Capítulo 300
Enda rapidamente respondió al mensaje: “31, ya sé, vis cámaras de entrada.”
Parece que convivencia habin hecho su efecto, Frida, que antes era un torbellino despreocupado,
ahora era sumamente precavida y atenta a los detalles.
Serena habia estado esperando a que Amelia regresara y aunque quería bajar a busca, sabía que
tenía que trabajar, asi que le pido el celr a Frida para ma,
Frida conocía bien a Amelia, e siempre era puntual y nunca faltaba a una cita sin avisar; si decía
que iba a llegar a cierta hora, llegaba o al menos enviaba un mensaje si se retrasaba. Así que al no
aparecer, sintió que algo no encajaba y abrió app de vigncia de su casa,
Las cámaras de seguridad de casa de Amelia podían captar entrada de casa de enfrente y
desde app vio a Dorian saliendo de casa.
También lo vio pa?ar a Amelia hasta el piso 15.
Las cámaras de alta sensibilidad eran tan precisas que hasta un gato pasando por puerta dispararía
una alerta.
Amelia supuso que Frida estaría revisandos cámaras y respondió con un simple “SI”, puso su
celr a undo y se dispuso a descansar, pero entonces llegó otro mensaje de Frida, movida por
curiosidad:
“?Qué hace Dorian por aquí de repente?”
E respondió: “Compró casa de enfrente.”
Frida se quedó sin pbras.
Amelia estaba exhausta y no quería seguir conversando: “Voy a dormir un rato, dile a Serena por
favor, necesito descansar.”
Frida envió un emoji de “OK” pa?ado de un: “Descansa tranqu.”
Amelia apagó su celr y lo colocó en mesita de noche antes de acostarse para
En cuanto cerró los ojos, se sumergió rápidamente en el sue?o.
Content is ? by N?velDrama.Org.
Dorian no entró a molesta en su habitación.
dormir.
él todavía tenía trabajo pendiente, así que con un movimiento de sus dedos encendióputadora
que había quedado en reposo.
Laputadora estaba protegida con contrase?a.
Amelia no le había dicho contrase?a, pero Dorian recordaba que e solía usar contrase?as simples
como 1234, prácticamente inútiles.
Probó con esos números y en efecto,putadora se desbloqueó, revndo el escritorio.
Echó un vistazo al proyecto de dise?o que Amelia había dejado abierto. Todavía era un boceto.
Minimizó el programa y abrió su correo para concentrarse en su trabajo.
Pasadass once finalmente terminó.
Apagó panta deputadora y miró hacia habitación de Amelia; todo estaba en silencio. Aún
preocupado, decidió abrir puerta con cuidado.
El movimiento fue tan suave que no despertó.
E estaba profundamente dormida, en una posición perfectamente recta, cons manos colocadas
cuidadosamente sobre su abdomen,o si temiera astar algo.
Dorian recordaba que e solía dormir en posiciones menos rígidas.
Cuando estaba s, acostumbraba abrazar una almohada, apoyando mayor parte de su cuerpo
sobre e, buscando una sensación de seguridad.
10:55
Capitulo 300
Después de casarse, aunque no necesitaba almohada, seguia acumucándose inconscientemente
contra él en cama, a veces abrazandolo y colocando una piema sobre suya sin darse cuenta.
Cuando se dio cuenta, trató de contrrse un poco por vergilenza, pero aun así, so dormir dedo y
su cuerpo naturalmente tomaba forma de un camarón, una postura defensiva reminiscente de un
bebé en el útero.
Nunca había visto a Amelia dormir tan derechao ahora.
Dorian desvió su mirada hacia cara dormida de Ame y luego hacia su celr en mesita de
noche, deteniéndose
un momento.
Recordó el número de teléfono que Serena había tecleado meticulosamente noche anterior, sus
dedos se movieron sobre el teléfono.
Miró hacia Amelia en cama. E seguía durmiendo profundamente, ajena a su presencia en
puerta.
Dorian observó en silencio por un momento, luego sus dedos se movieron ligeramente y marcó el
número que Serena había dejado,
Llevó el teléfono a su oído lentamente, sus ojos oscuros fijos en el celr que estaba sobre mesita
de noche.
La suave voz de atención al cliente resonó en sus oidos: “H, el número que ha marcado está
apagado…”
El celr sobre mesita de noche tampoco mostraba se?ales de vida.
Dorian esbozó una leve sonrisa, sacudió cabeza y luego dirigió su mirada hacia Amelia, que yacía
en cama.
E dormía sin darse cuenta de nada.
él no se acercó para molesta.
Cerró puerta con cuidado y bajó al supermercado aprar algunos ingredientes frescos para
preparar un almuerzo
él mismo.
Al mediodía, Amelia aún seguía durmiendo y Dorian no quiso desperta, dejánd seguir durmiendo.
