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Cap铆tulo 53

    Capítulo 53


    E se secó apresuradamente los ojos con el dorso de mano, luego, con un suspiro para estabilizar


    su ánimo, levantó vista y respondió hacia entrada: “Ya voy.”


    Se levantó para abrir puerta.


    “Hora de cenar,” dijo Dorian y cuando levantó mirada hacia e, notó el enrojecimlento alrededor de


    sus ojos. Su mirada se detuvo por un instante antes de preguntar, “?Qué pasó?” Su voz se suavizó y


    levantó el brazo, dejando que sus dedos se posaran gentilmente sobre el húmedo rabillo del ojo de


    Amelia.


    E se estremeció al contacto, retrocediendo un poco.


    “Estoy bien, dijo con voz suave, su tono un poco nasal, “me emocioné con una nov.”


    Dorian observó, recordando que e no solia seguir novs. Se dedicaba as pelics, de


    cualquier tipo,


    nacionales, internacionales, thrillers, dramas, independientes, pero rara vez veía románticas.


    Documentales también eran de su agrado, especialmente los de historia y cultura. De vez en cuando


    veía alguna serie, pero preferias de trama sólida y misterio. Muy pocas cosas tocaban su fibra


    sensible.


    él echó un vistazo a su celr sobre mesa, pero no desmintió, simplemente le secós lágrimas


    con cuidado.


    “Vamos a cenar, dijo en voz baja.


    E asintió levemente: “Si.


    Durante cena, Dorian notó ramente que estaba desanimada.


    En los primeros meses de embarazo, su apetito no era bueno y con preocupaciones en mente, aunque


    intentabaer, apenas pudo tomar un par de bocados antes de sentir náuseas.


    Finalmente, Amelia dejó de forzarse aer y miró a Dorian: “Ya estoy llena, túe tranquilo.”


    él observó su to aún lleno, no insistió y simplemente asintió: “Está bien.”


    Terminó rápidamente lo que quedaba en su to y se puso a limpiar.


    Amelia, sorprendida por su escaso apetito, preguntó: “?No vas aer más?”


    “Estoy bien,í con un cliente por tarde.” Dorian recogió los tos y los metió en elvatos con


    eficiencia, sevós manos y luego miró por ventana ya oscurecida hacia Amelia en s.


    “?Qué tal si damos un paseo?”


    E lo miró extra?ada: “?No tienes trabajo?”


    Le parecía extra?o oir propuesta de “dar un paseo” de boca de Dorian. En su matrimonio, después


    de cena cada uno se retiraba a su estudio, ocupados con sus asuntos y sin interrumpirse. Los


    paseos eran raros, casi inexistentes. Dorian era de los que desearian partir el tiempo por mitad para


    aprovecharlo más. Ya tenia su horario de ejercicio y para él, caminar era una pérdida de tiempo..


    Jamás desperdiciaba momentos en paseos, así que cuando sugirió salir, Amelia se sentia más


    confundida que sorprendida.


    él ya se acercaba a e: “No es necesario.”


    Con su habitual concisión, se puso frente a e, echó un vistazo fuera a noche y repitió: “?Vamos?”


    Tras un breve titubeo, Amelia asintió: “ro.


    Ambos salteron a caminar por los alrededores del hotel


    No muy lejos estaba za, conectada al Parque Luz del Sol, un lugar concurrido a esa hora.


    Los residentes del area solian ira pasear all, algunos con ni?os, otros eran estudiantes de escus


    cercanas,


    principalmente jovencitos enamorados, llenando tranqu noche de un bullicio único y un aire de


    vida cotidiana desconocido para e.


    Como Dorian, Amelia solía no salir a pasear después de cena, prefiriendo retirarse a su estudio para


    trabajar, por lo que rara vez tenía oportunidad de vivir ese ambiente de vidaunal.


    Esa era primera vez que salía a caminar con Dorian después de cenar. Todo lo que v era nuevo y


    fresco, pesadez de su corazón se disipaba con esa novedad.


