Capítulo 99
Antes, aunque su jefe era distante, su temperamento era sereno.
Ahora, habia una furia contenida bajo su calma, decisión y ferocidad.
Cuando terminé de destrozar s, Dorian finalmente reionó.
“Lim esto un poco, haz lo que sea.”
Dicho eso, agarró su maleta y se marchó, sin intenciones de quedarse más tiempo.
Ese “haz lo que sea” dejó a los decoradores bastante confundidos, sin saber cómo manejar
situación, todos volvieron su mirada suplicante hacia Yael.
Yael tampoco estaba seguro de qué hacer y mucho menos se atrevía a confirmarlo con Dorian.
“Solo haz algo sencillo.”
Al final, siguió instrión de Dorian y salió corriendo detrás de él.
Manejó para llevar a Dorian de vuelta a su hogar de los últimos dos a?os, pero de vez en cuando le
echaba miradas furtivas a través del espejo retrovisor.
La expresión de Dorian se mantenía serena y distante.
Al llegar a puerta de su casa, simplemente le dijo en tono suave que se fuera a descansar y se
marchó con su
maleta.
Yael no se atrevió a preguntar qué había pasado entre Amelia y él, o por qué hubo un cambio tan
drástico en suportamiento al volver.
En los días siguientes, Dorian parecía volver a su antigua rutina, trabajando arduamente y tratando a
la gente con cortesía y respeto, pero siempre manteniendo una distancia fría.
Aun así, Yael podía sentir que su jefe había cambiado.
Era diferente de antes, cuando trabajaba con pasión y dedicación.
Ahora parecía un zombie, solo le quedaba rutina y el entumecimiento.
Este nuevo Dorian lo preocupaba, pero se sentía impotente y ni siquiera se atrevía a preguntar
razón.
Era cercano a Dorian, pero sabía que él no era de los que se abrían con facilidad. Preguntar sería en
vano.
Por suerte, unos días después, Rufino regresó al país.
Yael conocía bien a Rufino y sabía del vinculo entre él y su jefe.
Recordaba que Rufino también estaba en Zúrich y suponía que Dorian debió haberse encontrado con
él. Sin saber si Rufino estaba al tanto de situación, Yael aprovechó el viaje desde el aeropuerto para
preguntarle con tacto: “?Al Sr.
Ferrer le pasó algo en Zúrich?”
“Nada en especial, respondió Rufino confundido, ?qué podría pasarle?”
“Es solo que siento que el Sr. Ferrer ha vuelto un poco diferente, dijo Yael con caut, o si
hubiera recibido algún tipo de golpe allá afuera.”
“?Ah si? Rufino se interesó y se giró hacia él, “?por ejemplo?*
Yael explicó, “Destrozó y remodeló su casa matrimonial, algo que ni siquiera hizo cuando se divorció.
?Quién remod
así después de dos a?os de divorciado, borrando los rastros que dejó su ex?”
Espera, Rufino captó el detalle importante, “?dices que Dorian se divorció?”
Yael lo miró sorprendido, “?No lo sabías?”
Rufino negó con cabeza, realmente no estaba enterado.
Caputo 99
Habia preguntado varias veces sobre su esposa y Dorian nunca mencionó el divorcio.
Yael supuso que su jefe no quería que se supiera y se arrepintió de haberlo mencionado:
“Probablemente el Sr. Ferrer preferiria que esto no se supiera, así que finge que nunca escuchaste
nada,o si no supieras.”
Rufino sonrió ante su cara de arrepentimiento: “Tranquilo, no te voy a dtar. Y aunque lo hiciera,
Dorian no te culparía.” Yael seguia con cara de preocupación, no era una cuestión de ser culpado por
Dorian, sino que no quería parecer un chismoso, aunque fuera verdad.
“Pero,” reflexionó Rufino, “Dorian no parecía raro en Zúrich, si acaso hubo algo, fue cuando quedamos
paraer y se distrajo mirando a una ni?a de poco más de un a?o. Luego se fue de prisa sin
terminarida, ni idea a qué se debía tanta urgencia.”
“?Una ni?ita de poco más de un a?o?” Yael se detuvo en seco, mirando a Rufino con los ojos
ligeramente abiertos, “No me digas que es hija del Sr. Ferrer?”
Apenas terminó de har, Rufino le dio una palmada en el hombro.
“?Qué te estás imaginando? La ni?a estaba allí con su mamá y tampoco parecia conocer a se?ora.”
La expresión de sorpresa de Yael se desplomó en un instante, pensándolo bien, era imposible que se
cruzara con su propia hija al otrodo del mundo.
Rufino miró su cara preocupada y no pudo evitar reírse de él: “Mira que solo cobras un sueldo y
además te preocupas por el padre y madre del jefe, cuando ni ellos mismos se preocupan tanto.”
“ro que sí. Yo cobro gracias a él, si el jefe no está, ?dónde voy a encontrar otro trabajo tan
tranquilo, bien pagado y con posibilidad de hacerme el importante?” Yael dijo, girándose hacia
Rufino, “Desde que el Sr. Ferrer volvió de Zúrich, algo no está bien con él. Ayúdame a harle, que no
se guardes cosas, que charle más con nosotros. Aunque no podamos resolver sus problemas, al
menos podemos ser su basurero, guardarse los problemas solo
acorta vida.”
