Capítulo 294
Eduardo y Cintia aún no se habían acostado, estaban en s viendo tele y jugando con el perro.
Cuando Dorian irrumpió repentiramente por puerta, ambos se sorprendieron, se miraron y se
levantaron con vión.
Dorian echó un vistazo al salón decorado con esplendor, luego se dirigió a Eduardo y Cintia: “Esta
casa era de mi abuelo y dejó a mi nombre. A partir de ma?ana están desalojados, tendrán que
buscar otro lugar donde vivir.”
“?Tú qué?” Eduardo se indignó.
Dorian lo miró: “Ustedes dos tienen alrededor del 15% des iones de empresa. De ahora en
adnte, cada vez que hablen con Amelia, les voy a quitar el 5% hasta que lo recupere todo. Además,
en caso de disputas financieras, empresa tiene el derecho de solicitar congción des tarjetas
bancarias que tienen.”
“?Estás loco o qué?” Eduardo perdió el control y gritó a su hijo.
“Sí, estoy loco”, respondió él con calma, contrastando con furia de su padre. “Así que antes de
har o actuar, piénsenlo bien. Consideren qué deben decir y qué no, para no acabar perjudicándose
ustedes mismos.”
“?Qué te ha hecho esa mujer para que trates así a tus propios padres?” Rugió Eduardo. “Si lo hubiera
sabido, habría hecho lo imposible para evitar que e entrara en nuestras vidas.”
Cintia rápidamente lo detuvo y le dijo a Dorian con una voz suave:
“Dorian, nosotros solo queremos lo mejor para ti, podemos harlo. No es algo que no podamos
resolver. Si actúas de esta manera, solo vas a empeorar nuestro conflicto con Amelia.”
él esbozó una sonrisa fría: “?Acaso no les he dado suficientes oportunidades para har? ?No hemos
hado lo suficiente? ?Y qué ha pasado? Aprovecharon que estaba ocupado con el trabajo para
insulta y maltrata. ?No pensaron entonces que estaban exacerbando el conflicto entre ustedes?”
Cintia se quedó sin pbras.
“Antes fui demasiado tolerante con ustedes, pero tratar de razonar solo funciona con personas que
pueden pensar con ridad”, dijo Dorian, miránd fijamente. “Cuando ustedes decidieron ponerse
esas gafas de color y no ver realidad, perdieron capacidad de pensar con ridad, es una pérdida
de tiempo intentar razonar.
Además, no se crean tan importantes”, continuó Dorian. “Su aprobación ya no nos importa, ni a e ni
a mí. Si en el futuro quieren vivir tranquilos, mejor que se queden cados y aprendan cuándo
intervenir y cuándo no. Estoy seguro de que no necesitan que se los recuerde.”
“Estás desafiando a tu propia familia”, exmó Eduardo, con el enojo brotando de nuevo. “Te digo una
cosa, mientras yo viva, esa mujer no tendrá lugar en esta casa.”
Dorian lo miró con desdén: “Los que van a ser expulsados son ustedes, no confundans posiciones.”
Luego, gritó hacia el exterior: “?álex!”
El mayordomo, que estaba ocupado en el jardín, entró apresuradamente: “Sr. Ferrer, ?qué sucede?”
“Supervisa que el Sr. Eduardo y su esposa se muden a partir de ma?ana”, ordenó con frialdad. “Tienen
una semana para hacerlo. Si después de una semana todavía están aquí, ma a una empresa de
mudanzas.”
Dicho eso, se dio vuelta y se marcho.
“?Haz lo que quieras!”, gritó Eduardo desde atrás. “Un hombre que se deja manipr por una mujer sin
valor alguno, es una vergüenza para familia Ferrer. No dejaré en paz.”
Dorian se detuvo, se volvió y lo miró: “?Así que no puedes conmigo y te metes con e, una mujer
indefensa? ?Eso es todo lo que puedes hacer?”
“Si no fuera por e, nuestra familia no estaría en esta situación”, su padre lo enfrentó furioso. “E es
la causa de todos nuestros problemas.”
“Los que han llevado a esta familia a este punto son ustedes, no e”, dijo Dorian con frialdad.
“Eduardo, ya eres un
10:54
hombre grande. Además de echar culpa a los demás y quejarte, ?qué más puedes hacer?”
Eduardo cerro boca y no dijo nada más, pero ira no desapareció de su rostro.
“Jamás aprendes de tus errores, siempre echándole culpa a los demás.” Dorian preguntó con una
voz fría, “?Qué puedo aprender de tio padre?”
Eduardo cerró boca y no dijo nada.
“Espero que lo que dijiste hace un rato solo haya sido por perder el control, de lo contrario…”
Dorian no terminó frase, simplemente se dio vuelta y se marchó.
Justo cuando Dorian llegó a su casa, se encontró con Rufino saliendo del ascensor.
“?Qué haces aquí?”
Preguntó Dorian mientras avanzaba hacia puerta, sus dedosrgos presionaban el lector biométrico.
All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
“Beep.” Con un sonido suave, cerradura se abrió. Dorian empujó puerta para entrar.
Rufino lo siguió, sonriendo mientras decía: “Escuché que alguien se enfadó tanto por una dama que
armó un escándalo en casa, ?es cierto?”
él se detuvo un instante al cerrar puerta y luego miró hacia su amigo: “?Vinieron a ti para que me
calmaras?”
“Tu madre me mó, sí”, admitió Rufino con sinceridad, asintiendo, “me contó que tu padre y tú
volvieron a tener problemas, yo somos hermanos, me pidió que viniera a har contigo.”
