Capítulo 250
Dorian se uutuvo frente a e, extendiendo sus manos y preguntándole con voz suave. “?Qué tal si
primero te llevo a mi empresa?”
Para Serena, ir a casa del se?or o a empresa significaba lo mismo: estar con él.
asintió emocionada: “Si
Dorian, pensando en los sentimientos de familia de ni?a, miró hacia Marta y le dijo cortesmente:
“H, parece que peque?a quiere pa?arme, ?te parece bien si se viene a empresa a dar
una vuelta?”
Se?aló con mano hacia un gran edificio no muy lejos: “Aquí está mi empresa, el Grupo Esencia. Soy
el presidente actual del Grupo Esencia, Dorian Ferrer. Mientras haba, sacó una tarjeta de visita de
su cartera y se entregó
“No tienes que preocuparte de que sea un secuestrador ni que tenga ms intenciones. En el sitio
web de empresa debe haber algunas fotos mías en eventos, aunque estén un poco borrosas, se
debería reconocer mi perfil
Racionalmente, Dorian sabia que no debía lleva a su casa para evitar malentendidos por parte de
los padres de ni?a, pero lleva a empresa era diferente: primero, había mucha gente en el sitio,
erao un lugar público, y segundo, empresa estaba cerca, dentro de una distancia segura, todos
estarían tranquilos.
Marta no sabia lo que Dorian estaba pensando, pero recordaba que Amelia le había dicho
específicamente que si Dorian quería llevar a Serena no había problema, solo tenía que seguirlo.
Así que sonrió al recibir tarjeta que él le extendió y dijo: “No hay problema, tu empresa está cerca, si
la ni?a se cansa de jugar, traeré de vuelta. ?No será esto una molestia para ti?”
“No te preocupes
Dorian respondió con sencillez y levantó a Serena para subi al coche.
Serena aún recordaba su biberón y pa?ales, así que tiró de ropa de Dorian ansiosamente: “La
bolsa.”
Dorian tardó un momento en darse cuenta de lo que quería decir.
Marta recordó bolsa colgada a undo con el biberón y los pa?ales, rápidamente fue a busca.
“La ni?a siempre lleva su leche en polvo y pa?ales cuando sale.”
Marta se lo explicó con una sonrisa.
Dorian sonrió, recordando que primera vez que vio también llevaba su biberón y pa?ales.
Subió al coche con Serena en brazos.
Marta también se apresuró a seguirlo y le dijo a Dorian: “Se?or Ferrer, puedes marme Marta.”
No pudo evitar echar un vistazo discreto a tarjeta de visita que Dorian le había dado y se sorprendió
al ver su título. Volvió a mirarlo, preguntándose en su mente qué rción tendría con Serena.
Dorian, viénd inspionar desde el espejo retrovisor, le preguntó: “?Algo te preocupa, se?ora
Marta?”
La mujer sonrió con iodidad: “No, no, solo me siento un poco mal por molestarte.”
‘No hay problema.”
Dorian respondió casualmente, mirando a Serena, que estaba sentada tranqumente en el regazo de
Marta, peque?a miraba alrededor emocionada.
Al ver que Dorian miraba, e le devolvió una sonrisa timida y algo avergonzada.
Doran también le devolvió una sonrisa.
Capitulo 250
No estaban lejos de empresa y en poco tiempo llegaron.
Cuando el coche llegó a base del Grupo Esencia, Serena miró sorprendida por ventana hacia el
alto edificio que se perdía ens nubes y preguntó a Dorian: “Se?or, ?esta es tu empresa?”
Dorian sonrió y le miro: “Sí, aquí es donde trabajo.”
“Qué alto, exmó sorprendida. “Nunca había visto un edificio tan alto.”
Moviéndose con entusiasmo, extendió sus brazos y dibujó un gran círculo en el aire.
Dorian se contagió de su exuberancia infantil.