El hombre lo miro divertido: “?Por qué no se lo dices tú directamente?”
Yael respondió: “Al fin y al cabo es mi jefe, no puedo decirle en su cara; ‘jefe, si sigue guardándoses
cosas, va a vivir menos, ?verdad?”
Tras decirlo, no pudo evitarnzarle una mirada irónica a su pa?ante.
Rufino soltó una carcajada: “Está bien, estaré atento.”
Pero eso de aconsejar no era lo suyo, él mismo tenía mucha amargura acumda que necesitaba
desahogar con
Dorian.
Su viaje de regreso a casa era precisamente para desahogarse con Dorian. Por eso, cuando se
encontraron esa noche, Rufino había olvidado porpleto el encargo de Yael y aprovechando que
servía bebida a Dorian, tomó una decisión precipitada: “Ya le ofrecí a alguien el puesto de directora
de dise?o de empresa conjunta.”
Dorian, que estaba sumido en sus pensamientos, alzó vista con indiferencia: “?Es aque chica?”
Rufino asintió: “Sí, ya hablé con e.”
él sonrió levemente: “?Qué te pasó? ?Te embrujaron o qué?”
Su sonrisa no llegó a sus ojos, ramente no aprobaba decisión de su amigo.
Para él, eso era pura necedad, un hombre dejándose cegar por belleza
“?La chica es muy bonita?”, preguntó.
Rufino asintió: “Si, muy bonita y con se, pero lo más importante es…”
Iba a decir “su talento”, pero Dorian lo interrumpio: “Si te interesa su belleza, mejor pon más empe?o y
casate con e. pero no juegues con el futuro depa?ía.”
Rufino no dijo nada
Ello miró fiamente: “No estoy de acuerdo con que contrates.
La empresa no es un medio paracer as mujeres.” Dorian agregó, con un semnte serio,
Rufino lo miró: “?A dónde vas con eso? Si empresa pudieracerme, no estaria discutiéndolo
contigo. Tranquilo, no necesito tu aprobación, e no aceptó.”
Dorian levantó una ceja, sorprendido.
Pensó que el puesto de directora de dise?o del Grupo Esencia sería muy atractivo para una recién
graduada, incluso si solo era una filial.
Rufino también vio sorpresa en cara de Dorian: “?Verdad? El puesto de directora de dise?o es
muy tentador y e, siendotina, podría trabajar cerca de casa, ganar un sueldo alto y directamente
aterrizar en el puesto de directora de dise?o, algo que muchos desearían y no pueden obtener, ?cómo
es que no le interesó?”
?? ???? ??
Pensar en eso hacía que Rufino se sintiera frustrado. él pensó que Amelia no estaba interesada
porques condiciones no eran suficientemente buenas. Originalmente había acordado con Dorian
que después de ver los dise?os de Amelia, él decidiría si contratabano directora de dise?o.
Pero para asegurarse de que e aceptara, Rufino decidió tomar iniciativa y con gran entusiasmo le
ofreció el puesto. No esperaba que igual fuera rechazado.
This content ? 2024 N?velDrama.Org.
“Gracias por consideración, Sr. Rufino, pero mi experienciaboral y habilidades son limitadas, no
puedo asumir un puesto tan importante.”
Hasta excusa para rechazarlo sonaba oficial y sin sinceridad.
No entendia por qué Amelia no estaba interesada en el puesto.
E estaba alli s, recién graduada, y si dejaba empresa de él, no estaba ni cerca de asegurarse
una oportunidad de trabajo tan buena.
“La gente tiene sus propias ambiciones,” le respondió Dorian a Rufino, quien se mostraba visiblemente
frustrado. él nunca había estado a favor de dejar un puesto tan importante en manos de una recién
llegada. Si e no quería quedarse, era motivo de felicidad para ambos.
Pero Rufino no lo veía de esa manera. “Te digo, esta chica tiene talento y un don, es trabajadora y
humilde, no es arrogante. Lo más importante es quepartimos misma visión, nos llevamos bien y
trabajar juntos es un cer. La empresa necesita echar raíces firmes aquí y gente así es
indispensable. Ayúdame a pensar en algo para retene.”
Dorian lo miró de reojo: “Hay muchos talentos en Latinoamérica, ?de verdad te preocupa no encontrar
a alguien. talentoso ypatible? Si e no quiere quedarse, ?por qué te empe?as en aferrarte a una
s opción?”
Rufino se quedó en silencio.
No era eso lo que esperaba, había venido a buscar ayuda de Dorian, no a ser convencido por él.
Pero atención de Dorian ya se había deszado hacia su teléfono, que vibraba sobre mesa.
Rufino también echó un vistazo al móvil y al ver el nombre “Fabio Soto” frunció el ce?o, confundido,
miró instintivamente hacia Dorian.
El también fijó vista en el nombre que aparecía en panta por un momento, pero luego bajó los
párpados, impidiendo que Rufino pudiera leer cualquier expresión en sus ojos. Solo lo vio tomar el
teléfono con calma y contestar mada.
“?Alo?” Su tono era suave y tranquilo.
‘Cu?ado, a mi papá le pasó algo, se oyó voz apresurada de Fabio al otrodo de línea.
Dorian preguntó: “?Qué pasó?”