Capítulo 187
Manuel finalmente recupero el aliento y preocupado, miró hacia atrás para ver a Amelia: “?Estás bien,
se?orita?”
Acababa de terminar frase cuando finalmente pudo ver ramente el rostro de Amelia y se quedó
pasmado.
E volvió en siy dijo: “Estoy bien.”
Luego lo miró: “LY usted está bien?”
“Nada, nada, solo me maree un poco, pero no me cal.”
Manuel, con una sonnsa amplia, se sacudia tierra de ropa, todavia caminaba con dificultad y se
agachó para recoger su bastón del suelo.
“Yo lo hago.”
Amelia lo detuvo, se agacho para recoger el bastón del suelo y se lo entregó.
El anciano le agradeció al recibirlo, pero su mirada se quedó pegada al rostro de Amelia,
examinánd con un aire de perplejidad y duda
“Se?orita, nos hemos visto antes en algún lugar? Después de un rato, Manuel expresó su confusión.
Amelia recordó que cuando entró al salón de ses, sus miradas se cruzaron, pero en ese momento,
Manuel solo miró de reojo y su atención se posó en Fabiana, que estaba a sudo.
Calculó que el déjà vu de Manuel se debía a ese breve cruce de miradas de hace dos a?os.
Con una sonrisa educada, e negó con cabeza: “No.”
No quería involucrarse con Fabiana y familia Sabin por esa razón.
Manuel dejó escapar un “vale decepcionado, pero todavía no podía evitar mira con curiosidad.
A Amelia no le gustaba ser el centro de atención de esa manera.
Miró a su alrededor y luego preguntó: “?Su familia no está con usted?”
Y al verlo vestido con ropa de hospital y siendo mayor, se preocupó por dejarlo solo: “?Quiere que lo
pa?e a su
habitacion?
“No, no hace falta Manuel rechazó oferta con un gesto de su mano, “Tengo alguien de mi familia
aqui conmigo, le pedi que fuera aprarme algo paraer.
Mientras haba, vio a un hombre robusto de baja estatura y alrededor de sesenta a?os, acercándose
rápidamente con una taza en mano.
Manuel le hizo senas Lucas.”
El hombre mado Lucas se acercó y miró a Amelia con curiosidad
Manuel los presentó sonriente: “Este es Lucas, el que me cuida.”
“Y e es… Manuel estaba a punto de introducir a Amelia cuando se dio cuenta de que no le habia
preguntado su nombre, entonces se volvió hacia e y preguntó, “Por cierto, se?orita, o te
mas? Me has salvado justo ahora y no he tenido oportunidad de agradecerte.”
Luego explicó a Lucas: “Estaba pensando que estaba cansado de estar acostado todo el día y quise
intentar caminar un poco, pero casi me caigo. Por suerte, esta joven me ayudó y se cayó en mi lugar
para protegerme, gracias a e no mestimé.”
Aloír eso, Lucas agradecido miró a Amelia: “Muchacha, de verdad, muchas gracias.”
Su agradecimiento también se interrumpió al ver su rostro.
Amelia se sentia un poco ioda con sus reiones.
Con una risa incómoda, dijo. “No fue nada, solo un peque?o esfuerzo.”
Capitulo 187
Al ver que Manuel ya estaba pa?ado, e se tranquilizó y después de un breve adiós, se dispuso
a irse.
“Pero al menos déjame tu nombre y número de teléfono.” Manuel mó apresuradamente, “Después
de todo, tengo que agradecerteo es debido.”
“No hay necesidad
Amelia cortesmente lo rechazó y se dio vuelta para irse.
“Abuelo.”
Una fria voz masculina sono detrás de e.
Amelia se detuvo por un momento, sin poder evitar mirar hacia dirión de voz y vio a Lorenzo
acercándose a
Manuel.
Amelia lo recordaba, lo había visto una vez en el Hotel Esencia de Zúrich
Estaba a punto de entrar al ascensor y casi choca con él, que estaba saliendo.
Lorenzo no vio a Amelia y se dirigió directamente hacia Manuel.
E tampoco se detuvo y aguantando iodidad de su cuerpo, se dirigió hacia el edificio de
tología médica.
Manuel todavia miraba silueta de Amelia que se alejaba, su expresión llena de confusión.
Solo entonces Lorenzo notó hacia dónde miraba Manuel: “?Qué pasa?”
El anciano lo miró con preocupación: “No es nada, casi me caigo, pero esa chica me salvó. Quería
agradecerleo es debido, pero se fue sin decirme su nombre ni su número.”
Al decir eso, Manuel se?aló hacia Amelia.
Amelia justo en ese momento doba esquina, su perfil sereno y tranquilo capturó mirada de
Lorenzo, quien frunció el ce?o.
él recordaba.
El anciano lo miro confundido: “?La conoces?”
Lorenzo asintió: “E es exesposa de Dorian.”
Manuel no sabia qué decir
Dorian estuvo concentrado en su trabajo toda ma?ana, volviendo a ser el de antes.
Sus decisiones eran rápidas y eficaces, su eficiencia era alta.
El ambiente de trabajo de toda oficina se contagió de esa energia, tanto que nadie se levantó ni
siquiera cuando llegó hora del almuerzo.
