Capítulo 95
Dorian también miró: “Vamos juntos, yo tampoco heido.”
Amelia lo miró confundida.
Luego se rio incómoda, “No sé si es buena idea, tú no conoces a mis amigos.”
él insistió: “No te preocupes, no me sentaré con ustedes.”
E dudó un momento: “Bueno, está bien.”
Salieron y caminaron un poco cuando Amelia se volteó hacia Don: “Oye, ?qué tal si mejor voy solo
contigo? Le puedo decir a mi amiga que nos veamos otro día.”
“No es necesario,” Dorian miró, “Eso no estaría bien para ti ni para tu amiga.”
“No hay problema, e no se va a molestar por eso,” respondió mientras se giraba hacia él, “?Qué te
gustaríaer? Yo
invito.”
Dorian no dijo nada, solo miró dedo y luego habló lentamente: “Realmente tenías una cita para
comer con alguien?”
Amelia no dijo nada.
Dorian ya estaba mirando el celr que Amelia sostenía en su mano: “?Me permites ver tu registro de
madas y
mensajes?
E apretó instintivamente su celr, sin poder reírse del todo, “Eso estaría mal, ?no?”
Aun así, le mostró panta de su teléfono, con su último chat de WhatsApp con Susana, cuyo último
mensaje decía: “Espérame un poco, ya casi llego.”
Dorian echó un vistazo y luego miró: “Lo siento.”
“No te preocupes, respondió con una sonrisa, dudando un poco antes de mirar hacia atrás, “Entonces,
?te parece si yo me voy con mi amiga aer?”
él asintió: “Vete.”
Pero Dorian no se fue por su cuenta, sino que siguió hasta otro centroercial, a un restaurante
deida china.
No se acercó demasiado, solo siguió a una distancia razonable.
Cuando Amelia llegó al restaurante, Susana también estaba llegando apresurada y al ve, corrió
hacia e sin aliento: “Lo siento, Amy, ?no has esperado mucho, verdad? Surgió algo de último
momento en el trabajo y me retrasé,”
Al escuchar el nombre “Amy”, Dorian miró a Susana sin querer; él reconocía, era chica que había
interceptado al Rufino en empresa.
?Amy?
Dorian miró a Amelia pensativamente, recordando silueta que había visto al salir del edificio.
Mientras mantenía una distancia prudente, Amelia no notó su mirada y con multitud que iba y venia,
Susana tampoco se dio cuenta, ya que toda su atención estaba en Amelia.
E sonrió en respuesta: “No te preocupes, es culpa mia.”
Luego, sonriendo, le dijo: “Vamos.”
Entraron juntas al restaurante.
Al cruzar el umbral, Amelia aprovechó vuelta para mirar a Dorian.
él no parecia tener intención de seguis.
Amelia tampoco lo invitó a unirse.
Pero al sentarse, vio que Dorian se habia sentado en una mesa no muy lejos de es.
Capitulo 95
El pidió suida solo, sin interrumpir.
Ameia se sintió un poco avergonzada.
N?velDrama.Org ? content.
Susana no notó nada raro en Ame y al cerrar el menú, le preguntó con una sonrisa: “?Por qué me
invitaste de repente aer hoy…?”
No terminó frase, interrumpida por sonrisa de Amelia: “No habíaido y pensé que tú tampoco,
asi que pensé que te gustaría venir juntas.”
Después de decir eso, no pudo evitar mirar preocupada hacia Dorian.
Por suerte, él parecia estar ocupado con su teléfono, inclinado sobre sus mensajes, con una expresión
seria y concentrada, tipica de su estado de trabajo.
El restaurante también estaba lleno de ruido y voces.
La respuesta de Amelia sorprendió a Susana. “Es raro que tengas tiempo libre, normalmente después
del trabajo o de ses vas directo a casa y nunca sales los fines de semana, conseguir queas
conmigo es un reto.”
Amelia se sintió un poco culpable: “He estado muy ocupada últimamente, entre estudiar y trabajar, no
he tenido tiempo.”
