Capítulo 373
Héctor casi tropieza con Fabiana cuando e frenó en seco al salir del ascensor y miró confundido y
preguntó: “?Qué pasó?”
Fabiana, ya de espaldas, respondió: “Nada, recordé que tengo que ir a oficina del presidente a
buscarle algo.”
Sin más, se dio vuelta y corrió hacia escalera.
“?No vas a fichar?” Héctor no pudo evitar recordarle.
“No te preocupes.”
Su voz ra se escuchaba desde escalera, alejándose cada vez más.
Héctor sacudió cabeza, sonriendo: “Es toda una princesa.”
Ya dentro, se encontró con Serena en entrada, mirando a su alrededor con curiosidad. Al ve,
peque?a saludó con timidez pero educación: “H, se?or.”
Héctor, que no había estado el día anterior y no conocía a Serena, se sorprendió y se agachó para
saluda con una sonrisa: “H, peque?a.”
Serena, bien educada, le devolvió el saludo: “H, se?or.”
Héctor se rio con su ternura: “Qué linda eres, ?de quién eres hija?”
Mientras haba, extendía mano hacia su meji rosada.
Justo entonces unpa?ero pasó por detrás y le informó: “E es hija del Sr. Ferrer.”
La mano de Héctor se detuvo en el aire y se giró sorprendido: “?De verdad?”
“No te estaría enga?ando“, dijo elpa?ero y saludando a Serena con cabeza, volvió rápidamente
a su puesto.
Héctor tampoco se quiso entretener más y tras despedirse de ni?a con mano, se apresuró a su
escritorio.
Amelia, viendo que ya era hora de empezar a trabajar y sin querer que su hija causara distriones,
mó a Marta para que llevara al área de juegos para ni?os en el segundo piso, un espacio junto al
gimnasio dise?ado para el bienestar de los empleados y sus hijos durante los díasborales.
Justo cuando Marta bajaba con Serena, Rufino salió de su oficina. Al no ver a Fabiana, frunció el ce?o:
“?Todavía no ha llegado Fabiana?”
“Hace un momento estaba aquí, dijo que iba a oficina del presidente a buscar algo y se fue“, informó
Héctor, levantando vista hacia Rufino.
“Entendido“, dijo Rufino sin sorprenderse.
E, con aure de ser Amanda Sabín, siempre fue del agrado de Eduardo y frecuentemente le
pedía favores.
E se había convertido en un puente entre familia Sabín y familia Ferrer.
Además, le sorprendió fue noticia de que Eduardo ya había despertado, lo que le alivió
preocupación que había llevado durante toda noche.
Fabiana no esperaba volver a encontrarse con esa peque?a en oficina. Caminaba nerviosa de
arriba abajo en el pasillo, indecisa si regresar o no.
No temía que ni?a reconociera; después de todo, una ni?a de dos a?os apenas tiene memoria.
Además, e había encontrado los nos, no los había robado ni arrebatado.
Pero a pesar de repetirse eso una y otra vez, en el fondo culpa le impedía entrar a oficina.
Caminaba pors escaleras arriba y abajo, incapaz de decidirse a volver o de preguntar si ni?a
seguía allí, no quería parecer demasiado interesada.
12.04
Capitulo 373
Bajo esa presión psicológica, empezó a arrepentirse de haber dicho que los dise?os eran suyos.
Jugaba con su teléfono, considerando si confesarle todo a Lorenzo y dejar que él ses arrera con
sus abuelos.
Pero al recordar expresión emocionada de Manuel, no pudo hacerlo y volvió a guardar el teléfono.
Frustrada, se pasó una mano por el pelo y caminó hasta el área de descanso para empleados en el
segundo piso, pensando que ya que no podía volver a oficina, lo mejor sería descansar allí.
La reunión del consejo de administración de Dorian terminó en una hora.
Saliendo de s de reuniones, le pasó los documentos a Yael sin detenerse, mientras se dirigía al
ascensor.
Fue directo al piso diecisiete.
Todos estaban ocupados y el ambiente se sentía algo rjado, pero en cuanto vieron a Dorian
avanzar con paso firme hacia entrada, se caron al instante y se dieron vuelta, fingiendo estar
profundamente concentrados en su trabajo.
Dorian empujó puerta y entró, pero no miró a los demás. Se dirigió directamente a oficina de
Amelia y abrió
puerta.
Los que fingían estar ocupados no pudieron evitar mirarlo con curiosidad, pero solo alcanzaron a ver
su figura desapareciendo antes de que puerta se cerrara con un suave “ck“.
El grupo quedó en silencio.
Dorian observó oficina de Amelia y luego le preguntó: “?No está Serena?”
“Le pedi a Marta que llevara al área de juegos del segundo piso“, respondió e. “No quería que
distrajera a todos mientras trabajan.”
Dorian asintió: “Voy a busca.”
Luego le preguntó: “?Vienes?”
Amelia negó con cabeza: “Mejor no, tengo una reunión en un rato.”
él asintió de nuevo, sin insistir: “Entonces, tú sigue. ?Comemos juntos al mediodía?”
Amelia asintió: “ro.”
Content rights belong to N?velDrama.Org.
Dorian no dijo más y salió de oficina.
Se dirigió directamente al área de juegos del segundo piso.
Serena jugaba feliz en piscina de pelotas. Al levantar vista y ver a su papá acercándose por
puerta de cristal, gritó alegremente “papá” y se levantó de entres pelotas, corriendo torpemente
hacia él.
Dorian llegó a puerta justo a tiempo para agacharse y atrapar a Serena, que corría hacia él. La
levantó en brazos y le preguntó:
“?Te estás divirtiendo con tía?”
“?Sí!“, respondió ni?a con seriedad, cambiando de brazo para abrazar el cuello de Dorian. Al girar,
vio a Fabiana pasar por el otrodo del muro de vidrio, La reconoció y mó con alegría: “?Se?orita!”
Fabiana se giró por instinto y vio a Serena en brazos de Dorian. Deteniéndose en seco.
Serena pensó que no había escuchado y mó de nuevo con voz más fuerte: “Se?orita!”
Dorian miró a Fabiana y luego a Serena: “?Conoces a esta se?orita?”
La ni?a asintió y justo cuando iba a har, Fabiana ya se había acercado con una sonrisa y le dio
mano a Serena: “?Qué haces aquí, peque?a?”
Luego miró a Dorian y sonrió: “Sr. Ferrer, ?de dónde sacaste a esta preciosura? Es demasiado linda.”
él respondió: “Es mi hija.”
212
12:05
P
Fabiana se quedó sin pbras.