Capítulo 128
E asintió ligeramente: “Si, mucho mejor”.
Desvió mirada hacia el vestido tradicional para ni?as que descansaba sobre cama, luego
lentamente hacia Don. Donan también miró el vestido y después a e, sus oscuros ojos reflejaban
calma y profundidad.
“Lo vi mientras paseaba por el mercado, me pareció bonito y no pude resistirme aprarlo”, dijo
Amelia en voz baja. “Tenía un vuelo para regresar a Zúrich ma?ana y pensé en llevarle un regalito a
una amiga”.
Dorian preguntó: “?Qué amiga?”
“Unapa?era de trabajo”, respondió Amelia. “E adora cultura tradicional, siempre le gusta
vestir ropa típica y también disfruta vistiendo así a los ni?os. Me pareció bonito y no pude evitar
comprarlo”.
él miró sin decir nada, tranquilidad en sus ojos oscuros dejó a Amelia sin aliento por un momento
y sus manos bajos sábanas se tensaron nerviosamente, aunque su rostro se mantuvo serenoo
siempre.
Dorian echo un vistazo al vestido tradicional de ni?a sobre cama: “Es bonito”.
E asintió: “SI”.
Miró de nuevo el vestido con cierto pesar: “Qué lástima que se haya ensuciado”.
“Podemosprar otro”, dijo Dorian.
“Si”, contestó Amelia suavemente, echando un vistazo inconscientemente hacia bolsa que estaba
en mesita de
N?velDrama.Org owns ? this.
noche.
La bolsa estaba exactamente donde había dejado cuando trajo, intacta.
Dorian nunca había tenido costumbre de revisar su bolsa o su teléfono.
Ni e tampoco
En ese aspecto, ambos eran iguales.
Notando hacia dónde miraba Amelia, Dorian también miró bolsa.
La parte trasera de bolsa, que estaba frente a ellos, tenía un peque?o bolsillo con cremallera.
Dentro del bolsillo solía guardars tarjetas bancarias, documentos de identificación, fotos y otras
cosas que necesitaba tomar con frecuencia.
Esa tarde, cuando Dorian estaba haciendo los trámites de admisión en el hospital por Amelia, había
sacado tarjeta de identidad de ese bolsillo a petición de e y había vuelto a colocar allí mismo.
Al ver que Dorian también miraba su bolsa, Amelia dudó y se mordió elbio: “Quiero tomar mi
teléfono”.
Dijo eso y se levantó para alcanzarlo.
El teléfono estaba en el bolsillo trasero.
Al mediodía, cuando Dorian llevó apresuradamente al médico a través del callejón, un transeunte le
había devuelto el teléfono y él lo había guardado rápidamente en el bolsillo trasero
Aunque Amelia estaba aturdida y se sentia mal en ese momento, tenía un vago recuerdo de ello.
Antes de que pudiera alcanzar bolsa, Dorian ya había ido a busca.
“Yo lo hago”, dijo.
Mientras haba, ya había abierto el bolsillo exterior y el teléfono apareció, junto con dos tarjetas
bancarias y un pedazo de papel amarillento dodo.
Al ver ese papel, Amelia se sobresaltó.
Era el resumen del alta hospitria que había metido alli noche anterior.
En ese momento había pensado en romperlo y tirarlo, pero luego dudó y lo metió en el bolsillo de
bolsa.
Cuando Dorian se volvió, vio expresión de sorpresa en el rostro de Amelia, su mirada se detuvo en
su rostro por un momento y luego cayó lentamente sobre el papel amarillento.
El papel estaba arrugado y mostraba ras se?ales de haber sido manoseado.
Extendió mano hacia el papel.
“No.” Amelia intentó detenerle instintivamente, pero se calló lentamente bajo mirada de Dorian,
observándolo con una expresiónpleja.
Dorian ya habia sacado el papel y a simple vista se podía ver el logo del hospital ys pbras
“Resumen de alta” en inglés. No lo abrió de inmediato, sino que miró a Amelia y le preguntó con
calma. “?Puedo verlo?”
E se mordió elbio inferior con fuerza, su mirada hacia él ya mostraba una lucha interna y una
culpa vda.
No dijo nada, solo asintió con cabeza de forma casi imperceptible.
Dorian abrió el resumen de alta y al vers pbras “interrupción del embarazo”, su mirada se detuvo.
Amelia lo miró de reojo, sus dientes superiores mordian inconscientemente subio inferior y giró
ligeramente
cabeza sin atreverse a mirarlo de nuevo.
Los oscuros ojos de Dorian pasaron al nombre y fecha en el documento.
Era el de Amelia y fecha coincidía con el día, dos a?os atrás, cuando Frida le había informado que
Amelia no quería
al bebé.
El papel ya estaba amarillento y tinta impresa empezaba a desvanecerse.
Dorian apretó ligeramente losbios, su mirada pasó de hoja de papel en sus manos hacia el traje
tradicional de ni?a esparcido sobre cama, por un instante se quedó pasmado, luego desvió vista
suavemente.
Permaneció en silencio cerrando el informe de alta del hospital, quedándose quieto por un buen rato,
hasta que finalmente dirigió su mirada hacia Amelia: “Anoche, cuando querías agregarmeo
amigo, ?era para enviarme esto,
verdad?”
Preguntó con una voz muy calmada.