Capítulo 27
La chica alzó cabeza confundida: “?Qué pulsera? Obvio que es mía.”
Mientras haba, giraba su mu?eca con fuerza, intentando recupera.
Dorian miró fijamente: “?Cómo te mas?”
“?Estás loco o qué?” La chica estaba aún más confundida, “?Quién pregunta el nombre de otro así
como así? Yo ni siquiera te conozco.”
Dorian frunció el ce?o, examinánd con mirada.
Era una chica joven, de unos veintitrés o veinticuatro a?os, con fiones delicadas y atractivas, una
figura esbelta y proporcionada, cabello casta?o onddo que caía sobre sus hombros y vestía un
conjunto sencillo al estilo francés, juvenil y a moda, con un aire tranquilo pero con un toque travieso
y desenfadado. Sin embargo, su rostro erapletamente desconocido.
La chica se impaciento por mirada de Dorian: “Si no me sueltas, voy a mar a policía.”
Dicho eso,enzó a gritar: “Me están acosando! ?Hay alguien siendo un pervertido aquí!”
Fue entonces cuando Dorian se dio cuenta de que su palma aún sostenía mu?eca de e a través
de su manga, un reflejo puramente instintivo debido a agitación de sus pensamientos.
“Lo siento.” Soltó su mano, echó otro vistazo a pulsera que e sostenía y luego a su rostro, con una
mirada llena de confusión y juicio.
La chica lo miró a defensiva y una vez libre, recuperó rápidamente su mano, mirando a Doriano
si estuviera loco. Retrocedió hacia salida, echando miradas de reojo mientras se alejaba.
Dorian no se acercó más y subiós escaleras hacia su habitación. Una vez allí, mó a Yael para
pedirle que le ayudara a obtener un informe de vigncia del vestíbulo del hotel.
“Se?or Ferrer, ?para qué quiere eso?”, preguntó Yael al otrodo de linea, ramente confundido.
“Solo envíamelo. No ofreció más explicaciones y exigió, “En cinco minutos.”
“Está bien, me encargo ahora mismo.” El asistente edió de inmediato.
“Además. Dorian se sentó en el sofá, “investiga quién es Rafael Iva?ez.”
“?Eh?” Yael estaba aún más confundido, “?Y ese quién es?”
Dorian replicó: “No te preocupes, te enviaré información básica, tú solo buscalo.”
“Entendido.”
Yael edió nuevamente.
él era eficiente en su trabajo y pronto obtuvos grabaciones de vigncia del vestibulo y ses envió
a su jefe.
Dorian fijó su atención en pulsera que chica llevaba en mano. Las iniciales “AM” grabadas en
e aparecían y desaparecían con sus movimientos.
él frunció ligeramente el ce?o y sus dedosrgos tocaban el dorso del teléfono con una ligera
cadencia, sumido en sus pensamientos.
En ese momento, sono el timbre de puerta.
Dorian miró hacia entrada y se levantó para abrir.
Sorpresa? Apenas abrió puerta, un rostro sonriente y apuesto apareció frente a él, con una voz
potente y alegre en inglés, obviamente de buen humor.
Capitulo 27
En contraste con su entusiasmo, Dorian estaba mucho más sereno.
Dejó de sujetar el pomo de puerta, se recostó ligeramente en el marco con los brazos cruzados
sobre el pecho y echó un vistazo al recién llegado: “?Quién te dijo que estaba aquí?”
La sonrisa en el rostro de Rufino no disminuyó: “?Quién más sino Yael?”
Dicho eso, intentó pasar por Dorian para entrar, pero él extendió una pierna, bloqueando entrada
con firmeza y sin moverse ni un ápice lo miró: “?él te mó?”
“Ni habiar.” Rufino no se inmutó, su buen humor era evidente, “Resulta que cuando intenté marte,
estabas vndo y no pude contactarte, asi que lo mé. Me dijo que estabas de viaje, así que
pregunté un poco y descubrí que habías vdo a Zúrich. ?Qué coincidencia, no? Yo también estoy en
Zúrich, así que tenía que aprovechar oportunidad para invitarte a una bebida. Hace tiempo que no
nos veíamos.”
Rufino y Dorian se habian criado juntos desde peque?os, en el mismo barrio, asistiendo al mismo
jardín de infancia, a misma escu primaria y secundaria. Solo en preparatoria Rufino, que no
era tan estudioso, no pudo seguirle el paso a Dorian, el estudiante destacado y no asistieron al mismo
instituto. Pero eso no afectó su amistad, en gran parte gracias a persistencia de Rufino, que siempre
estaba dispuesto a
mantener el contacto.
Desde que era un ni?o, Dorian siempre fue de carácter frío, mientras que él era todo lo contrario. Al
principio, verdad es que no le tenía mucha simpatía a Dorian, le parecía demasiado serio y aburrido.
Pero su impresionante habilidad para el estudio, esa especie de ‘nerdismo’, despertó en el chico una
admiración que no pude ignorar. Poco a poco se fue acercando sin importarle su indiferencia. Con el
tiempo, se dio cuenta de que asi era él, y se acostumbro. Además, Dorian siempre había sido
meticuloso y considerado; tenia una visión única y adntada, capaz de pensar en el futuro cuando
los demás apenas veían el presente. Eso le daba una sensación de seguridad.
