Capítulo 93
Aunque peque?a se había caldo de bruces al suelo, no lloró. Simplemente se quedó allí, un tanto
aturdida, con cabeza levemente alzada y sus ojos grandes y brintes mostrando un aire de
confusión adorable que hizo sonreír a Rufino. Instintivamente se levantó para ayuda, pero Dorian ya
estaba de ple y se ha agachado frente a ni?a para levanta.
“Gracias, gracias.” balbuceo peque?a con su vocecita de ni?a, hando con pausas y una
pronunciación no muy ra. Miró a Dorian con curiosidad y al ver su peque?a moch caída cerca de
los pies de él, rápidamente se soltó y corrió a recoge.
Dorian siguió con mirada los movimientos de ni?a, sin moverse del sitio.
Rufino no pudo evitar mirar moch que ni?a llevaba: dentro había un biberón y pa?ales.
Se le escapo una risa y le dijo a Dorian: “Mira, los chicos de ahora van por vida con su biberón y
pa?ales.”
Pero notó que el estaba absorto mirando a ni?a, con un aire so?ador.
Rufino, que nunca lo habia visto asi, le dio un empujoncito preocupado: “?Qué te pasa?”
Dorian volvió en si, le echó una mirada, luego miró a ni?a, que también estaba parpadeando
confundida y le preguntó con suavidad. ?Peque?a, dónde están tu papá y tu mamá?”
La ni?a tenía una expresión ligeramente perdida en sus ojos ros,o si no hubiera entendido o
realmente no supiera, pero lentamente se giró hacia puerta que estaba entreabierta.
La cortina de entrada se apartó bruscamente y entró una mujer robusta con una expresión de
pánico en su rostro. Al ver a ni?a, su ansiedad se desvaneció y fue reemzada por un suspiro de
alivio.
“?Ay, mijita, me has dado un susto de muerte! Solo me volteé un segundo y ya te habías esfumado.
?Qué hubiera hecho si alguien te hubiera llevado?” La mujer se agacho y abrazó a ni?a con un
miedo todavía perceptible.
La peque?a se dejó abrazar con inocencia de sus pocos a?os, sin entender preocupación de
adulta, pero sin resistirse. Sus ojos, sin embargo, seguian fijos en Dorian, llenos de curiosidad..
Rufino asombrado, le dio un codazo a Dorian y bromeó: “Estos ni?os de ahora son increibles, eh. A
tan corta edad ya tienen un sentido tan refinado de belleza. Mira que no puede quitarle los ojos de
encima a tu carita bonita y ni me
p a mi.”
Dorian no le prestó atención y se dirigió a mujer que sostenía a ni?a: “?Es tu hija?”
La mujer sonrió y negó con cabeza: “No, es hija de mi hermana. E está muy ocupada con el
trabajo y me pidió que cuidara.”
Dorian frunció el ce?o y volvió a mirar a ni?a.
Su amigo noto una sombra de tristeza en sus ojos, sutil, pero estaba alli.
Confundido, miró a Dorian.
él ya se había agachado frente a peque?a. Vaciló por un momento, luego extendió su mano hacia
e y rozando su meji con el dorso de su dedo, le preguntó con suavidad: “Peque?a, ?cómo te
mas?”
“Sere… na. La ni?a pronunció cuidadosamente.Material ? N?velDrama.Org.
*?Y cómo se ma tu mamá?” Dorian preguntó, con una voz tan suave que casi rozaba ronquera.
La ni?a pareció confundirse un momento y luego respondió seriamente: “Se ma mamá”
La sinceridad de ni?a hizo sonreír a Dorian, que estuvo a punto de acariciar su meji pero se
detuvo, temiendo. contagia con alguna bacteria.
Rufino sabia que Dorian tenia un cari?o especial por los ni?os, pero siempre mantenia una cierta
distancia, nunca se mostraba tan tiernamente afectuosoo ahora.
a mujer robusta también percibió algo inusual en actitud de Dorian hacia ni?a y abrazo más
fuerte, con una
recelo. Era evidente que estaba en guardia,o si temiera a un secuestrador de ni?os.
