Capítulo 245
Esa no era a primera vez que tenían un encuentro íntimo después de su divorcio, pero en aque
ocasión e había bebido demasiado y podía culpar al alcohol por lo sucedido.
Sin embargo, esta vez había pasado en plena sobriedad.
De alguna manera, erao su primera vez.
Fue una noche parecida, con misma conexión en sus miradas que desató el descontrol repentino,
hasta llegar al punto de no retorno.
El deseo que Amelia y Dorian sentian el uno por el otro era ineludible.
E no sabía si culpar as hormonas.
El huracán, el aimiento, habitación de un hotel; cualquiera de esos factores podía incitar a perder
el control.
Y ninguno de los dos pudo resistirse.
Pero por más que noche hubiera sido desbocada, el amanecer era igualmente incómodo.
Sobre todo porque e todavía estaba enredada en los brazos de Dorian, bajos sábanas.
Arnelia echó un vistazo furtivo al albornoz que estaba sobre el sofá, ambos, de hombre y mujer,
estaban mezdos con ropa interior, ramentenzados allí en confusión del momento.
Imágenes inapropiadas se unian en su memoria.
Con timidez, Amelia cubrió su rostro con mano y se giró, sin querer enfrentar realidad.
Dorian también se aró garganta y se volteó, antes de sentarse.
“He pedido que nos traigan algo de desayuno al cuarto, deberías levantarte y prepararte.”
Su voz era baja y serena, sin diferir demasiado de lo habitual.
Si no fuera porque habían sido esposos durante dos a?os y Amelia había llegado a conocerlo, le
hubiera sido difícil asociar al hombre calmado ypuesto de luz del día con el apasionado e
incontrble hombre de noche.
“De acuerdo”
E apenas respondió, sin girarse hacia el. La verdad era que volver a cama con tu exesposo era
más embarazoso que otra cosa.
Dorian no dijo nada más
Se oyeron ruidos de ropa detras de e.
Amelia se contuvo de mirar atrás hasta que el sonido de puerta del ba?o se abrió y luego se cerró,
fue entonces cuando exhalo suavemente y miro hacia el ba?o.
Dorian estaba cepillándose los dientes, su figura alta y recta proyectada en el vidrio esmerdo por
luz, luciendo calmado y en control, nada que ver con noche anterior.
Amelia desvió mirada y envuelta en sábana, se levantó para vestirse.
Pero tanto los albornoceso ropa interior estaban en el suelo y ropa que llevaba debajo había
sido arrojada en algún lugar durante su encuentro apasionado.
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Se puso el albornoz y empezó a buscar cuidadosamente su ropa, pero antes de que pudiera
encontra, puerta del ba?o se abrió nuevamente, sorprendiénd y haciénd ponerse de pie
rápidamente. Se envolvió en el albornoz y ató cinta con prisa.
Capitulo 245
Justo cuando había hecho un nudo seguro, Dorian salió del ba?o.
Por instinto Amelia levantó el brazo izquierdo hacia su hombro derecho, fingiendo arrerse el cabello
para
ocultar su iodidad
Su abundante cabello onddo cayó sobre sus hombros, revndo parte de su cuello esbelto.
Dorian levantó mirada y vio los moretones oscuros en el cuello de Amelia y sus ojos se oscurecieron
aún
más.
Amelia estaba distraída con su ropa desordenada y le sonrió con torpeza: “?Ya terminaste?”
“Sí.
Dorian respondió con sencillez, desviando mirada de los moretones en su cuello.
Había más marcas en su pecho.
El dise?o abierto del albornoz se había ensanchado debido a su gesto de levantar el brazo, revndo
su piel
fina.
Las marcas púrpuras y azules estaban por todas partes, resultado de su encuentro apasionado de
noche
anterior.
Amelia finalmente notó mirada inusual de Dorian y siguiénd, bajó vista para encontrar su pecho
expuesto y piel al descubierto.
Uff!”
El calor subió rápidamente a sus mejis, haciénds arder y Amelia se quedó rígida.
Con torpeza, se cubrió el escote y tosió levemente.
“Voy… voy a arrerme.
Dijo con iodidad, dirigiéndose al balcón para buscar su ropa en secadora.
No se dio cuenta de que elzo que había atado apresuradamente alrededor de su cintura se había
aflojado ligeramente debido a su movimiento anterior
Dorian si se dio cuenta.
“Espera.”
La mó.
*?Si?”
Se dio vuelta, confundida, sin entender su mirada.
Dorian no soltó pbra, pero ya estaba caminando hacia e. Se detuvo al frente y bajo su mirada
confundida, sus manos apartaron el cabello que descansaba sobre sus hombros, ajustaron
ligeramente bata en zona de los hombros y agarrando t del escote por ambosdos, cruzó
y cerró lo que estaba ligeramente abierto. Solo entonces dirigió su vista hacia cinta que pendía
inestablemente de su cintura.
Amelia, por instinto, bajó mirada y al ver el nudo suelto de cinta, sensación de vergüenza
invadió de nuevo, dejánd algo desconcertada, sin saber qué hacer más que quedarse inmóvil
observando cómos manos expertas y de nudillos marcados ataban de nuevo cinta.
Haciendo un hermoso y firmezo.
Amelia no pudo evitar mirarlo.
El estaba arrendo los pliegues delzo, su rostro sereno mostraba concentración y dulzura.
En ese momento, Amelia sintió que sus emociones se tornabanplejas.