Dorian no era de hacer aspavientos con sus amigos, pero sí era leal y de buen corazón. Así, su
amistad se fue fortaleciendo silenciosamente a lorgo de los a?os. Luego de los exámenes finales,
Rufino no pudo ingresar a una universidad de prestigio, así que optó por estudiar en el extranjero y
pasó mayor parte del tiempo en Europa. Aunque se veían menos, su rción no se enfrió.
Al enterarse de que Dorian había llegado a Zúrich, no perdió tiempo en reunirse con él después del
trabajo
Al verlo, Dorian dudó un momento pero finalmente se hizo a undo y lo dejó entrar.
“?Qué haces en Zúrich?”, preguntó, mientras cerraba puerta y se dirigía a nevera para sacar un
par de cervezas hdas,nzándole una.
él había reservado suite presidencial en el último piso, con una vista impresionante. Desde
ventana, incluso podia ver el apartamento y universidad de Amelia.
Pensar en Amelia le trajo el recuerdo de que e le había pedido que se fuera y su humor cambió
instantáneamente.
Rufino no notó el cambio en su expresión mientras atrapaba cerveza al vuelo. “La firma de
arquitectura está sobrecargada y estamos buscando a algunos dise?adores a tiempo parcial, así que
vine a ver si encontraba a alguien por aqui. La facultad de arquitectura es des mejores del mundo,
después de todo.”
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Al oir ‘facultad de arquitectura’, Dorian se detuvo un segundo, pero rápidamente abrió su cerveza y se
sentó en el sofá. “Parece que te va bien”,entó.
Rufino había estudiado dise?o arquitectónico en universidad. Después de ser rechazado en su país,
se inscribió en una universidad europea. Originalmente queria algo más fácil,o finanzas, pero
terminó en arquitectura. Trabajó en una firma por dos a?os y luego, junto con unpa?ero, abrió su
propio negocio. Al principio, solo estaba perdiendo dinero, pero después de har con Dorian, él
analizós fortalezas y debilidades de su empresa y situación del mercado europeo. Le sugirió
cambiar de dise?o residencial a público y el negocio habiaenzado a prosperar.
“Gracias a tus consejos”, dijo levantando su cerveza en un brindis a distancia.
Capitulo 27
Dorian respondió con otro brindis y vació suta de un trago.
?Estás de mal humor?”, preguntó Rufino.
“No”, respondió Dorian, aunque no lo convencía.
“Vamos, te conozco de toda vida. Puedo adivinar lo que piensas con solo un movimiento de tus ojos.
?Qué te preocupa?”, insistió su amigo, sentándose a sudo.
“No es nada”, Dorian mantuvo su tono neutro.
“?Problemas de trabajo?”
“No es eso.
“?Asuntos del corazón?”, se acercó mas, curioso. “Hando de eso, llevas dos a?os casado y todavía
no he tenido el chance de conocer a tu esposa.
Dorian evito su mirada: “Hace mucho que no vas a casa.”
Su amigo pensó por un momento y asintió. Había estado tan ocupado emprendiendo que realmente
no había tenido tiempo de visitar.
Habían hecho videomadas frecuentes, pero diferencia horaria no ayudaba. A veces lo maba
cuando estaba en el trabajo y ens raras ocasiones que estaba en casa, Dorian estaba ocupado en
su estudio oiendo. Nunca hizo un esfuerzo por presentarle a su esposa. Ese no era su estilo.
Rufino siempre ha sido un tipo despreocupado y ni siquiera asistió a boda de Dorian, que fue una
boda. express. La mayoria del tiempo, ni siquiera recordaba que Dorian se había casado, así que, a
pesar de que su mejor amigo llevaba ya dos a?os de casado, Rufino nunca había visto a esposa de
Dorian. Ahora que salió el tema, preguntó con curiosidad: Oye, si ya estás aquí, ?por qué no trajiste a
tu esposa?”
Mientras haba, no pudo evitar echar un vistazo hacia el lugar: “?0 será que tu se?ora también vino
contigo? Podriamos organizar una cena cuando tengan tiempo, me muero por saber qué belleza ha
capturado tu
corazón.”
Dorian le echó un vistazo de reojo: “?Viniste especialmente para meterte en mi vida amorosa?”
Rufino se defendió. Solo preguntaba de pasada, hombre.”
él lo ignoro y se deszó un poco hacia undo. Su mirada se desvió hacia su teléfono celr que
todavia estaba en mesa de centro, con panta encendida. En e, una grabación des cámaras
de seguridad del vestibulo del hotel estaba pausada, con imagen de una joven corriendo hacias
puertas giratorias. La pulsera en su mu?eca se levantaba ligeramente con su movimiento.
Rufino también notó dónde se detuvo mirada de Dorian y por curiosidad, echó un vistazo al teléfono:
“Esa no será tu se?ora, ?verdad?”
Dorian respondió: “No lo es.”
“Entonces, ?por qué estás tan fijado en esa chica?” Preguntó su amigo mientras se acercaba al
teléfono intrigado y justo entonces vio pulsera en mu?eca de joven. Exmó sorprendido y giró
la cabeza hacia Dorian.
“?Esa es.. se?aló hacia chica en panta del teléfono, “?Amanda?”