Capítulo 58
Lorenzo frunció el ce?o. ?Para qué necesitas eso?”
Dorian respondió: “Por si acaso.”
‘Está bien. Te lo mando ma?ana.” El hombre asintió con decisión.
El agradeció: “Te lo agradezco.”
El hombre sonrió. “Entre tú y yo, no hay de qué.”
This text is ? N?velDrama/.Org.
Mientras haba, echó un vistazo a su reloj: “Ya no hablemos más, que por aquí ya va a amanecer y
tú también deberias descansar.”
Con esas pbras, colgó el teléfono.
Cuando Lorenzo guardó su celr, su sonrisa también se desvaneció
Conocia a Dorian desde hace muchos a?os y siempre había sido un hombre de decisiones rápidas y
iones directas. Era primera vez que lo veia dudar asi
Su intuición le decía que había algo turbio en todo eso.
Después de reflexionar un momento, se levantó y mó a su asistente: “Resérvame un vuelo para
Zúrich ma?ana.”
Después de colgar, Dorian se quedó inmóvil en su lugar.
Se paró frente a ventana, mirandos luces de ciudad.
Conociendo a Lorenzo durante tantos a?os, él también sabia que no sería tan fácil convencerlo de no
venir si se lo
pedia.
Cuanto más rápida era respuesta de Lorenzo, más probable era que tuviera otro n en mente.
Dorian le envió un mensaje a Yael preguntando cómo iba investigación del pasado de Amelia.
Yael no vio el mensaje hasta ma?ana siguiente, cuando se despertó con un sobresalto.
Dorian había dado tarea noche anterior y no había manera de que pudiera haber investigado tan
rápido, su agenda. también estaba programada para ese día.
Pero ahora que Dorian estaba preguntando, no se atrevió a retrasarse y respondió “Le informo al
mediodia” antes de apresurarse a prepararse y salir después del desayuno.
Yael tenía un conocimiento general del pasado familiar de Amelia; no eran nativos de zona, sino que
se habian mudado desde el norte cuando Amelia era ni?a. La posibilidad de obtener información útil
de los vecinos era baja.
Aunque Dorian no lo había especificado ramente, Yael, después de a?os de trabajar con él,
entendia ramente lo que quería: no solo infancia de Amelia, sino también todo lo que había
sucedido desde su nacimiento hasta su
ni?ez.
Con el tiempo apremiando, no era realista esperar encontrar a los vecinos del antiguo barrio de Amelia
para investigar su trasfondo. Los que más sabrían sobre Amelia serían sus padres.
Así que después del desayuno,pró algunas botes de vino fino, té de buena calidad y algunos
regalos, además de empacar algunos antojitos para pa?ar bebida y se dirigió a casa de
Amelia.
Cuando Yael llegó a casa de Amelia, solo estaba su padre, Fausto, bebiendo solo aburrido.
Yael habia interactuado con Fausto en algunas ocasiones. Le parecia un buen hombre, algo tímido,
que normalmente no se imponia frente a su dominante esposa, prefiriendo no expresar mucho su
opinión, probablemente buscando armonia familiar y acostumbrado a ceder Sin embargo, en el
fondo tenía undo muy machista y estar bajo presion constante de su esposa lo había llevado a
refugiarse en bebida
Capitulo 58
Ese hábito de beber no conocía de tiempos y Fausto podía estar con su copa de vino desde el
desayuno.
Cuando Yael llegó, encontró a Fausto bebiendo sin mucho pa?amiento, solo unos manles fritos
en el to,
Fausto sostenía una copa en una mano y con otra usaba agarraba los maníes para pa?ar su
vino.
Se?or Fausto, ya empezamos con el vino tan temprano?” Yael entró saludando con una sonrisa y echó
un vistazo alrededor de casa. “?La se?ora nca no está?”
*E fue a visitar familiares, respondió el hombre, invitándolo a entrar. “?Qué te trae por aquí tan
temprano?”