“Pues ya te puedes ir.”
Dorian abrió puerta de nuevo, girándose para caminar hacia s de estar.
Pero Rufino no se dejó intimidar por su tono frío, su guapo rostro aún mostraba una sonrisa
despreocupada: “Ni siquiera dije que acepté, ?por qués prisas?”
Dicho eso, se dio vuelta para cerrar puerta por él.
“Entonces, ?para qué viniste?”
Preguntó Dorian mientras pasaba por barra, directamente abrió el armario de licores y sacó una
bote y una copa alta, “nk” colocó bote y copa sobre barra, tomó un sacacorchos y con
un movimiento fluido destapó bote.
Dorian llenó su copa casi hasta el borde, luego “nk” dejó bote sobre barra otra vez, con una
expresión tensa en su rostro.
Rufino se acercó: “No seas mezquino, sírveme una copa también.”
Alcanzó copa de Dorian, pero antes de qué sus dedos rozaran, él levantó.
“?Sírvete tú!”
Con un tono indiferente, Dorian levantó su copa y vació de un trago.
Su amigo lo miró: “?Tan mal estás?”
Dorian le echó una mirada, sin decir pbra, se volvió a servir otra copa y bebió de un trago, luego
puso copa fuertemente sobre barra, se apoyó en e con los brazos extendidos y los párpados
medio cerrados, sin har por
un buen rato.
Rufino no pudo evitar mirarlo.
La expresión de Dorian era indiferente, casi sin emoción.
Rufino suspiró y puso un brazo sobre su hombro: “?Amelia te rechazó otra vez?”
“No.” Su respuesta fue fría y breve.
10.56 M
Capitulo 294
Saco su brazo de su hombro y se giró hacia él: “Vamos, ?qué pasó?”
“?Qué más va a ser? Solo me preocupaba que estuvieras aquí ahogándote en alcohol solo.” Rufino
tomó una copa del armario de licores y se sirvió una copa, luego levantó en un brindis hacia él,
“Vine a hacertepa?ía.”
“No hace falta.” Dijo Dorian, “Regresa por donde viniste.”
“?Por qué tan frío? ?Qué te cuesta?”
Rufino levantó su copa para beber, pero antes de que llegara a susbios, Dorian se arrebató.
“No tendré tiempo de marte un conductor.”
Al terminar frase, ya había dejado su copa en barra.
Rufino miró con cierta decepción copa sobre mesa: “No me importaría quedarme a dormir en tu
casa por una noche.”
Dijo eso mientras miraba alrededor de casa: “Con lo grande y vacía que está.”
Dorian también levantó vista y recorrió casa con mirada, era verdad, era grande y estaba vacía.
Tan grande que incluso cabría una zona de juegos para ni?os en s de estar.
Recordando a Serena sentada en su peque?a alfombra, concentrada en sus juguetes o
mostrándoselos felizmente, mirada de Dorian se detuvo un momento.
Rufino notó el cambio en su expresión y curioso miró hacia donde él estaba viendo, pero no había
nada más que vacío. “?Qué pasa?”, preguntó confundido.
él desvió mirada: “Nada.”
“Cambiando de tema, ?qué pasó realmente esta noche? ?Por qué te enfrentaste a tus padres de
repente?” Rufino finalmente llegó al meollo de cuestión, “?Harán con Amelia?”
Dorian le echó una mirada y por una vez, no lo despachó con evasivas. Asintió ligeramente: “Ajá.”
Su amigo frunció el ce?o: “No entiendo, ?por qué van a busca de nada?”
“La razón no importa.”
Dorian lo dijo, pero en su mente no podía evitar recordar acusación de Eduardo por teléfono: “Hasta
pretendió ser Amanda enga?ando a se?ora Sabín”, y su entrecejo se frunció ligeramente.
“?Qué pasa?” Rufino notó su expresión preocupada y preguntó con curiosidad.
Dorian sacudió cabeza: “Nada.”
Lo miró y continuó: “Ellos tienen su propia lógica consistente, si tienen prejuicios contra alguien,
siempre encontrarán un punto convincente para persuadirse a sí mismos.”
Rufino soltó una carcajada: “Si los entiendes, ?por qué sigues confrontándolos de frente? Conoces
bien cómo es tu padre, ni con aceite ni con sal se anda, cuánto más lo presionas, más se reb.
Me preocupa que termine desquitándose con Amelia.”
“Es porque vida no lo ha golpeado lo suficiente.” Dijo Dorian con indiferencia, “Si se da el lujo de no
ceder es porque siempre ha tenido a su padre para mimarlo. Yo no soy su padre y no puedo
consentirlo.”
Rufino lo miró con una sonrisa: “?Así que estás decidido a ponerlos en su lugar?”
él lo miró de reojo: “Ya que tienes tiempo para abogar por ellos, mejor aconsejales que no se excedan,
que se ocupen de sus propios asuntos.”
“Para, para.” Su amigo rápidamente hizo un gesto de alto con sus manos, “No vine a abogar por ellos,
estoy preocupado por si tus padres se pasan de raya y Amelia termina huyendo.”
Dorian lo miró, sin decir pbra.
Rufino no pudo evitar expresar su preocupación:
DIA
“No olvides que Amelia aceptó volver solo por el proyecto del resort. Ahora que el proyecto ha sido
aprobado y el proyecto está a punto deenzar, para e, eso haber cumplido su misión. E
siempre ha sido des que si no
puede enfrentarlo, lo evade, y aqui no hay nada ni nadie que retenga…”
Se detuvo y echó un vistazo a Dorian, sin terminar frase.