Capítulo 29
Rufino lo miró con impaciencia: “?Qué pasa? ?Pensaste en algo?”
Dorian negó lentamente con cabeza, pero seguía con esa mirada reflexiva,o si estuviera
meditando,
A Rufino, que era de sangre caliente y no te paciencia, eso lo sacaba de quicio. Lo empujó
ligeramente: “?Sabes qué es lo que más me molesta de ti? Siempre que dices ‘no pasa nada’
realmente ‘si pasa algo’, peo nunca sueltas prenda, eso puede desesperar a cualquiera, ?sabes?
?Qué tanto podría cambiar si simplemente lo dijeras?”
Dorian lo miró de reojo y se?aló hacia puerta con su mano: “Entonces, por favor, vete”
Rufino no dijo nada.
Al final, optó por ceder: “Está bien, esta bien, si no quieres har, no hablemos.”
Luego volvió su mirada hacia chica del celr. “Pero no estoy de acuerdo con tu juicio. Las
personas cambian; después de todo, su entorno ha cambiado y e era muy joven, todavía no tenía
una personalidad definida. Quizás luego consintieron demasiado en su casa.”
Dorian lenzó otra mirada indiferente: “?Cuándo le faltó quien mimara? ?No tratéo una
reina?” “Pero Rufino frunció el ce?o, tal vez su familia tenía valores más firmes y quienes criaron
después son más prepotentes, y eso influenció sin darse cuenta.”
Dorian no continuó conversación, su mirada vagó de nuevo hacia chica en el teléfono móvil.
Rufino no pudo evitar echar otro vistazo y vio de nuevo esa pulsera debinaciones extra?as y fea:
“Hando en serio, si ese cor no tuviera un significado especial para e, ?quién llevaría una
pulsera tan fea a esta edad?”
Dorianentó: “Esa pulsera vale un dineral.”
Rufino frunció el ce?o: ?Crees que encontró por ahí?”
él replicó: “No descarto esa posibilidad.”
“No es eso. Rufino lo miró pensativo, “tener pistas de Amanda debería ser motivo de alegría, ?por qué
no pareces muy contento? ?Acaso no estás buscando?”
Dorian le dijo: “Solo estoy siendo cauteloso.”
“Vamos Su amigo lo confrontó directamente, “No te acabo de conocer.
?Estás preocupado por tu esposa?”, preguntó.
Dorian detuvo su mirada por un instante.
“No. Su voz era muy suave.
Su amigo bufó con incredulidad, ramente no le creia.
Dorian tampoco le prestó atención, volvió a mirar a chica en el celr y luego desvió vista.
En teoría, tener pistas de Amanda era algo bueno, pero él no sentía emoción que esperaba.
No sabía si era porque chica había cambiado con respecto a dulce ni?a que recordaba y no podia
aceptar
ni el más minimo cambio en e o si en el fondo esperaba que Amanda fuera otra persona.
Los dedos que presionaban el teléfono se detuvieron.
Rufino observó sus dedos detenidos y luego miró su rostro. “Tienes algo en mente.”
Content is property of N?velDrama.Org.
La respuesta fue nuevamentes tres pbras inalterables de Dorian: “No es nada”
Dorian cambió de tema: “?Para qué viniste realmente?”
“Ya te dije que vine a verte. Rufino colocó su brazorguírucho sobre el hombro de Dorian con
naturalidad, “Race mucho que no nos vemos, hermano, ?qué tal si bajamos a tomar algo?”
Dorian se quità su brazo y se puso de pie: “Vamos”
Eh? Rufino se quedó pasmado. En serio? ?Tan fácil?”
Invitar a Dorian a tomar algo era algo que Rufino había dicho sin pensarlo mucho y no se había
atrevido a esperar que aceptara.
Conocía a Dorian desde hace a?os y cada vez que lo invitaba, él siempre tenía que trabajar hasta
tarde o regresar a casa; que lo pa?ara a unaida ya era última muestra de hermandad y
consideración que podía esperar de él.
Dorian no era un hombre social, casi nunca frecuentaba bares o clubes nocturnos, su vida giraba
alrededor del trabajo, el gimnasio y lectura, una existencia monótona y simple, pero su estricta
autodisciplina era exasperante.
En su circulo de amigos, todos envidiaban autodisciplina de Dorian, pero nadie tenia su fuerza de
voluntad.
Dorian ya estaba en puerta, quitó el abrigo del perchero y al ver que Rufino todavía lo miraba
atónito, ligeramente levantó una ceja “?No quieres ir?”
“Pues ro que voy, exmó su amigo, levantándose de un salto y observándolo con una mirada
perspicaz. “Tienes problemas de amor.
No era una pregunta, sino una afirmación.
Dorian, sin decir nada, cerró puerta de un golpe, sin importarle si Rufino aún estaba dentro. Eso
provocó que el hombre se apurara a seguirlo.
“Oye, solo estaba bromeando, ?por qué te lo tomas tan a pecho?”