Capítulo 74
Amelia entró en el salón de ses y Dorian se quedó parado en su lugar sin irse, solo observaba
fríamente a familia de Manuel, luego desvió mirada hacia Lorenzo, quien también mostraba una
frialdad simr.
En el rostro de Lorenzo no se reflejaba ninguna se?al de felicidad o emoción, una actitud muy distinta
a impaciencia que había mostrado antes al vr hacia Zúrich.
Lorenzo también lo vio, pero solo lo miró de manera calmada a distancia por un momento y luego
dirigió su atención hacia Manuel, quien se esforzaba por contener su emoción, sin quitarle los ojos de
encima a chica.
Dorian también echo un vistazo a Manuel.
El anciano ya pasaba de los ochenta a?os y quizá por el desgaste del viaje, parecía mucho más
cansado y débil que
unos meses atrás.
Hacía tiempo que Dorian no lo veía. En sus recuerdos, siempre había sido un hombre robusto, a pesar
de sus más de ochenta a?os, parecia de setenta. No se imaginaba que en tan solo dos o tres meses
pudiera haber envejecido tanto.
La atención de Manuel estabapletamente centrada en Fabiana, sin notar a Dorian aldo, pero
Cintia si lo vio.
Con los ojos ligeramente enrojecidos, se acercó a Dorian con una sonrisa decencia en su
emocionado rostro: “Dorian, Amanda ha regresado.”
Sus pbras hicieron que todos desviaran su atención de Fabiana hacia Dorian.
El padre de Dorian, Eduardo, tampoco podía ocultar su emoción y le hizo se?as a Dorian: “Ven aqui,
hijo.”
él lo miró friamente sin decir una pbra y sin hacer ningún movimiento.
Fue entonces cuando Lorenzo, que había permanecido en silencio, intervino: “Fabiana todavía tiene
que asistir a se, dejémo ir”
Luego miró a Manuel: “Abuelo, no te sientes bien y has tomado un vuelo muyrgo, deberías volver al
hotel a descansar
para no agotarte.”
Los demás también empezaron a aconsejar: “Si, tienes que descansar, no vaya a ser que ahora que
finalmente
encontraste a tu nieta, te desplomes.”
Mientras haban, ayudaban a Manuel a caminar hacia undo.
Lorenzo aprovecho oportunidad para empujar a Fabiana, que todavía parecía confundida, de
regreso al a.
“?Qué está pasando aquí?” Fabiana, que finalmente encontró oportunidad de har, preguntó con
voz baja a Lorenzo, asomando cabeza fuera del a ansiosa por har, pero Lorenzo empujó de
nuevo.
él también bajó voz: “Ve a se y haremos más tarde.”
Su mano en su hombro parecía cari?osa mientras empujaba de forma semi-forzosa hacia el interior
del salón de
ses.
Durante todo ese tiempo, Dorian observó situación con una expresión fría, sin acercarse a saludar u
ofrecer llevar a familia de vuelta.
Amelia, que estaba en el a, no queria prestar atención a todo eso, pero al levantar vista, no pudo
evitar ver a Lorenzo empujar cari?osamente a Fabiana. No sabia si estar feliz de que chica hubiera
encontrado a su familia o preocuparse. Recordaba que Fabiana le habia dicho que su familia actual
era muy buena con e y que no quería buscar a sus padres biológicos, pensando en los problemas
que traeria decidir si regresar con ellos o no.
Cuando Fabiana se giró al ser empujada, también vio a Amelia y le hizo un mohin.
Amelia le sonrió tranquilizadora y esa sonrisa hizo que Fabiana le sacara lengua en broma y le
hiciera una se?a con mirada hacia el grupo de personas en entrada, con una expresión que decía
que no sabia qué hacer.
This text is ? N?velDrama/.Org.
Amelia también levantó vista hacia entrada.
Manuel miraba nostálgicamente en dirión a Fabiana y su mirada se cruzó inesperadamente con
de Amelia.
Amelia se sobresaltó, sus ojos se encontraron involuntariamente con los de Manuel, pero él ya había
desviado su atención hacia Fabiana, con l?grimas en los ojos y una mirada suave y cari?osa.
Amelia sonrió y apartó vista, solo para encontrarse con mirada de Cintia.
Cintra parecia sorprendida al principio, pero luego su mirada se volvió fria, con una expresión de juicio
y desdén que hizo que Amelia recordara esos dos a?os de matrimonio ys sombras psicológicas que
le habían quedado.
Al terminars ses, Amelia le mandó un mensaje a Dorian: “Regresaré al apartamento, no llevé
muchas cosas cuando me mudé ?Podrías empacar mis cosas y mandas al apartamento? Por
favor.”
Después de enviar el mensaje, Amelia recogió sus cosas y se fue al apartamento.
E nunca tuvo intención de quedarse mucho tiempo en casa de Dorian, fue solo para lidiar con
insistencia de él, por eso lo que llevó no fue mucho, solo unas cuantas mudas de ropa.
Estaba ro que Cintia y Eduardo harían el viaje hasta el Hotel Esencia y no quería cruzarse con
ellos.
Pero aunque Amelia quería evitar el encuentro, Cintia no tenía intenciones de deja en paz.
Al salir de escu, Amelia se encontró con Cintia y Eduardo esperánd en su coche,
aparentemente llevaban un
rato ahí.
Al principio, Amelia no se dio cuenta de que estaban alli, pero al pasar frente al vehículo, Cintia bajo
ventani y mo.
“Amelia, dijo con ese tono condescendiente que siempre tenía.
Se giró hacia e.
Cintia se quitós gafas de sol, apoyó el codo en ventani y levantó ligeramente barbi,
miránd fijamente: “Vamos aer algo juntas.”
Y a?adio con énfasis: “Yo invito.”
Amelia soltó una risita ligera: “No hace falta, gracias.”
Y se dispuso a caminar dejando atrás el coche.