    él siempre estaba pendiente de su expresión, se paraba a sudo y con el rabillo del ojo vigba a los


    adolescentes que patinaban en za, listo para protege si alguno se acercaba demasiado.


    “?Sueles venir a pasear por aquí?”, preguntó Dorian, mientras levantaba una mano para apartar a


    gente que se empujaba cerca de ellos.


    “No mucho, no soy de salir de paseo,” respondió Amelia en voz baja, volviéndose hacia él, “Supongo


    que tú tampoco sales mucho, ?verdad?”


    él asintió levemente: “He estado bastante ocupado últimamente.”


    E tambien asintió, pero no dijo más.


    Dorian tampoco habló mas, simplemente caminaba a sudo sin rumbo.


    Amelia encontraba extra?a esa sensación. A pesar de haber estado casados por dos a?os y haber


    compartido incontables momentos de intimidad, una vez apartada pasión y con razón de vuelta en


    su lugar, parecíano dos extra?os que apenas se conocían, sin muchos temas enún ni gestos


    afectuosos, ni siquiera se tomaban de mano a menudo.


    No sabia si el problema era suyo o de Dorian. No conseguía ser espontánea frente a él.


    No sabia si su reserva era solo con Dorian o con todos los hombres. Antes de Dorian, nunca había


    tenido una rción y después de él, tampoco había tenido oportunidad deenzar algo nuevo. No


    podíaparar y entender si el problema era suyo o de él. Sin embargo, al ver as parejas de


    jóvenes de mano, riendo y jugueteando libremente,


    sentia envidia.


    This text is ? N?velDrama/.Org.


    Nunca había tenido esos momentos de diversión desenfrenada con Dorian, ni siquiera cuando estaban


    casados se habian permitido tal libertad. Ahora que solo eran amigos, era aún menos probable actuar


    como esas otras parejas.


    Dorian notó a dónde se dirigia mirada de Amelia y también observó as parejas de jóvenes


    jugueteando. En sus ojos, vio un destello de envidia y una especie de resignación.


    él siempre estaba ocupado con el trabajo y nunca prestaba atención a lo que hacían los demás,


    especialmentes parejas jóvenes. Para él, esos coqueteos y discusiones eran propios de


    inmadurez de juventud.


    él no había vivido esa etapa.


    Desde peque?o, su vida solo se había centrado en cómo crecer y volverse fuerte, ya fuera en estudios


    o en el trabajo, siempre con una dedicación total, raramente distraído por otras cosas. Incluso cuando


    conoció a Amelia en su último a?o de preparatoria, su interés por e se limitaba a su bienestar y


    estudios, preocupándose por si se adaptaba al nuevo ambiente, si podia seguir el ritmo des ses o


    si, siendo tan inocente, alguien podriastima


    Se preocupaba si e llegaba tarde y se inquietaba si faltaba a ses. Solia pasar cerca de su casa,


    disimdamente, para ver si estaba bien, pero nunca se detuvo a pensar en los sentimientos detrás


    de esa preocupación


    Después de perder contacto tras graduación, se sumergió en presion de estudiar y trabajar A


    menudo recordaba a Amelia, pero esos recuerdos venian pa?ados de su abrupta partida,


    convirtiendo su a?oranza en una ira sorda que fue acumndose hasta convertirse en un rencor que


    le hacía no querer ve más. Todo eso cambió con ese reencuentro inesperado en reunión de


    exalumnos


    Esa reunión fue más bien una casualidad.


    Después de preparatoria, siempre había reuniones de se, pero ninguno de ellos asistia.


    La reunión de hace dos a?os fue una excepción.


    Dorian estaba en ese restaurante por casualidad, cerrando un trato con un cliente, cuando se topó con


    sus antiguospa?eros de se Lo invitaron a saludar y entres caras conocidas que habían


    perdido su juventud, vio a Amelia, sentada tranqu en un rincón, observando a todos con una sonrisa,


    sin participar en conversación,


    Esa vez, Dorian se quedó y se sentó a sudo.


    Podia sentir su reserva


    A pesar de estar sentados juntos, apenas haban.


    E nunca había sido de muchas pbras y él tampoco.
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