Capítulo 68
“ro que si,” respondió el empleado mientras guardabas muestras con destreza.
Después de registrarse y pagar, Dorian se dio vuelta para irse.
Su coche estaba estacionado justo frente al centro de pruebas de paternidad y al salir, un taxi rojo
pasó rozando su vehículo para ocupar el espacio que él acaba de dejar libre.
Dorian echo un vistazo al taxi rojo en el espejo retrovisor y con un giro experto del vnte, tomó una
curva y se alejó
Casi al mismo tiempo, Lorenzo salió del taxi y miró hacia entrada del centro de pruebas. Entró y
entregó dos muestras al personal: “Necesito una prueba de consanguinidad.”
Las mismas pbras, misma caratina, misma estatura impresionante, el mismo tipo de
muestras de cabello y todo esto en menos de cinco minutos de diferencia entre Lorenzo y Dorian,
hicieron que el empleadoenzara a char. “?Qué pasa hoy? ?Por qué hay tantostinos haciendo
pruebas de ADN?”
“Inclusos muestras son idénticas,entó mientras mostrabas muestras de Dorian que acababa
de empacar y sacaba otra bolsita idéntica paras muestras de Lorenzo
Lorenzo frunció el ce?o ligeramente, dirigiéndose al joven empleado: “?Hace poco vino un hombre
latino de mi altura?” “Si, justo se fue, respondió el empleado mientras se asomaba hacia puerta.
“Estaba afuera hace un momento, se parece a ti, alto, guapo, con un traje negro.”
Para él, todos lostinos se parecían.
Lorenzo también miró hacia puerta, pero no vio ninguna figura familiar. Sin embargo, por
descripción del empleado, sonabao Dorian.
Al volver vista, notós cámaras de seguridad en entrada y se detuvo un momento antes de
preguntar al empleado: “?Sería posible echar un vistazo as cámaras de seguridad? Ese hombre
podria ser mi amigo.”
El empleado sonrió, negando con cortesía: “Lo siento, eso es parte de privacidad del cliente, no
puedo mostrarlo.”
Lorenzo asintió enprensión: “Está bien, gracias de todas formas.”
No insistió más con el empleado, aunque no entendía ión de Dorian. ?Le había pedido que
enviara muestras de cabello para hacer una prueba de ADN para Fabiana y él? ?Pero qué pasaba
ahora? ?Fabiana no estaba de acuerdo y el había decidido hacer prueba sin e?
“Se?or,” mó el empleado, golpeando mesa suavemente.
Text ? by N0ve/lDrama.Org.
Lorenzo volvió en sí, se disculpó con una mirada y siguió con el registro y pago antes de irse.
Los resultados de prueba de consanguinidad tardarían tres días hábiles.
Lorenzo había decidido vr alli en el último minuto y no había organizado muchas cosas del trabajo.
Aunque él estaba a cargo de empresa, su abuelo, Manuel Sabín también estaba pendiente. Manuel
se daría cuenta si él no se presentaba por un día.
Justo cuando salía del centro de pruebas, Manuel lo mó: “?Dónde estás? ?Por qué no te has visto
en todo el dia? Tu asistente dice que tampoco fuiste a empresa y hoy se canceló una reunión de
junta directiva de último momento. ?Qué está pasando?”
“Estoy aquí en Zúrich, hay algo que debo manejar, volveré en unos días,” respondió Lorenzo por
teléfono, prefiriendo que su abuelo no supiera nada hasta que los resultados del ADN estuvieran listos,
para evitar falsas esperanzas.
Pero Manuel era astuto y no se dejaba enga?ar fácilmente: “?Qué cosa es tan importante que ni
siquiera organizaste tus pendientes y vste todo ese trayecto? Nunca antes habías hecho algo así, y
en Zúrich no tenemos negocios, ni nes de expandirnos allá próximamente. ?Qué es lo que pasa
exactamente?”
Lorenzo respondió: “Es un asunto personal.”
Su abuelo Inquirió: “?Qué asunto personal puedes tener tú? Un solterón sin esposa ni novia, que
siempre está trabajando ?Qué asunto personal tan importante puede ser?”
Capitulo 68
Lorenzo no dijo nada.
El anciano continuo. “Dime verdad, ?es que hay noticias de Amandita?”