Sin decir nada más, manejó hacia el estacionamiento subterráneo, luego cargó a Serena y se
dirigieron hacia
el ascensor.
Era primera vez que Serena visitaba un edificio así, sus peque?os ojos mostraban asombro y
aunque no entendía si era bueno o malo, todo le parecía increíblemente alto.
La casa era inmensa, el techo de entrada era altisimo, y hastas puertas del ascensor eran más
altas y espaciosas ques de su propio hogar.
Dorian llevó en un ascensor exclusivo para los pisos altos.
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Partia directamente del estacionamiento subterráneo hasta el último piso.
Al salir del ascensor, se encontraron con una enorme pared de vidrio.
Serena estaba en brazos de Dorian, deleitándose con esa vista espectacr; a través del cristal podía
ver el rio serpenteante y los edificios que sobresalian aquí y allá.
Para e era una experienciapletamente nueva
Curiosa, estiró el cuello para mirar hacia afuera.
Al ver que a e le gustaba, Dorian llevó hasta el frente del ventanal.
Serena, pegada a ventana, miraba hacia abajo emocionada y giró cabeza hacia Dorian diciendo:
“Esos edificios se ven tan peque?itos desde aqui
Dorian sonrió y le acarició cabeza: “Si.”
Justo en ese momento alguien salía de oficina y vio a Dorian con una ni?a en brazos, acariciando su
cabello y sonriéndole con ternura La sorpresa hizo detenerse en seco y regresar a oficina a toda
velocidad para
chismear con los demás
?El Sr. Ferrer tiene una hija?”
Yael, que salía de un despacho interno, soltó una risita: “Qué tonterías, ?de dónde sacaría el Sr. Ferrer
una hija?”
La testigo se?aló hacia puerta: “En serio, el Sr. Ferrer está allá afuera con una ni?a, mirando el
paisaje, se le ve muy consentidor.”
“Eso es imposible.” Yael ni siquiera lo pensó, “Acabo de regresar de Valverde con el Sr. Ferrer. ?De
dónde hubiera sacado una hija? Debes estar viendo mal.”
Mientras haba, se disponía a sentarse cuando vio que Dorian entraba con ni?a en brazos.
Yaei se quedó perplejo.
Lo oficina se quedó en silencio por un momento y luego estalló en murmullos.
Aunque el propio Dorian estaba presente, no pudieron evitar har entre susurros.
Serena, que nunca había experimentado ser el centro de atención de tanta gente, se sintió un poco
insegura y
Capitulo 250
apretó is ropa de Dorian con sus peque?as manos.
El tranquiló con unas palmaditas en el hombro: “Tranqu, todo está bien.”
La sorpresa de los demás era evidente, pero finalmente se contuvieron y dejaron de discutir el asunto.
Cuando Dorian pasó aldo de Yael con Serena en brazos, el asistente finalmente reionó.
‘Se?or Ferrer, ?quién es e?”
Serena pensó que pregunta iba dirigida a e y confundida, le echó un vistazo, pero respondió
educadamente por Dorian: “Me mo Serena”
Yael hizo un esfuerzo por sonreír amablemente hacia e, aunque su mirada inquisitiva se dirigía a
Dorian.
“Una peque?a amiga.
Dijo Dorian.
Yael se quedó sin pbras.
?Acaso no era obvio que era una ni?a?
Dorian no le prestó más atención y sin preocuparse pors miradas curiosas, llevó a Serena al interior
de su
oficina.
Ni siquiera cerró puerta
La sento en el sofa de oficina.
El bolsito que Serena llevaba también se colocó en el sofá.
Al ver mam de ni?a, Dorian le preguntó: “?Tienes hambre, Serena?”
E asintió y luego se giró para sacar mam del bolsito y se entregó a Dorian.
E lo miraba expectante.
E sabíao llevar mam y los pa?ales, pero no sabia preparar su propio biberón; en su
mundo, eso era algo que hacían los adultos.