E tuvo un sue?o profundo yrgo, despertando as cuatro de tarde, con mente aún confundida
entre el día y noche. Se levantó por instinto paravarse y al entrar a s, se encontró
inesperadamente con Dorian, ocupado frente a suputadora. E se quedó pasmada, sin saber
cómo reionar.
él dejó de hacer lo que estaba haciendo y giró para mira: “?Despertaste?”
Amelia asintió con duda: “?Todavía no te has ido?”
“Uh-huh.” Dorian se levantó. “Ven aer algo, yo te calientoida.”
Dicho eso, se dirigió a cocina, sin intenciones de irse.
Amelia no sabía cuándo neaba irse y tampoco quería retenerlo por mucho tiempo.
“Quizás no hace falta calentar nada.” Amelia dijo. “Tengo ganas deer una parrida.”
Dorian se volteó para mira, sin decir una pbra, pero precaución en sus ojos oscuros puso
nerviosa sin razón alguna.
Sin embargo, e mantuvo supostura: “Hace tiempo que noo una buena parrida, tenía
pensado darme un gusto este fin de semana.”
Aunque no le gustabaer fuera, Dorian sabía que le gustaba parrida.
También sabía que a e le gustaba ir s a disfrutar de una buena parrida.
él observó por un momento y luego asintió: “Te pa?o, hace tiempo que tampoco disfruto de
una.”
E asintió: “Está bien. Me voy a cambiar.”
Cuando se gíró para irse, no pudo evitar voltearse de nuevo hacia él: “Quería Invitar a Dalia y a
Rufino, ?te importa? Me han ayudado mucho y he querido invitarlos aer.”
10:55
Capítulo 300
“Me importa.” Dorian miró fijamente.
Amelia frunció losbios: “Entonces, mejor no vengas.”
Dorian se quedó sin pbras.
“?Quieres que me vaya?” preguntó él, muy calmado.
E desvió mirada, sin mirarlo.
“Te estoy causando problemas.” dijo él suavemente.
Dorian miró en silencio por un buen rato y luego asintió levemente.
“Entonces me iré, cuídate.”
Su voz era tranqu, sin rastro de molestia o enojo.
Su súbita actitud conciliatoria dejó a Amelia momentáneamente atónita.
él no se demoró más, tomó su celr y le dijo unas amables pbras de despedida:
“Preparéida en mesa as dos, si quieres puedes calenta. Si prefieres salir aer hazlo,
pero no te desveles esta noche.”
Amelia solo pudo asentir instintivamente, confundida por su repentina cooperación y gentileza.
Dorian no se quedó más tiempo, abrió puerta y se fue.
Con puerta cerrada, Dorian se quedó parado al otrodo, sin moverse por unrgo rato.
Respiró hondo, tratando de contener inquietud y el sentimiento de impotencia que brotaban en su
pecho y se marchó.
Cuando bajabas escaleras, sacó su celr y mó a Marta, queriendo ver a Serena.
Marta contestó rápidamente tras unos tonos de mada.
“H Marta, soy Dorian.”, dijo con calma. “Estoy buscando a Serena, ?están en casa?”
“No, no estamos.” La voz de Marta sonaba un poco apenada. “La mamá de Serena tomó vacaciones y
nos fuimos de viaje.”
Dorian esbozó una sonrisa que no llegó a sus ojos.
“Pásale el teléfono a mamá de Serena.”
Hubo una pausa vte: “No sé si es buena idea, podría malinterpretarse.”
él replicó: “Entonces que me hable Serena.”
Marta dijo: “E está durmiendo. ?Qué tal si le digo que lo me cuando despierte?”
“Está bien.”
Dorian colgó el teléfono de un golpe y soltó unrgo suspiro, su guapo rostro aún marcado por
tensión.
No se dio vuelta para confirmar nada en el decimoctavo piso.
Sin mirar, sabía que e no estaría en casa.
Amelia contempló puerta cerrada, parada en su lugar sin moverse, sin sentir alegría ni tristeza, solo
un entumecimiento.
Se quedó sentada s en habitación durante horas, hasta que el crepúsculoenzó a caer y
finalmente regresó a su habitación a buscar su celr.
Frida le había dejado un mensaje de voz esa ma?ana mientras dormía.
Marta y e habían llevado a Serena a jugar a ciudad vecina de Valverde y le decía que no se
preocupara.
Valverde, un destino turístico junto al mar, era conocido por su clima agradable y sus hermosos
paisajes, con extensas yas y unarga costa, además de contar con numerosos proyectos de
entretenimiento acuático para ni?os.
La arena y el agua siempre habían sidos delicias de los peque?os.
Serena, que había crecido sin haber visto el mar ni tenido muchas oportunidades de jugar con arena y
agua, estaba extremadamente emocionada. Apenas llegó a ya,enzó a correr alegremente,
jugando con arena y el agua. Frida también le había enviado un video de Serena disfrutando y
jugando felizmente.