Capítulo 296
“ro, me encargo ahora mismo”, respondió Yael, dándose cuenta de lo que necesitaba hacer.
Dorian continuó, “Busca a alguien ágil, con carácter fuerte y ojo avizor, que no le tenga miedo a nada.”
“Entendido,” Su asistente asintió rápidamente.
“Además,” Dorian se acercó a ventana, “?qué ha pasado con casa que te pedí?”
“Ma?ana por ma?ana podemos ver casa.”
Yael respondió sin atreverse a preguntar por qué Dorian no se había presentado para cita con el
agente inmobiliario el primer día.
Habían quedado para ver casa esa misma noche y Dorian se había ido as seis de tarde, pero a
eso des seis y media, le mó para decir que algo había surgido y no podía ver casa, pidiéndole
que reprogramara con el agente.
Como siempre, su jefe era generoso y habíapensado al agente y al propietario por su tiempo con
una generosapensación por caión.
“Está bien, coordínalo.”
Dorian colgó el teléfono.
Esa noche tenía nes de ver casa, pero surgió lo de Lorenzo buscando a Amelia para dise?ar una
hacienda para Manuel y Elisa en nombre de Fabiana, y decidió pa?ar a Amelia en lugar de ir con
el agente.
El propietario no había dejado todo en manos de agencia y tenía sus propios asuntos que atender,
por lo que no habían podido contactar al propietario en esos días y visita a casa se había
retrasado.
Después de que Dorian se fue, Amelia regresó al piso dieciocho, todavía parecía desanimada y sin
energía.
Serena estaba dormida.
Frida ya había vuelto y había visto ens cámaras de seguridad a Dorian llevando a Serena a casa, lo
que mantuvo inquieta toda noche, esperando a Amelia.
Al ver entrar a Amelia, Frida se apresuró a preguntar.
“?Qué pasa con Dorian?”
E negó con cabeza ligeramente: “No tengo ni idea.”
Cada pbra de Dorian parecía tener un significado oculto.
No sabía si había detectado identidad de Serena o si simplemente estaba reflexionando.
Dorian siempre era paciente.
No se movía hasta que tenía suficientes pruebas y certezas.
Era igual en los negocios, era un viejo zorro cuando se trataba de hacer bajar guardia a sus
oponentes.
Frida preguntó con el ce?o fruncido: “?Y ahora qué piensas hacer?”
Amelia miró, vte, con losbios apretadoso si estuviera pensando.
“?Todavía no has decidido?” Su amiga conocía desde hace a?os y podía ver lo que estaba pasando
por su mente.
E asintió honestamente: “Sí, pasaron demasiadas cosas esta noche, todavía no he tenido tiempo de
procesar mis emociones, cualquier decisión ahora sería irracional. Quiero pensar un poco más.”
“Es lo mejor.”
Frida asintió conprensión miránd, y solo entonces se dio cuenta de que Amelia parecía distinta
esa noche, no había notado su estado debido a su preocupación por Serena.
10.55
“?Qué pasó?”, pregunto.
Amelia simplemente negó con cabeza y sonrió.
“Muchas cosas, un desastre.” No sabía por dónde empezar, “Solo quería ayudar a una anciana con
Alzheimer a llegar a estación de policía yo fichas de dominó, de alguna manera involucré a
Dorian, Serena, familia Sabín, Amanda y los padres de Dorian en todo esto, ahora estoy abrumada.”
Frida rio y le dio unas palmaditas en el hombro: “Entonces no pienses en eso ahora, ve y toma una
ducha, duerme bien y ma?ana cuando despiertes todo esto se habrá ido y podrás sentirte mejor.”
Amelia asintió: “Sí.”
Cuando regresó a su habitación, echó un vistazo a Serena en cama.
La peque?a aún dormía profundamente, con una postura no muy elegante, medio dedo abrazando
un peluche, sumida en un sue?o pesado.
Parecía estar so?ando algo lindo, ya que aunque sus ojos estaban cerrados, su carita seguía
frotándose contra el peluche y murmuraba algo, luciendopletamente satisfecha.
Marta estaba ocupada aldo, limpiando mesa.
E era una mujer que nunca podía quedarse quieta, su tiempo siempre estaba dividido entre cuidar a
la ni?a y ocuparse de los quehaceres de casa.
“Oye Marta, ?por qué no tomas un descanso?”, le dijo Amelia con voz suave. “Esas mesas pueden
esperar un poco.”
“No hay problema, igual estaría sin hacer nada.”, respondió mujer con una sonrisa. “Si me siento,
termino pegada al celr y me duele vista. Mejor sigo cons tareas.”
Amelia soltó una risita, sabiendo que era inútil insistir, así que no dijo nada más. Solo echó un vistazo
al dormitorio y notó los juguetes de Serena guardados ordenadamente en un bolso. Se detuvo un
segundo y luego preguntó: “Dime Marta, ?el se?or Ferrer estuvo con Serena esta noche? ?De qué
haron?”
Marta contestó: “Nada especial, solo le preguntó por sus papás, a ver dónde estaban.”
“?Y qué le dijo Serena?”, preguntó Amelia.
“E dijo que su mamá había llevado a abuelita a su casa y que de su papá no sabía nada.” Marta
continuó con sus quehaceres mientras haba y sonreía. “La chiquita le tiene mucho cari?o al se?or
Ferrer, sacó todos sus juguetes para mostrarlos y jugar con él. Y el se?or Ferrer, todo un caballero, se
quedó jugando con e. Al final hasta
intercambiaron números de teléfono.”
Al recordar eso, Marta mencionó: “Ah, por cierto, el se?or Ferrer te mó, pero parece que no viste el
teléfono.”
“Ah.”
Amelia apenas respondió.
E sabía que Dorian había mado.
Tenía un celr con doble SIM.
Estaba en un taxi cuando vio el número familiar parpadeando en panta, pero no se atrevió a
contestar.
Marta no tenía idea de lo que Amelia estaba pensando y siguió hando: “Pensé que con dejarle mi
número bastaría, ya que tú estás tan ocupada con el trabajo. Pero no, el se?or Ferrer le pasó su móvil
a Serena y le dijo que anotara tu número. La ni?a lo hizo sin más y yo no quise interferir.”
Amelia miró: “?El se?or Ferrer le pidió mi número a Serena?”
“Sí,” Marta respondió con una sonrisa. Al notar expresión de Amelia, se puso algo nerviosa, “?Qué
pasa?”
E solo sonrió: “Nada, nada.”
En ese momento, su teléfono empezó a sonar.
“Voy a salir a contestar esta mada.”
213
Capitulo 296
Dijo en voz baja y salió de habitación de Serena con el celr en mano. Vio que era una
videomada de un número desconocido.
Sin pensarlo mucho, colgó.
Pero apenas lo hizo, el teléfono volvió a sonar.
E colgaba, otra persona insistía, una y otra vez. No parecía ser una equivocación o una estafa.
Era alguien muy persistente.Content is property ? N?velDrama.Org.