Capitulo 93
Rufino, con miedo de ser malinterpretado, se apresuró a sonreír y a hacer plática más cálida: “Qué
bonita es tu ni?a y tiene un carácter encantador, uno no puede evitar quere en cuanto ve.”
La mujer alta y rellenita, un poco avergonzada, agradeció con una sonrisa yenzó a ense?arle a
peque?a a despedirse: “Dales gracias al se?or, dile adiós.”
La ni?ita aún no podía formar frases tanrgas, pero obediente, agitó su manita diciendo: “Adiós,
adiós.”
Luego se dejó llevar por mujer, que sostenia en una mano un biberón y pa?ales, y se dirigieron
hacia una mesa vacía en parte de atrás.
Dorian giro ligeramente ys observó alejarse hasta que se sentaron en mesa más alejada.
La mujer odó a peque?a en una si, mó al mesero para que trajera una si para ni?os y
después de senta alli, pidióida yenzó a jugar con ni?a, pareciendo una madre soltera
que había salido aer
con su hija.
Rufino, que no entendía a Dorian, agitó su mano frente a el y preguntó: “?Qué pasa? ?Por qué tanta
atención a ni?a? Si te gustan tanto los ni?os, deberias tener uno, ya llevas varios a?os casado.”
Dorian lo miro, pero no dijo nada
Su divorcio de Amelia era un asunto del que no habia hado oficialmente con nadie, aunque sus
conocidos ya tenian alguna idea, nadie se atrevía a confirmarlo con él.
Rufino, que estaba lejos en el extranjero y no era de los que se interesan por los chismes,
especialmente con Amanda en medio y su rción con e, no estaba al tanto de esos detalles.
Acostumbrado a forma de ser de Dorian, que rara vez decía mucho, no le dio importancia y al ver
que servíanida,enzó a animarlo a proba.
Pero Dorian tenia poco apetito y su mirada se desviaba ocasionalmente hacia peque?a y mujer
en mesa lejana.
La ni?a era tranqu, sentada en su si sin hacer ruido, simplemente mirando curiosamente
alrededor. La mujer estaba atenta, revisando su celr de vez en cuando y estirándose para mirar
hacia puerta trasera ys ventanas,o si estuviera esperando a alguien.
Dorian también miró pensativo hacia puerta trasera, donde se veían los letreros del ba?o.
Frunció el ce?o y luego, bajo mirada confundida de Rufino, dejó sus utensilios.
“Voy al ba?o.
“Ah, está por puerta de atrás.” Rufino también dejó sus utensilios y se?aló hacia parte trasera del
restaurante.
Dorian asintió y se dirigió hacia puerta trasera.
Amelia estaba en elvabo del ba?ovándoses manos, ya recuperándose del shock de haber visto
a Dorian
momentos antes.
Cerró el grifo y sacando un pedazo de papel de dispensa, se secabas manos mientras caminaba
hacia salida. Al llegar a esquina, tiró el papel en papelera y al levantar vista, se detuvo
lentamente.
Dorian estaba levantando cortina de puerta trasera del restaurante y al levantar vista, vio a
Amelia deteniendo
sus pasos.
La miró un momento, su mirada cayendo sobre sus manos aún húmedas y luego lentamente a su
rostro sorprendido. Su expresión era tranqu, sin decir una pbra.
E forzó una sonrisa: “Hace tiempo que no nos vemos.
Dorian también esbozó una leve sonrisa: “Hace tiempo.”
Y luego no hubo más pbras.
Sin nada más que decir, e simplemente sonrio cortésmente y con hesitación,enzo a caminar
hacia puer
Dorian se quedó quieto, observánd acercarse y pasar a sudo. Al cruzar, escuchó har por
teléfono en voz baja ‘Susana, ya estoy en Sabores del Mundo, ?vienes?”
él no se movió ni volteó a mirar, dejánd pasar, hasta que su voz se disolvió en el bullicio del lugar y
lentamente, se dio vuelta para observa.