Capítulo 311
Serena salió de su casa con confianza de quien conoce bien su camino y se dirigió directamente
hacia el ascensor Pero una vez alli, se encontró con un dilema.
Mirando fijamentes puertas cerradas del ascensor, confusión se dibujaba en su rostro. Recordó
haber visto a su mamá y a su tia presionar los botones del panel. Con una mirada de duda, giró sus
ojos hacia los botones y estiró mano para intentar alcanzarlos, pero estaban demasiado altos.
Sus mofietes regordetes se inron en se?al de desanimo. Entonces se dio vuelta para observar
puerta contra incendios detrás de e. Empujó puerta con curiosidad, avistorga escalera y sintió
un poco de temor. Queria entrar, pero también le daba miedo.
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Después de vacr un momento entre el ascensor y escalera, decidió adentrarse en escalera. Los
escalones eran algo altos y le costaba progresar. Sin embargo, sin más viones, optó por avanzar
a gatas, bajando de a poco.
No sabia dónde quedaba nta baja o el estacionamiento subterráneo, solo seguia su instinto
bajando por escalera, hasta llegar a una puerta donde ya no había más escalones Empujó puerta,
saliendo jadeante
Pero se encontró con oscuridad de un garaje, iluminado de forma tenue y con algunos coches
aparcados al azar, muy distinto al bullicio de avenida llena de vehiculos que recordaba.
Mirando los autos con perplejidad, sus grandes ojos curiosos finalmente captaron un rayo de luz
proveniente de entrada del garaje. No sabia qué significaba esa iluminación, pero pensó que debía
ser simr al exterior y corrió hacia e.
No obstante, Serena recordaba biens ense?anzas de su mamá; al caminar debia hacerlo pegada a
la ori, nunca por el centro de calle. Así que, a pesar de tropezar y correr tambaleante, siempre
estaba atenta a mantenerse junto a pared mientras corria
Se detenia de vez en cuando, miraba a su alrededor confundida y luego seguía corriendo hacia luz.
No había seguridad en el garaje, solo una barrera automática que se abría con tarjetas,
Launidad estaba tranqu y no había tráfico de vehículos a esa hora.
La ni?a salió del garaje sin problemas.
El tráfico en calle revitalizó de inmediato. La bolsa de t que llevaba en el codo era grande y
debido al cansancio,enzaba a arrastrarse por el suelo. No sabíao levanta mejor, así que
simplemente elevó el codo lo más alto que pudo.
Su pijama también le quedaba algo grande y tuvo que subirse los pantalones con fuerza. Después de
ajustarse. continuó corriendo con entusiasmo en dirión a empresa Dorian.
Tenia una buena memoria y un excelente sentido de orientación. Recordaba el camino que habia
tomado con su mamá al volver a casa al mediodia. Serena estaba convencida de que el dibujo de su
mamá todavía estaba en oficina de el se?or bonito y quería recuperarlo.
Con esa determinación en su corazón, corrió con toda su energia, aunque bolsa de t y el
pantalón no cooperaban mucho. De vez en cuando tenia que detenerse para respirar y ajustar su ropa,
pero no mostraba se?ales de cansancio
A medida que avanzaba, empezaba a encontrarse con más gente.
Muchos peatones miraban con
una mez de confusión y preocupación.
Serena, siendo peque?a y con plemas cortas, no se percató des miradas de los adultos y aunque
estaba agotada, no disminuyó su paso, simplemente continuó adnte con una mirada de
desconcierto.
Una joven pareja que pasaba vio caminando s por calle y preocupados, decidieron acercarse.
“Ninita, ?dónde están tu papá y tu mamá?, preguntó joven con suavidad.
Serena levantó mirada confundida hacia muchacha guapa y el joven que pa?aba.
Movió cabeza de undo a otro con inocencia: “Mamá, fue a trabajar.”
La chica preguntó “?Y por qué estás s en calle entonces?”
Capitulo 311
“Voy a buscar el dibujo de mamá,” respondió con seriedad.
La joven no entendió bien y miró a su novio, quien estaba a sudo, sin saber qué hacer.
Serena, ansiosa por seguir su camino, intentó avanzar, pero joven detuvo agarránd del brazo:
“Peque?a, es muy peligroso que andes s por aqui, ?te parece si te llevo a tu casa?”
Serena sacudió cabeza y se echó hacia atrás con caut. Recordaba ramentes pbras de su
mamá: nunca de irse con extra?os.
La muchacha no se atrevía a llevarse a ni?a sin más, así que después de harlo con su novio,
decidió mar a policia directamente.
Serena, al verlos hacer mada, se asustó un poco. Sus ojos se abrieron enormes y redondos, y
comenzó a retroceder lentamente, pensando en huir
La joven se apresuró a sonreir para tranquiliza, se agachó para char con e, desviando
conversación para ganar tiempo,
Serena se estaba poniendo nerviosa, repitiendo en voz baja una y otra vez: “Quiero irme ya.”
Capitulo 312