Yael, viendo que todos seguían sentados en sus puestos sin atreverse a moverse, tomó iniciativa
para ir aer y no olvidó preguntar a su jefe:
“Sr. Ferrer, ?le traigo algo deer o va a bajar?”
Dorian echó un vistazo al reloj de suputadora y vio que era hora deer
“No hace falta.”
Dijo, mientras se ponia de pie, dirigiéndose hacia el ascensor.
Yael apuró el paso para seguirlo
La cafeteria de los empleados estaba en el sótano.
Dorian no tomo el ascensor exclusivo para ejecutivos, sino elún.
Cuando el ascensor se detuvo en el décimo-séptimo piso, Yael notó que Dorian miraba tranqumente
hacia
La entrada estaba llena de gente, todos empleados del Estudio Esencia Rufino, también listos para
bajar aer
Todos eran caras conocidas, pero Yael no vio a Amelia
Rufino estaba también en entrada del ascensor y al verlos dentro, les sonnó. “Qué coincidencia,
también van a bajar
aer?
“Asins
Yael sonrió y se izo a undo para hacerle espacio
Rufino y sus colegas entraron al ascensor
Mientrass puertas se cerraban, Yael no pudo evitar mirar hacia oficina, pero tampoco vio a
Amelia.
El solo ha pa?ado a entrada de su edificio noche anterior y estaba algo preocupado,
así que preguntó casualmente ?Y Amelia? ?No han visto?”
“Oh, e pidió el dia libre
Respondio Rufino
Yael noto una breve pausa en expresión de Dorian, muy sutil, que pronto volvió a normalidad.
Yael se encontraba justo detrás de Donan y aunque observaba su perfil, preguntó a Rufino con
confusión: “?Se tomó el
dia libre?, Esta enferma?
Rufino frunció el ce?o. Parece que si, está enferma
Yael vio que frente de Donan se tensaba levemente
En ese momento, ya no podia seguir observando a su jefe, preocupado, miró a Rufino: Pero qué le
pasó? ?Es algo
grave?
“No estoy seguro, Rufino parecía preocupado tambien, no responde mensajes ni madas.
Pero envie a alguien para que chequeara, creo que no es nada serio
Dijo tratando de tranquilizarlo
Yael recordaba que noche anterior Amelia estaba bien,o podia estar enferma de repente?
No pudo evitar mirar a Dorian nuevamente.
This is from N?velDrama.Org.
Justo entonces se abrierons puertas del ascensor y multitud que salía bloqueaba vista de Yael
hacia Dorian.
él ya se había ido tranqumente con corriente de gente.
Yael tuvo que seguirlo.
Rufino también salió y justo al dejar el ascensor, vio a Dalia corriendo hacia entrada de cafeteria y
la mó “Dalia.”
La chica, que corria furiosa hacia cafetería, se detuvo en seco y al girarse y ver a Rufino y a Dorian,
los saludó con respeto H, Sr. Ferrer, Sr Rufino”
?Fuiste a casa de Directora Amelia? ?Como está e?”
Preguntó Rufino
Dorian hizo una pausa al caminar y miro
Dalia miraba hacia arba mientras le reportaba a Rufino: “Fui a su casa, pero nadie respondió cuando
toqué el timbre, luego me a Directora Amelia y me dijo que estaba en el hospital, que mejor
volviera.”
Yael no pudo evitarnzar una mirada hacia Dorian
Via cómo su jefe se detenia por un momento al escuchar noticia, pero enseguida, pasó junto a Dalia
hacia cafeteria
Yaello siquid
Bets, voz de Rufino continuaba: Estaba s?”
160
Capitulo 187
Dalia se quedó sin pbras, había olvidado preguntar.
?Pero qué tienes en cabeza?” Rufino estaba ramente molesto.
“Entonces, ?le mo otra vez para preguntar?” La voz de chica se apagó, mostrando su falta de
confianza.
Rufino dijo: “Déjalo, si fuera algo grave, e nos diria.”
Pero eso seria un mgro.
El asistente no pudo evitar pensarlo para si mismo, no era íntimo de Amelia pero conocía lo
suficiente.
Amelia era des que no molestaba a nadie cuando tenía un problema, siempre se hacía cargo de
todo por su cuenta.
Su mirada preocupada volvió a caer sobre Dorian.
Dorian ya estaba en sión de tos, tomó uno al azar y se lo entregó a se?ora que servía
comida, su rostro apuesto permanecía calmado e indiferente, no estaba ro si había escuchado
conversación entre Dalia y Rufino.
Yael no se atrevió a preguntar más, también tomó su to y se sirvióida, sentándose frente a su
jefe
Esteía con una expresión excepcionalmente fria y tranqu, sin decir una pbra, soloiendo
con una cara impasible.
Yael podía sentir tensión que emanaba de él y no pudo evitar echarle un vistazo furtivo.
Vio que Dorian apenas habia probado bocado cuando dejó deer, sus párpados caídos y perdidos
en
pensamientos.
?Se?or Ferrer?”
Lo mó con caut.
De repente, Dorian dejó los cubiertos con un “ck, se levantó y se dio vuelta para irse.
“Mandame dirión.” Dijo.
Las tres personas a sudo no dijeron nada.