para fin de a?o, cuando Amelia volvió a casa paras fiestas, Beatriz ya había llevado a Fabio a pasar
Navidad con su familia, así que tampoco se vieron.
En los a?os siguientes, debido a distancia con su familia y necesidad de trabajar para pagar sus
estudios, Amelia apenas si volvía a casa en Navidad y casi no tenía oportunidad de encontrarse con
Beatriz.
No fue sino hasta después de graduarse y casarse con Dorian, mudándose a Arbda, que finalmente
tuvo un encuentro formal con Beatriz. Aun así, rción era distante y no había necesidad de
mantener contacto privado, así que nunca se agregaron en WhatsApp. Si algo surgía, bastaba con
mencionarlo en el grupo familiar.
Hace más de dos a?os, tras un conflicto con nca y Fabio por una suma de dinero que le habían
pedido a Dorian, nca enfurecida expulsó a Amelia del grupo familiar y junto con Fabio,
bloquearon. Así se cortóunicación de Amelia con familia a través de WhatsApp.
Y con eso, también perdió contacto con Beatriz.
Amelia no esperaba reencontrarse con Beatriz de esta manera.
? 2024 N?v/el/Dram/a.Org.
La peque?a Lea, que ya tenía más de cuatro a?os, no reconocía a Amelia después de tanto tiempo y
la miraba con ojos grandes, curiosos y confundidos.
Igualmente, Serena observaba desconcertada a mujer que cari?osamente maba a su madre por
su nombre.
En ese momento, Beatriz también notó a ni?a en brazos de Amelia y le preguntó con asombro: “?Y
e es?”
E no sabía qué responder.
Nunca había hado de Serena con su familia, ni siquiera con Fausto.
No era tanto por miedo a que pensaran mal de e por ser madre soltera, sino por preocupación de
que rcionaran
a Serena con familia Ferrer y utilizaran esa información para chantajear o causar problemas.
Eso era algo que nca y Fabio serían capaces de hacer.
Al darse cuenta de reluctancia de Amelia a responder, Beatriz cambió de tema con cierta
iodidad: “?Cuándo volviste? Hace tiempo que no te veía.”
“Regresé pors vacaciones de verano,” respondió Amelia, consciente de que Fabio podría estar
cerca y no quería encontrárselo en ese momento. Con una disculpa hacia Beatriz a?adió, “Mis amigos
me esperan adentro, mejor nos vamos. Hamos luego.”
3
“ro,” contestó Beatriz despidiéndose con una sonrisa, luego le dijo a Lea, que aún miraba curiosa a
Amelia, “Lea, dile adiós a tu tía,”
Ese “tía” le tocó el corazón a Amelia.
Le hizo un gesto de despedida a ni?a: “Adiós, Lea.”
Lea, sin reconocer a Amelía, se mostró tímida y simplemente quedó miránd sin decir una pbra.
Beatriz se sintió un poco incómoda: “?Leíta, no recuerdas a tu tía? Esta es tía Meli, dile adiós.”
La peque?a, bajo insistencia de su mamá, dudó un momento antes de mover su manita, pero no dijo
nada, todavía estaba tratando de reconocer a Amelia.
E no se lo tomó a mal, le dijo adiós con mano y luego se agachó para que Serena le dijera adiós a
Beatriz y a Leíta. Serena, muy obediente, les saludó con mano: “Se?ora, se?orita, adiós.”
Beatriz también sonrió y les devolvió el saludo con mano, ese “se?ora” de Serena dejó un poco
confundida sobre rción entre Amelia y Serena, pero no era apropiado preguntar. Miró a Amelia
alejarse antes de atender mada.
“?Dónde están?” Preguntó Fabio desde el otrodo del teléfono con impaciencia. “?No habíamos
quedado en encontrarnos en el estacionamiento?”
“Es que el estacionamiento está sucio y sofocante, Leíta y yo estamos aquí en entrada principal,
apúrate.”
Beatriz también estaba irritada cuando colgó el teléfono.
Fabio se sintió un poco irritado. Con toda ira acumda y su bebida de horchata ya terminada,
lanzóta vacía al aire y pateó lejos sin pensarlo.
Dorian acababa de salir del coche cuando vio unata roja vndo hacia él. Instintivamente se echó a
undo y levantó mano para atraparta en pleno vuelo.
Al levantar vista, Fabio se quedó pasmado.
“?Cu?ado?” Incluso su saludo sonó incierto.
Dorian también lo reconoció y frunció el ce?o ligeramente.
Fabio, avergonzado, se apresuró a tomarta des manos de Dorian y explicó torpemente: “Pensé
que no había nadie por aquí y quise desahogarme un poco con los pies, ?no te golpeé, verdad?”
“No.”
Dorian respondió secamente y se dio vuelta para irse.
Fabio se apuró a seguirlo y mientras caminaba no pudo evitar preguntarse por qué Dorian estaba allí.
Ese lugar era un parque temático y normalmente era visitado por adultos con ni?os o por parejas
jóvenes enamoradas, ninguno de los cuales parecía encajar con Dorian.
En los últimos a?os, debido al divorcio de su hermana, no había sido apropiado para Fabio buscar a
Dorian; por lo que no estaba muy al tanto de lo que estaba ocurriendo con él.
Pero hasta donde sabía, no había tenido noticias depromisos o matrimonios en los últimos a?os y
mucho menos de tener hijos.
A menos que se tratara de un nuevo amor.
Fabio no pudo evitar echarle un vistazo a Dorian; no podía imaginar a ese hombre tan serio y distante
gastando tiempo en citas románticas.
Sabía lo distante que Dorian podía ser cons mujeres por el matrimonio entre Amelia y él.
Cuando se casaron, él pa?aba a su hermana de vez en cuando a cenar en casa o aer fuera,
pero entre Dorian y Amelia no había muestras de cari?o, nada que ver con el modo en que Beatriz y él
se mostraban cari?osos y juguetones. Su rción parecía de esos dramas de época donde los
protagonistas están forzados a estar juntos: respetuosos y corteses, pero sin amor.