Capítulo 227
Dorian manejó directamente alplejo residencial donde vivía Amelia.
Ya había estado allí un par de veces, así que se sabía el camino de memoria.
Después de aparcar, se dirigió sin dudar al piso 15 donde vivía e.
Como siempre, puerta estaba cerrada.
Dorian tocó el timbre, pero nadie contestó.
Tampoco hubo respuesta cuando golpeó puerta.
No sabía si Amelia simplemente no quería abrir o si no estaba en casa, o si quizás se había mudado
de nuevo.
La última vez que fue a busca en Zúrich, e se mudo esa misma noche.
Tras el último intento infructuoso con el timbre, suspiró profundamente y sacó su celr para ma.
La mada entró, pero nadie contesto.
Intentó varias veces, sin éxito, el teléfono sonaba pero nadie contestaba, tampoco se escuchaba el
timbre desde dentro del departamento.
Estaba ro que no había nadie en casa.
Guardando su celr, echó un último vistazo al ojo mágico con cámara de seguridad y luego se dio
vuelta para bajar pors escaleras.
El ascensor llegó rápidamente a nta baja.
Cuando se abrierons puertas, Dorian miró el pasillo desconocido, vaciló por un momento, pero luego
salió.
No se fue del edificio; simplemente se quedó parado en entrada, observando el tranquiloplejo
residencial.
Era un lugar sereno, perfecto para un paseo al mediodía después de una lluvia nocturna que dejaba
un aire fresco de
oto?o
Había bastante gente, principalmente abuelos cuidando a sus nietos.
Dorian echó un vistazo alrededor y luego se alejó, sacando su celr para mar a Rufino.
Había estacionado su coche fuera delplejo, que estaba tan lleno ese fin de semana que no había
donde aparcar
temporalmente.
De camino hacia salida, pasó junto a una roca artificial y una zona de juegos infantiles.
Justo cuando rodeaba roca, un globo rosa rodó hacia él.
Caminaba deprisa y estaba en una mada, así que no prestó atención al suelo. El globo, que rodaba
hacia el, acabó justo debajo de su zapato y con un “pop” estalló.
Dorian bajó mirada hacia sus pies; el globo rosa se había despedazado.
Frunció el ce?o y al levantar vista, vio a una ni?ita corriendo hacia el apresuradamente desde el
sendero.
La reconocía; era misma ni?a que se había encontrado en el restaurante Zúrich, vestida con ropa
tradicional.
Hoy no llevaba un traje folclórico, sino un sencillo vestido con tirantes de dibujos animados en rosa y
una trenza en su cabellorgo, con un flequillo perfectamente cortado y un biberón en mano,
luciendo coqueta y confundida
La peque?ita ni siquiera se había fijado en Dorian.
Había corrido tras el globo y al levantar vista, vio su “cadáver” astado bajo el pie de Dorian. Su
peque?a boca se frunció en disgusto ys lágrimas empezaron a girar en sus ojos, aguantándose para
no liorar, solo murmuró con voz peque?a y dolida: “Mi globo.”
Se dirigia hacia Dorian cuando, acercándose, pareció intimidada por su altura y se detuvo, mirándolo
con una expresión de tristeza y timidez, quenendo recoger los restos de su globo pero sin atreverse.
Capitulo 2
Los ojos oscuros de Dorian seguían fijos en e, algo absorto.
El teléfono en su oído seguía en mada.
Rufino, al otrodo de línea, preocupado al no escuchar respuesta, insistió: “Dori, Dori, ?me
escuchas? ?Está todo
blen?”
Al no obtener respuesta, Rufino elevó voz un poco más: “Dorian, ?estás ahí? ?Todo bien?”
El volumen de su voz hizo que Dorian volviera en sí.
“Tengo un asunto aquí, te devuelvo mada después”, dijo antes de colgar y mirar a peque?a que
lo miraba con ojos inseguros.
La ni?a parecía un poco asustada de él y se?aló con su manita hacia sus pies: “Mi… mi globo.”
Dorian bajó mirada hacia el globo destrozado y se agachó frente a e.
“El globo se rompió”, dijo. “Lo siento, no estaba prestando atención.”
La boca de ni?a se torció aún más, pero con voz bajita dijo: “No importa.”
Belongs to N?velDrama.Org - All rights reserved.
Apenas había terminado de har, cuandos lágrimasenzaron a caero canicas brintes,
gruesas y pesadas, no pudo contenerse. Con un sollozo y un “?Ay!” rompió en nto, pero de
inmediato apretó losbios, intentando aguantar, mostrando una expresión de esfuerzo que era a
vez conmovedora y cómica.