“Aunque estés ocupada, tienes que encontrar tiempo para divertirte y descansar, aún no he conocido a
alguien tan dedicadao tú, Susana se rio, Definitivamente no hay éxito sin esfuerzo.”
“Puede que simplemente prefiera quedarme en casa,” dijo Amelia. “Total, el tiempo pasa igual si salgo
o no, en casa al menos estoy cómoda.”
Su amiga sonrió y asintió: Tienes razón.”
La conversación ya se había desviado hacia otro tema.
Amelia aprovechó un momento para mirar hacia donde estaba Dorian, quien se habia levantado para
atender una
mada afuera.
Allí estaba él, de pie en una esquina tranqu y apartada del restaurante, con un móvil en una mano y
la otra descansando casualmente en el alféizar de una ventana, evidentemente en una mada de
trabajo, con una expresión serena y distante.
Cuando notó mirada de Amelia, le devolvió el gesto con una mirada superficial y una calidez sutil en
sus oscuros
ojos.
Pero e estaba demasiado lejos y no podia verlo ramente.
Dorian era un hombre guapo, de estatura elevada y piernasrgas, con un fisico envidiable y una
presencia imponente, sus rasgos bien definidos y un aire distinguido que no eraún en Europa, con
ese rostrotino que atraía miradas curiosas. Algunas chicas más audaces y desinhibidas ya se le
habían acercado con sus móviles en mano, casi suplicando para a?adirlo a WhatsApp.
Pero Dorian rechazaba con un gesto aproximación de los teléfonos, manteniendo su semnte
impasible.
Amelia pudo ver ramente decepción en el rostro de una chica que, sosteniendo su móvil, lo
intentó de nuevo, pero Dorian ya había terminado mada y volvía a su asiento con una expresión
neutra
La chica ya no se atrevió a acercarse.
La barrera invisible que Dorian ponía entre él y los demás era evidente, igual que siempre.
Eso era lo que había atraído a Amelia en el pasado.
A pesar de ser superior en muchos aspectos, Dorian siempre se habia mantenido integro y no jugaba
con los demás.o lo hacían algunos hombres que abusaban de su atractivo.
Esa misma autodisciplina y delicadeza probablemente estaban reservadas para Amanda.
Ame hace a?os que no seguia pista de Fabiana y no sabía qué había sido de e y su rción
con familia Sabin.
Aunquepartian ses, se había convertido en alguien que llegaba última y se iba primera, con
muy poco intercambio en el medio.
Ni siquiera sabia si alguien de familia Sabin ha visitado universidad; no era muy consciente de
su entorno.
El nombre de Amanda ya estaba lejos de su vida diaria.
Y el de Don también.
No tenia idea de por qué él estaba alli; no creia ens coincidencias pero tampoco se atrevía a
especr
Por suerte, Dorian no se acercó a saludar hasta queida terminó. mó al mesero, pagó
cuenta y se fue solo.
Amelia sintió un alivio sutil.
Susana y e también habian terminado, asi que mó al mesero, pagó su cuenta y antes de irse,
echó un vistazo instintivo hacia mesa de Dorian, que ya no estaba alli y el mesero recogia los tos.
Inconscientemente, miró a su alrededor.
Susana notó su mirada y preguntó con curiosidad: “?Qué pasa? ?Estás buscando a alguien?”
“No,” respondio, regresando al presente y salió del centroercial. “?Cómo vuelves a casa?”
“Yo tomo el autobus, vivo cerca de aqui, dijo Susana.
Amelia asintio, pa?ó al autobús y al girarse para mar a un taxi, se encontró con Dorian, de
brazos cruzados, parado no muy lejos detrás de e.
“Te llevo, dijo el, desplegando sus brazos y mostrándoles ves en su mano.
Amelia vacilo: “No es necesario, puedo tomar un taxi.”
“No te preocupes, estoy libre esta noche, insistió acercándose. “Vamos.
Pero Amelia no se movio.
Dorian miro: “?Por qué te resistes tanto? ?Hay algo que me estás ocultando?”