En el último tramo de conversación, voz de Manuel se tornò visiblemente emocionada: “Llevas
a?osportándote asi, solo te desentiendes de todo y te vas sin decir nada va cada vez que se trata
de algún asunto rcionado con Amandita. ?Me vas a decir verdad o no? ?Tienes noticias de e?”
*Amandita” era el apodo cari?oso que Manuel le daba a Amanda. Siempre ha mado así con
tanto cari?o que, a pesar de los a?os, esa costumbre no había cambiado.
Lorenzo guardó silencio por un momento, dudando, pensando si debía seguir ocultando verdad.
“Lorenzito!” Manuel no podía esperar más y lo apuró, golpeando el suelo con su bastón con un sonido
“tum tum”, su voz era potente y ansiosa, “?Ha de una vez! ?Quieres matarme de preocupación?”
Lorenzo suspiro, sabiendo que no podía seguir escondiéndole nada. Manuel lo había criado y
educado; no había nada que pudiera esconderle.
Manuel tampoco podia esconder sus pensamientos de Lorenzo, quien ya sospechaba que su abuelo
estaba neando vr para encontrarse con él.
“Hay algo, admitió Lorenzo, intentando disuadir a Manuel de venir, “Acabo de salir del centro de
pruebas de consanguinidad. El resultado del ADN tardará tres días en llegar y te informaré en cuanto
lo tenga.”
“Pero ?por qué esperar tres días? Como era de esperarse, Manuel ya estaba poniéndose de pie
impaciente, “Esto es perfecto, si vuelo ahora y con el cambio de horario, justo cuando llegue
tendremos el resultado. No tiene sentido. esperar angustiado en casa.”
Mientras haba, ya se había girado para dar instriones en voz baja a su asistente que lo había
cuidado durante muchos a?os: “Oye, álex, reserva un vuelo a Zúrich para nosotros, para hoy, el más
próximo posible.”
Aunque no lo hizo intencionalmente, Lorenzo pudo escucharlo y trató de detenerlo: “Abuelo, no se
apresure a venir, es un viajergo y cansado. No hay prisa, yo me encargo de todo aquí. Además,
todavía no estamos seguros de que sea Amanda.”
“No es ninguna molestia. Dormiré un poco en el avión y ya estaré allí. No puedo esperar ni un día
más,” Manuel no dejaba lugar a discusión, “Y dime, si no estuvieras casi seguro, ?te hubieras
apresurado a hacer prueba de ADN? Cuéntame, ?cómo es esa ni?a? ?Por qué crees que podría
ser Amandita?”
“E…” El hombre recordó pulsera que Fabiana llevaba en mu?eca, y su garganta se apretó
involuntariamente.
Notando el cambio en sus emociones, Manuel preguntó, “?Lorenzito?”
“E lleva pulsera cons iniciales ‘AM’, el que Dorian le regaló, aque pulsera de esmeralda con
un ángel grabado,” Lorenzo aró su garganta, tratando de contrr sus emociones, “La edad
coincide y e fue adoptada por una familia que encontro. No he tenido tiempo de investigar más
sobre ellos desde que llegué.”
Hubo un silencio al otrodo de línea, pero cuando Manuel volvió a har, su voz estaba ahogada
por impaciencia mientras daba instriones: “álex, Alex! Busca vuelos, aunque no sean directos,
quiero el más próximo, lo más rápido posible.”
Lorenzo podía imaginar urgencia de Manuel al otrodo del teléfono.
El anciano tenía muchos nietos, pero Amanda era única ni?a. Siendo peque?a, era adorable y
bonita, consentida por todos pero sin ser caprichosa ni delicada; al contrario, era sensata y cari?osa.
Tenía habilidad de percibir cuando alguien estaba triste y sin rdear, simplemente se acercaba,
tomaba su mano y preguntaba con su voz dulce, “?Abuelo, estás triste?” o “?Hermano, no te sientes
bien?”. Luego, con sus grandes ojos brintes y una voz suave, decía, “?Quieres que hablemos un
rato? ?Te sentirás mejor si te doy un abrazo?” Por eso, para toda familia, ni?a erao un tesoro
al que había que proteger y cuidar con esmero y si no fuera por aquel trágico idente no habrían
perdido de vista.