Fausto reconocía a Yael, una figura prominente junto a Dorian. Muchos asuntos rcionados con su
familia han sido manejados por Yael, asi que para Fausto, ya era un viejo conocido.
“Hoy no hay mucho en oficina y pensé en usted Asi que decidi venir apartir un par de tragos.”
Yael sonrió y respondió sin rodeos, su personalidad no era de hacer cortesias vacías. Mientras
haba, ya estaba entrando a casa con los regalos ys botanas para picar, dejandolos sobre
mesao si estuviera en su propio hogar. Empezó a servirida en los tos y lo mó:
“Venga, Sr. Fausto, aprovechemos queida está calientita y nos tomamos unos tragos más
Fausto lo miró con sospecha: “Dicen que nadie visita sin un motivo, Yael, si tiene algo que decir, mejor
hable ro, que
me está poniendo nervioso.
“No es nada serio, dijo Yael dando una palmada sobre mesa donde reposaba una bote de buen
licor, “resulta que al Sr. Ferrer le regron unas botes de licor fino y él, acordándose de que a usted
le gusta, me encargó traérss personalmente.”
Fausto se tranquilizó y respondió con una sonrisa: “Qué amable es el Sr. Ferrer al pensar en este viejo
en estos
tiempos.”
Fausto siempre había tenido una buena opinión de Dorian, de hecho, le había parecido bien que
Amelia se casara con él. No era por riqueza o el poder de su familia, sino porque le gustaba cómo
manejabas cosas con cuidado y atención al detalle, pensaba que Amelia no saldria perdiendo a su
lado. Lo que no esperaba era que al final decidieran
divorciarse
Al recordar el divorcio, Fausto suspiró desconsdamente.
?Qué le pasa, Sr. Fausto? ?Por qué suspira así de triste a esta hora de ma?ana?”, preguntó Yael
mientras seguia sirviendoida y sin olvidarse de abrir bote para llenar el vaso del hombre,
“Tome, dele un trago primero.
Gracias, Fausto agradeció y se tomó el licor de un solo trago, luego lentamente empezó aer,
pa?andoida con más licor, antes de mirar a Yael, “Es que me acordé de Meli, ?cómo
pudieron divorciarse? Meli se fue tan lejos, hubiera sido mejor quedarse en Arbda.”
El asistente rio Tal vez ellos tenian sus razones, esas cosas del corazón solos entienden los
involucrados, nosotros desde fuera no podemos verlo todo.”
Fausto lo miró fijamente: “Tú que eres cercano al Sr. Ferrer, ?nunca ha mencionado por qué se
divorciaron?
Eso era algo que Yael realmente no sabía; estaba incluso más confundido que Fausto. El día anterior
habia ayudado a Amelia aprar libros y al siguiente ya estaba manejando el papeleo del divorcio. A
pesar de que a Dorian parecia que le importaba, se ocupó del divorcio con determinación.
“Usted sabe cómo es el Sr. Ferrer, nunca me haría de esas cosas,” Yael dijo con una sonrisa
mientras le servia más licor, ‘Amelia es su hija, ?e no le ha dicho nada?”
“E solo dijo que no eranpatibles, Fausto negó con cabeza y suspiro de nuevo, esa ni?a
nunca ha sido departir sus cosas con nosotros, ni siquiera cuando era peque?a, siempre
ocultando sus problemas y solopartiendos buenas noticias. No sabemos que piensa realmente,
de repente vino y nos anuncio que se casaba, y ahora de repente nos dice que se divorcia, ?qué
cosas, verdad?”
Yael se enfocó en frase “nunca ha sido departir sus cosas con nosotros, ni siquiera cuando era
peque?a y viendo una oportunidad para profundizar, dijo con una sonrisa. ?Así que desde chiquita
nunca les haba de sus
“ro que no Fausto tomé otro trago de licor, al final, todo es culpa mia, cuando encontré de ni?a
no pensé que a
Caprile
su madre podria no gustarle.”
Yael se sorprendió: “?Encontrada? ?Amelia es adoptada?”