apítulo 147
Cuando e volvió en sí, ya estaba sentada en oficina del departamento de recursos humanos.
Frente a e había dos contratos de trabajo, que ya había firmado.
Dorian estaba de ple a sudo, entregándole una des copias del contrato, mientras que otra ya
había guardado.
Amelia dudó un momento al ver el contrato de trabajo extendido ante e y luego miró hacia él.
“Bienvenida al equipo de Estudio Esencia-Rufino, dijo Dorian con su habitual serenidad.
Con un esfuerzo, Amelia esbozó una sonrisa: “Gracias.”
Aún dubitativa, tomó el contrato con cierta sensación de peso, sintiéndoseo si todo fuera un
sue?o.
Su mente estaba nuda.
El teléfono de Dorian sono en ese momento.
Era una mada de Yael: “Sr. Ferrer, ?deberiamos presentar a nueva directora de dise?o a los
invitados? Rufino está batando en el escenario.”
El seguía en entrada, cumpliendo con su deber de vigr puerta, sin saber cómo ibans cosas
entre su jefe y Amelia.
Rufino, en el escenario, también mantenia el control de situación, igualmente ajeno al estado actual
de Dorian y
Amelia
?Se habia decidido ya situación con respecto al puesto de Ameliao directora de dise?o?
?Volvería al evento? ?Deberían aprovechar oportunidad de presentar al equipo de dise?o para
hacer el anuncio oficial sobre Amelia?
Con un montón de preguntas en su cabeza pero sin poder abandonar su puesto para preguntarle a
Dorian directamente, solo podía intentarunicarse con Yael mediante gestos para que mara a
Dorian.
Por suerte, Yael entendió situación de Rufino con solo mirarlo.
Dorian no le dio una respuesta directa, sino que se volvió hacia Amelia: “Rufino está presentando al
equipo de dise?o en el escenario. ?Quieres aparecer?”
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E miró instintivamente hacia el salón de recepciones.
“?Es necesario?” Amelia todavia estaba algo aturdida, había firmado el contrato tan rápido que apenas
podía recordar
cómo había sucedido.
“No soy ninguna dise?adora famosa ni tengo grandes obras que mostrar. Tampoco tengo
experiencia o edad para convencer a gente. Si salgo ahora, podría bajars expectativas que
tienen sobre empresa.”
Dicho eso, lo miró: “Mejor no hagamos un anuncio oficial por ahora. Más adnte, dejaré que mi
trabajo hable por
Dorian observó por un momento y luego asintió suavemente, diciéndole a Yael al otrodo del
teléfono: “No hace falta presenta.”
1.
Yael entendió, colgó el teléfono y le hizo un gesto a Rufino de que todo habia terminado, pero al ver
que expresión del hombre se ensombrecia, rápidamente le hizo un gesto de “OK”,
Rufino captó el mensaje y su corazón, que se había hundido, volvió a saltar de alegría.
Con su experiencia en contrr el ambiente, dejó un mensaje final: “Nuestra futura directora de dise?o
es graduada de prestigiosa Facultad de Arquitectura del Instituto Federal de Tologia de Zúrich y
tiene en su haber varios reconocidos proyectos de dise?o arquitectónico. Con una visión única y
sólidas habilidades, esperamos con ansias su incorporación. Y así concluyó con éxito ceremonia de
apertura.
La ceremonia de corte de cinta ya había tenido lugar en un momento auspicioso con Dorian presente
Después de ceremonia, los invitados disfrutaron de unaida y un tiempo para socializat
Rufino, entre felicitaciones, se abrió paso a través de multitud hacia Yael, que todavía estaba
bloqueando entrada.
“?Qué está pasando?”, pregunto, ya que no había podido descifrar mucho solo con el intercarnblo de
miradas.
“No tengo ni idea, el Sr. Ferrer simplemente me dijo que no era necesario hacer presentación y eso
fue todo,” dijo Yael, igualmente confundido y con ganas de abrir puerta para echar un vistazo afuera.
“Pero tranquilo, el Sr. Ferrer sonaba muy calmado, seguro que ya se ha arredo todo.”
“?Realmente puedes confiar en tu intuición?”, preguntó Rufino frunclendo el ce?o, sin estar totalmente
convencido de corazonada de Yael. “Espero que no sea otra falsa rma.”
“Tranquilo, nadie en este mundo conoce al Se?or Ferrer mejor que yo.” Dijo Yael mientras ab
puerta de par en par, sin olvidar girarse hacia Rufino para agregar, “Incluso diria que lo conozco mejor
que él mismo.”
Su fanfarroneria se cortó de golpe cuando, al ver a Dorian y Amelia parados fuera de puerta, cerró
la boca y saludó respetuosamente: “Se?or Ferrer!”
Dorian echó un vistazo a mano de Yael en manija de puerta: “?Por qué cerraste puerta?”
Yael no dijo nada.
