Capítulo 194
?Hay algún problema?” Cintia frunció el ce?o hacia Rufino, “?Acaso el cliente no puede ver a
dise?adora?”
“ro que no”, respondió Rufino con una sonrisa, pero no se atrevió aprometer a Amelia, tal vez
e no quería ver a Cintia.
?Puede esperar aquí un momentito mientras yo voy a ver?”, sugirió Rufino.
“Está bien, de todas formas hoy no tengo mucho que hacer.” Cintia aceptó de buena gana, cruzando
los brazos sobre su pecho, “ve”.
Rufino hizo una se?al de “OK” con mano y le gui?ó un ojo a Fabiana para que se quedara con Cintia
y se fue.
Rufino se dirigió directamente a oficina de Amelia.
Amelia estaba ocupada y no se dejaba distraer por Cintia, ni siquiera notó aproximación de Rufino.
Al pasar por puerta, Rufino levantó mano y tocó ligeramente con dos golpecitos.
E miró hacia arriba confundida y vio a su jefe en puerta.
“Amelia, se?ora Cintia dijo que quería ver a dise?adora, ?quieres pasar por allá?”, preguntó
Rufino, en un tonopletamente consultivo.
“No veré.” Amelia lo rechazó sin rodeos.
La negativa tan directa tomó por sorpresa a Rufino, que miró fijamente.
Conociendo a Amelia desde hace tiempo, sabía que era de carácter suave y siempre consideraba los
sentimientos de los demás. Incluso si no quería asistir a algúnpromiso, solía preguntar con tono
de consulta, “?Puedo no asistir?”. Era primera vez que daba una negativa tan directa.
Amelia notó que Rufino miraba sin har y pensó que tal vez él se sentía incómodo con su
negativa, así que suavizó su voz y le dijo: “Se?or Rufino, si se?ora Cintia me ve, puede afectar su
juicio básico y eso podría influir en su opinión sobre capacidad de empresa. Mejor no voy y así no
causo problemas.”
Rufino se recuperó y sonrió: “No te preocupes, si no quieres ir, no vayas. Solo estaba preguntando.
Continúa con tu trabajo.”
Con eso, Rufino dejó oficina de Amelia y volvió a s de juntas.
Tampoco creia que Amelia necesitara ver a Cintia, solo pensó que era cortés preguntar. Así tendría
algo que decirle a su cliente.
“Se?ora Cintia, mire mi cabeza.”
Al entrar en s de juntas, Rufino se golpeó frente con frustración: “Cuando me mó para
organizar unaida con dise?adora ayer, le dije que tenía el día libre y se me olvidó porpleto
decirle que hoy también.”
Cintia frunció el ce?o: “?Todavia está de descanso?”
El hombre continuó: “Sí, ha estado muy ocupada con el proyecto de dise?o y al fin pudo tomar un
respiro, tenia que tomarse un descanso.”
“Esa tiene sentido.”
Cintia encontró esoprensible, recordaba que Rufino había mencionado que el dise?ador estaba
libre el día anterior y no presionó más sobre ese tema, llevando conversación de vuelta al nuevo
proyecto.
A Fabiana no le importaba el proyecto sobre el que haban, no lo entendia ni tenía nes de
hacerlo.
Elly no ora una persona ambiciosa en términos de carrera y el motivo principal para ir a trabajar era
por un favor que Manuel le había pedido a Rufino,
El anciano queria juntata con Dorian y coloca en el mismo entomoboral para darles oportunidad
de conocerse ara perfecto
Capitudo 104
El objetivo inicial de Manuel también era envia a oficina de presidencia, pero Dorian siempre
ha despreciado idea de contratar a alguien por conexiones, así que no podían hacerlo
abiertamente. Yael no tenía poder para decidir, Eduardo y Cintia acababan de ser expulsados de
empresa por Dorian, así que no tenían autoridad, por lo que única opción fue indirectamente a
través del Estudio Esencia-Rufino, que coincidentemente estaba contratando y se alineaba con
especialidad de Fana, lo que no daba impresión de ser demasiado forzado.