Marta, que observaba desde undo, se apresuro a intervenir: “Parece que es hora de preparar el
biberón, déjame hacerlo.”
Dijo eso mientras extendia mano para tomar mam que Serena le ofrecía.
“Yo me encargo.”
Casi por instinto, Dorian tomó mam.
Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, fruncio el ce?o, sin entender su propia reión.
él no sabía cómo preparar fórm.
Marta pudo yér dificultad de Dorian: “Sr. Ferrer, déjeme hacerlo a mí.”
Se acercó para tomar mam de sus manos.
“No hay problema. Se levantó, “Solo dime cómo hacerlo.”
Serena había visto a su mamá preparar fórm antes y rápidamente dijo: “Pones agua, luego,
pones fórm.”
No explicós cantidades, pero su expresión seria era de una peque?a maestra.
Dorian no pudo evitar reírse por seriedad de sus instriones, asintió con una sonrisa contenida:
“Está bien.
Después, bajo guia de Marta, preparó leche.
Capitulo 250
Era primera vez en su vida que preparaba leche.
Yael estaba fuera observando, con los ojoso tos y boca abierta de impresión.
Probablemente porque era primera vez que probaba leche que Dorian le había preparado, Serena
la disfrutaba con especial deleite.
Mientras bebía, no podía evitar mirar curiosamente alrededor del despacho de Dorian.
No era primera vez que ni?a veía un espacioo un despacho.
Amelia le habia mostrado su estudio en Zürich y otro que tenía aquí, le ense?ó que ese era su
despacho y le explicó diferencia entre un despacho y una casa.
Pero este despacho era diferente al de su madre.
Así que miraba alrededor con especial curiosidad, sin resistirse a preguntarle a Dorian: “Se?or, ?este
es tu despacho?”
Dorian miró y asintió suavemente: “Sí, este es mi despacho.”
“Mi mamá también tiene un despacho”, dijo Serena emocionada.
Dorian, contagiado por su entusiasmo, no pudo evitar sonreír y decir: “?De verdad?”
“Sí”, afirmó ni?a con un enérgico movimiento de cabeza, próxima vez, también te llevaré al
despacho de
mi mamá
En su peque?o corazón, el se?or bonito había llevado a su despacho y e también quería llevar al
se?or bonito al despacho de su mamá.
Dorian entendió de inmediato sus intenciones y siguió corriente con una sonrisa: “Está bien.”
Al recibir promesa de Dorian, Serena se emocionó aún más y empezó a describirle:
“El despacho de mi mamá tiene muchos, muchos dibujos bonitos,o…o…”
Intentó describirlo, pero le costaba encontrars pbras.
Miraba ansiosamente alrededor y cuando vio un montón de papeles gruesos sobre el escritorio de
Dorian, dejó dedo su bote de leche y se deslizó del sofá, corriendo hacia el escritorio intentando
alcanzarlos de puntis.
Dorian no sabia qué quería hacer, asi que se acercó y levantó para que pudiera buscar mejor.
Serena solo quería ver si habia dibujoso los de su mamá.
Sus ojos recorrieron rápidamente los documentos llenos de texto sobre mesa y para su sorpresa,
vio el dise?o del proyecto turistico de Amelia en esquina superior derecha del escritorio, estaba
apartado especialmente.
La ni?a tenía buena memoria.
Recordaba háber visto eso en el despacho de su mamá y en ese momento, emocionada, se inclinó
hacia el dise?o y extendió mano para agarrarlo.
Yael, que había estado observando desde afuera, había visto cómo Dorian mimaba a ni?a todo el
tiempo.
Al ver que peque?a se inclinaba para tomar el dise?o, temía que lo rompiera, ya que los ni?os de
poco más de un a?o todavía tienen edad de amar romper papeles, rápidamente se acercó a Serena
y le dijo:
“Ni?a, ?dónde vives?”