Capítulo 144
Era viernes y el Hotel Esencia se engnaba para apertura oficial de nueva sucursal de Estudio
de Arquitectura Rufio. Aquello era un gran paso para firma, primera vez que se expann dentro
de su país de origen y no escatimaron en preparativos para asegurarse de que el evento de
inauguración no pasara desapercibido.
La ceremonia tenía lugar en el espacioso lobby del Grupo Esencia y desde sede central habían
enviado todo lo necesario para un evento de primera categoría.
Rufino,o principal responsable de nueva oficina, llevaba toda ma?ana corriendo de undo
para otro, asegurándose de que todo estuviera en orden. Revisaba iluminación del escenario y
confirmaba lista de invitados para evitar cualquier imprevisto. Yael no se quedaba atrás, ayudándolo
en todo lo necesario.
Ya casi era hora se?da para el corte de cinta y los invitados empezaban a arribar. Rufino, con su
hospitalidad caracteristica, mezda con un nerviosismo apenas perceptible, iba saludando a los
recién llegados mientras consultaba su reloj. No podia evitar buscar entre multitud alguna se?al de
su jefe.
“?Dónde está el jefe?”, preguntó a Yael mientras continuaba con los saludos.
“Debe estar en su oficina, respondió este con una voz baja, sin dejar de sonreír a los asistentes.
Rufino fruncio el ce?o. ?Qué hace ahi? ?No piensa bajar?”
Yael lenzó una mirada rápida. “?Qué crees tú?”
Hubo un momento de confusión antes de que Rufino captara indirecta. “?Eh?”
“?Ya decidiste quién será tu director de dise?o?”, le recordó Yael.
Al entender, Rufino sintió un dolor de cabeza venir. Había contactado a Amelia hace dias para saber
su decisión, pero e seguia sin definirse. Le había dicho que no queria retrasar su trabajo y que si
habia prisa, podían seguir adnte sin espera. Rufino no había vuelto a insistir y tampoco había
consultado lista de posibles reemzos. En el fondo, esperaba un giro de último minuto, una
sorpresa antes de que se agotara el tiempo.
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Pero al ver cómo ibans cosas no se sentía tan esperanzado.
Miró su reloj otra vez y luego escaneó s. No habia rastro de Amelia. Su celr seguía inmóvil, sin
se?ales de vida.
Suspirando, se dirigió a Yael. “Quédate aquí un momento, voy a subir a ver qué sucede.
Yael asintió. “Anda.”
En oficina presidencial en el último piso, Dorian estaba sentado frente a su escritorio con cabeza
apoyada en una mano y los ojos cerrados, sumido en una especie de meditación. Los rayos del sol se
filtraban a través des persianas y baban sobre él. A su izquierda, un celr silencioso; a
derecha, una p de curriculums de candidatos a director
de dise?o
Rufino entró y se encontró con Dorian en ese estado de quietud, una rareza en alguien siempre tan
lleno de energia.
“?Otra noche en v?”, preguntó su amigo con una ceja alzada.
Dorian abrió los ojos. “Hay cosas que atender.”
“?Estás realmente ocupado o es solo una distrión?”
Sin esperar respuesta, Rufino se acercó y vio los curriculums. Dorian siguió su mirada y luego
contempló el celr inmóvil. ?Sin noticias de Amelia?”
Con un gesto de resignación, Rufino asintió.
Dorian se puso de pie, tomó los papeles y dijo con decisión: “Entonces cancmos el proyecto del
resort de estilo nacional Empezamos de cero.” Lanzó los curriculums sobre mesa hacia Rufino.
“Escoge a este. Tiene buen historial y un estilo bastante definido.”
Rufino echó un vistazo al curriculum pero no se rindio “Todavía no es el momento final”
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Miró su retoj. “Quedan unos minutos para inauguración.”
él echo un vistazo a su reloj y dijo: “Vamos, no queremos llegar tarde para Inauguración”.
Sin más, agorró su celr de mesa y se dirigió a puerta.
Rufino no pudo evitar mirarlo. Su silueta era firme y severa, su perfil sereno y decidido, con un rostro
tan impasible que parecia no dejar lugar para cambiar de opinión.
Rufino suspiró profundamente, sintiéndose un tanto desanimado, pero lo siguió de todos modos.
Cuando llegaron al salón de nta baja para el corte de cinta, ya había muchos invitados chando
en peque?os grupos, creando un ambiente animado y festivo.
El presentador ya estaba en el escenario probando el micrófono, preparándose para el evento.
Don y Rufino,o los principales responsables de nueva empresa, fueron ubicados en los
asientos de honor en primera f.
Al acercarse a su asiento, los invitados reconocieron a Dorian y se acercaron con entusiasmo para
saludarlo.
él se limitó a asentir cortesmente y respondió con un breve saludo antes de sentarse con una
expresión indiferente
La actitud distante de Dorian dejó a los invitados algo desconcertados y nerviosos.
Rufino, que llegó poco después, se apresuró a sonreir y a tranquilizar a los presentes.
Yael también se acercó con una sonrisa tranquilizadora y, después de calmar los ánimos, no pudo
evitar preguntarle a Rufino en voz baja: ?Qué pasa?”
La única respuesta que obtuvo fue un resignado sacudir de cabeza y otro suspiro.
Tras suspirar, Rufino volvió a mirar hacia entrada con una pizca de esperanza.
Pero aún no había se?ales de persona que esperaba.