Capítulo 326
Amelia no se inmutó ni por un segundo ante ovación estruendosa y los vitores que resonaban en el
recinto mientras subia al escenario con calma ypostura.
Aunque no tenia mucha experiencia frente al público, no mostró signos do nerviosismo. Con cortesia y
buena educación, tomó el micrófono des manos de Rufino e hizo un gesto de agradecimiento ante
la multitud. Esperó a que los ausoc se apagaran paraenzar su discurso.
Sus pbras fueron breves y al grano, agradeciendo a empresa, a Rufino y al Grupo Esencia por
oportunidad, a todos por su reconocimiento, y luego explicó brevemente intención original detrás de
su proyecto. Habló con un ritmo sereno y confiado, sin rastro do tensión o inseguridad.
Cintia, sentada entre el público, observaba a Amelia en el escenario con una expresiónpleja y una
mueca de desagrado.
Nunca habria imaginado que Amelia fuera Amy y aunque sablo que se ha graduado de una
universidad de renombre mundial y que ahora era directora de dise?o de Estudio Esencia–Rufino,
nunca ha rcionado su éxito con su verdadero talento.
En su mente, todo se resolvía con dinero, talo Eduardo había abierto una empresa para que e
jugara as Inversiones. Tituloso presidente o gerente general estaban a su elión, si ganaba
era un logro, pero si perdía no importaba demasiado.
Pensaba que Dorian había hecho algo simr con Amelia.
Dorian siempre había sido responsable y para cumplir el último deseo de su abuelo de verlo casado,
eligió a Amelia. Pero después de lleva a casa, no tratóo merecia, dejánd s durante
a?os.
Además, él amaba a Amanda y probablemente Amelia estaba al tanto.
Así que cuando se divorciaron, Dorian, sintiéndose culpable por haberle robado dos a?os de su vida,
decidiópensa con un buen cargo, lo cual le parecia lógico a Cintia.
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Eduardo había hecho algo simr para salvars apariencias, también invirtiendo dinero, pero en
educación, algo que Cintia entendia que se podiaprar, mientras que otros aspectos estaban más
allá de suprensión.
Cintia ni siquiera pudo conectar a Amy con Amelia cuando se encontró en el vestibulo.
Amelia era demasiado joven y su dise?o para el proyecto de resort de estilo tradicional era demasiado
impresionanteo para asociar a una chicao e con un trabajo tan sobresaliente. Imaginaba
que una dise?adora de verdad debería tener al menos 35 a?os, con conocimientos, experiencia y
elocuencia, no alguieno Amelia, que en su opinión era demasiado joven e inútil en casa
Eduardo también tenia un ce?o fruncido.
Sentia mismaplejidad de emociones que Cintia.
Estaplejidad incl el hecho de que habían expresado abiertamente su gusto y admiración por
una chica que despreciaban, sin saber que e era dise?adora principal.
Ser desenmascarado de tal forma no era agradable.
Entre bastidores, Rufino no podia evitar mirar a Eduardo y Cintia, observando cómo sus rostros se
tensaban y cambiaban de color, preguntándose qué sentirian al descubrir que mujer a que
menospreciaban era, de hecho, dise?adora que tanto admiraban.
Lamentablemente, ceremonia aún no había terminado y no tenia oportunidad de explorar sus
sentimientos más a
fondo.
Se sintió un poco decepcionado y su mirada se desvió hacia Dorian.
Dorian observaba atentamente a Amelia en el escenario, con los brazos cruzados y una sonrisa suave
en susbios. Sus ojos oscuros y profundos reflejaban una suave admiración y una genuina alegría
por su éxito.
Cintia y Eduardo también notaron mirada de Dorian y se sintieron aún pear.
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Capitulo 326
Pensando en que Rufino había mantenido el secreto de forma tan misteriosa, sus rostros se
ensombrecieron aún más con una mez de humición y enfado,o si todos estuvieran al tanto
menos ellos, jugando con elloso si fueran tontos
Amelia, por su parte, no ha prestado atención a Cintia y Eduardo. Solo al final de su discurso,
instintivamente dirigió su mirada hacia Dorian.
éllenzó una sonrica mientras audia suavemente, sin quitarle mirada de encima en ningún
momento.
Amelia le devolvió una sonrisa tenue y luego agradeció al público, antes de pasarle el micrófono a
Rufino y bajar del escenario con tranquilidad.
Solo cuando pasó aldo de Eduardo y Cintia les echó un vistazo de reojo.
Ambos tenian el rostro tenso, marcado por distintos grados de iodidad y palidez, haciendoo
si no hubieran visto.
E tampoco les prestó atención y se sentó en su lugar con calma.
Dorian se inclino hacia e y preguntó en voz baja: “?Todo bien?”
Amelia asintió levemente: “SI, todo bien.”
“Estuviste increible allá arriba, le dijo él. “Muy segura en el escenario.”
“Gracias,” murmulló con losbios apretados, agradeciéndole sinceramente.
él le devolvió sonrisa: “De nada.”
Tras un breve resumen de Rufino en el escenario, invitó a Dorian, Amelia, Eduardo, Cintia, Yael y
todos los lideres de proyecto a subir al escenario para anunciar el inicio des obras, así ceremonia
de inauguración llegó a su fin.
Luego vino sesión de fotos.
Aparte des sonrisas forzadas de Eduardo y Cintia, los demás mostrahan un ánimo rjado y feliz.
Al bajar del escenario, Dorian y Amelia fueron rápidamente rodeados por invitados y periodistas.
La gente estaba muy interesada en esos dos jóvenes talentos, tanto en sus habilidadeso en su
apariencia.
Eduardo y Cintia observaban a pareja desde afuera del circulo, sin expresión alguna.
Rufino, habiendo cumplido su parte, se acercó a ellos y viendo que multitud rodeaba a Dorian y
Amelia, les dijo con una sonrisa: “Se?or, se?ora, ?no creen que hacen una buena pareja?”
Cintia, incapaz de mantenerpostura, lo miró friamente: “Rufino, ?hiciste esto a propósito? Si
sabias que e era Amy desde el principio, ?por qué no nos lo dijiste?”
*Se?ora, realmente me está malinterpretando,” respondió Rufino con un aire de inocencia. “Yo no
sabía que les importaria si e es Amy o no. Amelia ya trabajaba en nuestrapa?ía en Zúrich,
generando buenos beneficios y liderando proyectos exitosos, contribuyendo enormemente a
reputación de empresa. Pero yo no sabia que e era esposa de Dori, a Amy conozco desde
que llegó a Europa, y realmente no sabia que ustedes desconocían que ese era su nombre en inglés.”
Cintia, con el rostro frio, no dijo nada, ramente no creía sus excusas pero sin tener pruebas para lo
contrario.
“Realmente queria decirles en s de descanso, continuo Rufino, todavía con un tono de agravio.
“Pero no me dieron oportunidad, ?verdad? Empezaron a rega?ar a Amelia sin preguntar y con eso
la espantaron antes de que pudiera presentarlos.”
Cintia se enfrió aún más: “Ahorrate tus juegos.”
Rufino seguia sonriendo, con ojos sumisos y disculpándose: “Se?or, se?ora, lo siento mucho, fue mi
error.”
Luego,o si no pudiera dejar el tema, les preguntó: “?Les gustaria que se los presentara ahora?
Ustedes decían que les gustaba y admiraban su trabajo, que querian conoce para considerar una
cboración argo zo, ?no es asi?” El rostro de Cintia y Eduardo se volvió aún más pálido.