La mirada de Rufino se deszó de cara de Yael a Dorian y luego a Amelia, cuya iodidad se
hacía evidente bajo atención, aunque e saludó cortesmente: “Senior Rufino.”
Rufino astuto, no preguntó más y simplemente respondió con una gran sonrisa: “Has vuelto.”
E respondió con una sonrisa educada: “Sí.”
La cara de Yael mostraba su decepción al ser sorprendido y el indeciso agarre en manija de
puerta. Recordando el beso reciente de Dorian, sospechó que Yael también lo habia visto y su
iodidad aumentó
Yael igualmente incómodo, intentó sonreír y saludar: “H, Se?orita Amelia.”
E devolvió el saludo con igual iodidad: “H.”
Los demás invitados, al ver que Dorian había regresado, se acercaban entusiastas a felicitarlo,
centrando toda su atención en él y no en Amelia.
Algunos invitados que tuvieron suerte de ver a Dorian besando a Amelia pudieron reconocer a
protagonista por su vestimenta y observaban con curiosidad.
La sensación de ser examinada hacía que Amelia se sintiera cada vez más incómoda y mientras
discretamente se alejaba de Dorian, un hombre de mediana edad, elegante y con una copa en
mano, se acercó sonriendo a felicitar a Dorian:
“Se?or Ferrer, mis felicitaciones.”
“Gracias, Se?or Isaac. Dorian tomó una copa de bandeja de un camarero que pasaba y brindó
cortesmente con el Se?or Isaac.
Después de beber de un trago, el Se?or Isaac intercambió algunas pbras y finalmente su mirada
curiosa cayó sobre Amelia: “?Y e quién es?”
Había visto a Dorian besa.
Conocía a Donan desde hace a?os, pero nunca lo había visto tan emocional y expresivo,
especialmente por una mujer, lo que despertó su curiosidad.
Antes de que Dorian pudiera har, Amelia se presentó con confianza: “H, soy dise?adora en el
Estudio Esencia-Rufino”
Dorian miró de reojo, sin a?adir nada.
El Se?or Isaac, cuyas ganas de chismear habían sido interrumpidas por Amelia, se rio y extendió su
mano para estrechar de e: “Encantado, soy el director de Grupo Iglesias, Isaac Iglesias.”
Amelia también respondio educadamente: “Un cer, Se?or Isaac.”
Iglesias, sin poder obtener ninguna información relevante, volvió su atención a Dorian:
“El nuevo estudio tiene talento de sobra, juventud es impresionante
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Dorian respondió: “Gracias por el elogio, Se?or Isaac.”
Iglesias, con una sonrisa, preguntó: “?El estudio necesita más gente?”
Darian lo miró fijamente: “Diga lo que tenga que decir, Se?or Isaac.”
El hombre sonrió avergonzado:
“Tengo un hijo que acaba de terminar su maestría y todavía no está trabajando. No quiere entrar a
empresa familiar y estudió dise?o arquitectónico. Me preocupa que se quede en casa sin hacer nada.
Pensé, ?y si trabaja con ustedes?”
Dorian le devolvió sonrisa con cortesía: “Me temo que nuestro modesto estudio no esté a altura
de su hijo.”
Aunque lo dijo así, giró para presentarle a Rufino, sugirléndole que se pusieran en contacto para tratar
el asunto, ya que era Rufino quien estaba a cargo del nuevo estudio.
Iglesias, con una sonrisa de agradecimiento, aceptó y se fue a socializar con otros invitados.
Rufino apenas encontró un momento para dirigirse a Amelia y Dorian: “?Qué hay con ustedes dos?”
La pregunta directa provocó que ambos tosieran levemente al unisono, desviando mirada cada uno
por sudo.
Rufino no alcanzaba a entender qué estaba sucediendo y dado que situación no era más
apropiada para indagar, optó por sonreír y dirigirse a Amelia: “?Ya firmaste el contrato?”
Dorian respondió por e: “Si, ya está hecho.”
La preocupación que Rufino llevaba encima finalmente se disipó y levantó su copa hacia Amelia con
una sonrisa:
“Bienvenida de nuevo.”
Como Amelia no tenía una copa, simplemente devolvió sonrisa y dijo: “Gracias, Se?or Rufino.”
“El agradecido soy yo”, respondió su jefe antes de girarse y mar al grupo de personas que chaba
no muy lejos de alli, entre es Dalia, “Vengan aquí un momento.”
Dalia y los demás dejaron rápidamente sus copas y se acercaron.
“Se?or Rufino, ?qué sucede?”, preguntó chica confundida, toda su atención puesta en su jefe.
Rufino anunció: “Permitanme presentarles a nuestra nueva directora de dise?o, se?orita Amelia.”
Mientras haba, extendió su mano hacia e.
Dalia y Amelia se miraron una a otra.
Dalia fue primera en reionar, al instante reconoció a Ameliao chica que había encontrado
enisaria aquel día, emocionada por inesperada conexión: “?Eh, pero si eres tú!”
Dorian observó a ambas con atención: “?Se conocen?”