Rufino siempre valoró él talento y siendo Fabiana una graduada de una universidad de renombre
mundial y unapa?era de juegos desde infancia, estaba más que dispuesto a hacer el favor de
trae al equipo.
Aunque Fabiana no tenía mucho interés en los proyectos ya finalizados, estaba muy entusiasmada
con los nuevos y quería lograr algo destacable cuanto antes.
Entonces, aunque Cintia tenía su dise?adora de confianza, eso no impedía que Fabiana luchara por
una oportunidad.
Cuando Cintia terminó de exponers exigencias del proyecto, Fabiana, con una sonrisa coqueta,
tomó pbra: “Sra. Cintia, déjame probar con este proyecto. Te prometo que te voy a dejar más que
satisfecha.”
Con su voz dulzona y un tono casi de capricho, Cintia se encontró en un dilema.
Rufino intervino con una carcajada: “?Vamos a darle una oportunidad a Fabiana! Al fin y al cabo, se
graduó de una universidad de prestigio, tiene talento de sobra.”
Después de todo, era solo un peque?o dise?o de paisajismo y Rufino no creía necesario recurrir a
Amelia.
Cintia, sin saber cómo declinar, forzó una sonrisa: “Está bien.”
N?velDrama.Org: owner of this content.
Luego, se dirigió a chica: “Fabiana, entonces lo dejo en tus manos.”
“No te preocupes, Sra. Cintia, yo me encargo,” La chica aseguró, golpeándose el pecho con confianza.
Al regresar a oficina, se puso manos a obra.
Su escritorio estaba justo aldo del de Dalia.
A Dalia no le gustaba mucho el modo meloso de har de Fabiana, ni su forma de rcionarse tan
cercanamente con Rufino y los clientes.
Al ver que Fabiana acababa de llegar y ya había conseguido un nuevo proyecto, Dalia sintió un poco
de envidia.
Era directa y no sabía guardar secretos, así que no pudo evitar enviarle un mensaje a Amelia por
WhatsApp: “Jefa, ?qué pasa con nueva, Fabiana? ?Por qué el Sr. Rufino le da los proyectos que
e quiere?”
Amelia pensó que Fabiana debía tener algún tipo de conexión real.
Pero no podía decir eso abiertamente a un subordinado, así que simplemente trató de tranquiliza:
“Quizás el Sr. Rufino ve que todos están ocupados y no quiere sobrecargarlos, por eso le pasó el
nuevo proyecto a e. No te preocupes tanto.”
Dalia respondió con un emoji de “carita sonriente” y no dijo más, hasta que llegó hora del almuerzo y
le envió un mensaje a Amelia: “Vamos aer.”
E miró su teléfono, ya eran más des 12, así que le respondió: “Vale.”
Se levantó, se estiró y al ver que Rafael seguía trabajando y parecía no darse cuenta de que era hora
de almorzar, pensó que al ser nuevo no conocía bien rutina de empresa y le dijo: “Rafael, ?vamos
aer?”
El hombre se giró hacia e.
Amelia se?aló hacia abajo con mano: “En el sótano tenemos cafetería para empleados, puedes
pagar directamente con una app. Todosemos ahí, ?te unes?”
Rafael asintió: “ro.”
En oficina del presidente.
Tras terminar su trabajo, Yael echó un vistazo al reloj y no pude evitar decirle a Dorian, que seguía
ocupado en su oping. ‘Sr Ferrer es hora de almorzar.”
Capitulo 19a
Dorian levantó mirada hacia el monitor, luego apartó el tedo y se levantó: “Vamos.”
Camino hacia el ascensor.
Yael no pudo evitar observar el perfil sereno de su jefe. Había mantenido esa calma toda ma?ana.
No había mencionado a Ame a propósito y Dorian tampoco parecía distraídoo antes. Parecía
que había superadopletamente.